Marco subió al Almería, dio la cara por todos… y le hicieron la puñeta
Ante los impagos siendo miembro de la AFE acabó fuera por dar la cara en el vestuario

Marco le daba un ascenso al Almería y luchó por el pan de sus compañeros.
Esta historia no se hubiese podido contar sin su insistencia. José María Martínez Marco escribía a LA VOZ DE ALMERÍA para poder contactar con sus compañeros de la temporada 1977-78, porque venía en un viaje del IMSERSO a Roquetas. No salió bien del Almería y no regresó hasta la fecha. Pasó por el fútbol como Marco y no era nombre sino su segundo apellido. Nacido a orillas del Ebro en pleno corazón de Zaragoza, destila nobleza baturra y da gusto conversar con él. El fútbol era su pasión, pero los libros no los abandonó, y antes de fichar por el Salamanca en 1973 ya era don por estudios: ingeniero.
Tres horas hablando de fútbol 48 años después con los almerienses de la AD Almería han sido su felicidad a los 76 años, con tres hijas y 6 nietos. A Marco le pasaba factura ser uno de los ‘currantes’ de la AFE y no le renovaron el contrato. Nada que ver con lo que se dijo sobre su marcha, ya que un portero de su categoría después de subir a Segunda no se podía escapar. Fueron testigos de su marcha los Gregorio, Zapata, Unamuno y Koscis, porque: “Paco Montero no se encuentra bien y quería verle, como mandar mi recuerdo emocionado a Juan Rojas que nos dejaba tan joven”.

La plantilla de aquel Almería que jugaba de memoria la 1977-78.
Fue portero por pura casualidad
Los niños de su generación vivían en casas de alquiler. Marco, nacía en el corazón de Zaragoza muy cerca de la basílica del Pilar. Jugando a la pelota en un descampado del centro con las carteras como postes. Cuando con 12 años competía con niños mayores, lo ponían siempre de portero cuando a él le gustaba mucho lo de marcar goles. Cuando tenía 15 años fue a jugar con el equipo del instituto al barrio de San José como delantero, y como no había venido el portero: lo pusieron a él. Cómo lo haría que lo firmaron tres temporadas y portero se quedó. Pasó a la historia por jugar en Segunda como delantero con ficha de portero en un Sporting 0 Real Jaén 2 dando un gol a Ángel que firmó en el Real Madrid.

Marco se fue del Almería a su Zaragoza natal y firmó por el Sabiñánigo.
Llegó al Almería con 26 años y una hija
Acabada la carrera llegó de Salamanca a Andalucía, y con el Real Jaén lograba el primero de sus dos ascensos a Segunda. Le costó al Almería ficharlo y solo se comprometía por una temporada, ya que hacían falta ingenieros en el país y estaba preparando unas oposiciones. Casado con una niña pequeña y otra ‘de encargo’ en la Plaza Flores donde residía, su vida era feliz y tranquila “con el equipo que mejor ha jugado al fútbol de todos los que he estado”. Marco, salía de tapas con Espejo y mantenía muy buena relación con Juan Rojas que era el capitán. “Aquella Almería era tranquila y nos gustaba mucho para habernos quedado muchos años”, asegura.

Tuvo que denunciar al Almería para que le abonaran lo que le debían.
Subió a Segunda y no le renovaron
La Asociación de Futbolistas Españoles, AFE, llevaba años trabajando y no se constituía hasta el 23 de enero de 1978, año del ascenso a Segunda del Almería. Fue algo muy grande, ya que desde 1960 no se saboreaba la categoría de plata. Aquella temporada el pago a la plantilla carecía de puntualidad y como Marco ya era conocido en el Real Jaén por sus buenas dotes para luchar por los intereses de un vestuario: lo eligieron como representante. La directiva del Almería pidió a los socios hacer cuatro días del club para pagar a los profesionales, y cuando iban por el tercero sin pillar una peseta: Marco daba la cara por todos y la plantilla se puso al día. Acabada la celebración del ascenso era despedido diciendo el club que había terminado su contrato. Le hicieron la puñeta. Los representantes de la AFE no estaban bien vistos y Marco salía como un señor y fue el último en cobrar, viéndose obligado a denunciar su contrato incumplido por el club.

Marco era un portero de superior categoría que el Almería dejó pasar.
Ingeniero Técnico de Telefónica
La vida no se acabó en Almería para Marco que volvía a su Zaragoza natal y como no le gustaba ser entrenador, retomaba las oposiciones a Telefónica. Antes de ganarlas firmó por el Sabiñánigo que le pillaba lejos de casa pero iba solo a disputar los partidos en Tercera, cuando en España solo había cuatro grupos. Sacó las oposiciones a Telefónica y lo destinaron a Teruel donde pasó 20 años de su vida laboral hasta la prejubilación en 2004. Los estudios le dieron una gran oportunidad y ahora toca disfrutar con la señora de los viajes por España y cuando salió la posibilidad de volver a Almería no se lo pensaron, ya que dos de sus hijas tienen pasado andaluz. Marco pasó por la vida haciendo amigos y nunca quiso acabar así en el club al que tanto le daba. Aquel equipo que le hizo tan feliz en el campo no le correspondía en los despachos. Cosas del fútbol.

Los protagonistas de una gesta celebrando sin Marco en la foto.
Solo faltaban Polo, Rojas y Montero
Cuando LA VOZ DE ALMERÍA repasaba la plantilla de aquella Agrupación Deportiva Almería los que quedan vivos no se lo podían perder y Paco Montero que está ‘malico’, como dicen los maños, no pudo asistir. En menos de una hora contactaba con Gregorio, Zapata, Unamuno y Koscis. Se vieron en un bar para echar unas cervezas y aquello se les fue de las manos. El espíritu de Juan Rojas y Salustiano Polo estaba presente, y Marco quería exaltar sus figuras en aquel vestuario. Fue una época muy bonita en su carrera que no tuvo un final feliz con la renovación. “Yo pensaba seguir muchos años en Almería con ese equipo que jugaba de memoria”, decía. Ser hombre AFE y mediar para que todos cobraran le costaba la cabeza. A Marco le hizo la puñeta el Almería pero esto no lo dice él. Ni un solo reproche y su infinito amor a la rojiblanca. La historia se pone en su lugar. Luchó por sus compañeros y le abrieron la puerta. El club no quería problemas con la AFE.

Gregorio, Zapata, Marco, Koscis y Unamuno en la actualidad.