Un gigante quiere rugir en una Segunda histórica
El Almería no sigue en el Play Off pero ha vuelto el "¡sí se puede!". Real Oviedo y Huesca ganaron en el descuento

El banquillo se fue directo a por Luis Suárez para celebrar el gol que a la postre daba la victoria al Almería.
Es una caja de sorpresas y van 33 jornadas de Liga. Favorito y elogiado por todos, el Almería consigue enfadar a una afición con una derrota sin paliativos en Burgos y levantar los corazones ganando al líder de la categoría tirando de heroica con un penalti transformado por Luis Suárez y una ocasión fallada por Carlos Espí en la última acción del choque.
El Almería lleva siendo un gigante de Segunda desde que el club mantuvo a la plantilla del año pasado. Tiene a los mejores hombre por hombre pero se le ha resistido el trabajo en equipo. Precisamente hay que poner al vestuario al filo de la navaja, al borde de lo imposible, para que cuelgue el traje de gala y se vista con el mono de trabajo.
El Almería se cae del Play Off
Córdoba 1-2 Elche
Real Oviedo 2-1 Málaga
SD Huesca 3-2 Sporting de Gijón
Albacete 3-2 CD Mirandés
- Elche: 60 puntos
- Levante: 59 puntos
- Racing de Santander: 59 puntos
- CD Mirandés: 58 puntos
- SD Huesca: 54 puntos
- Real Oviedo: 54 puntos
- UD Almería: 53 puntos
- Granada: 49 puntos
Al límite
Pasó cuando cayó al descenso en la novena jornada, cuando perdía sin comparecer en Eibar y después del 3-1 en Burgos. Es un conjunto que vive de impulsos, de sensaciones. Capaz de firmar rachas de catorce jornadas sin perder y de atascarse peligrosamente hasta ir cayendo desde el liderato a posiciones que no dan ni acceso al Play Off. Porque el Almería que ganó al Levante fue el que quieren Rubi y los aficionados. Imagen de compenetración, de saber qué hacer en cada situación sin arrugarse por la clasificación del rival.
Lectura
Superioridad con y sin balón, solo ensuciada por la falta de acierto en los metros decisivos con el último pase y la finalización. Rubi, criticado en la derrota como responsable técnico del Almería; merece su puesta en escena ya que leyó perfectamente el partido desde el inicio. No dejó correr al Levante con Carlos Álvarez y cortocircuitó el centro del campo de Oriol Rey y Giorgi Kochorashvili, en especial durante la primera parte. Los cambios entraron fríos pero ya se encargaba Luis Suárez de meterles en harina. El penalti -clarísimo- de Ignasi Miquel a Marc Pubill fue el golpe de gracia, el gol que hizo despertar a la fiera.
Actitud
El Almería, ascienda o no, cerrará la temporada sin ser un equipo fiable por su irregularidad. Cuando le da por pelear y desplegar su potencial es prácticamente imparable y puede dar fe de ello el Levante. El líder venía con la flecha hacia arriba y tuvo la última con el remate de Carlos Espí, tantas veces salvador en el descuento para los intereses azulgranas.
Los que crean en el destino dirán que ese testarazo final se marchó fuera por la actitud y la convicción del Almería. La próxima estación para un gigante que quiere volver a gritar de felicidad es Granada y nadie sabe qué versión saltará a escena. Un melón por abrir.
Hay batalla
Rubi hablaba de “romanticismo” y de “sí se puede”. Probablemente haya sido el triunfo que activa el ‘modo ascenso’ de la ciudad, ya que hasta la fecha no se había escuchado ese cántico. Cuando Calero, un técnico veterano en mil batallas, avisaba de que “los buenos se atan los machos en los últimos diez partidos”, no se equivocaba. Su Levante es muy bueno, pero el Almería se le subió a la chepa.
Con 53 puntos y en esta locura de categoría nadie asegura el ascenso pero sí que va a haber mucha guerra.