Juan Lax: "Desde niño quedé impresionado de lo que salía de esa caja mágica"
“La fotografía analógica fue una experiencia inolvidable, era muy formativa, y me ha servido para desarrollar hoy la fotografía digital”

Juan Lax con su mujer, la también fotógrafa, Carmen García en su estudio del barrio del Zapillo.
Juan Lax es un fotógrafo con muchos años de experiencia. Trabaja la fotografía comercial, pero también estuvo muchos años vinculado a la fotografía de prensa y publicitaria. Nació en el año 1956, en la calle Galileo, en el entorno de la Plaza de Pavía, la afición por la fotografía le llegó con tan solo nueve años, cuando un tío suyo, que trabajaba como emigrante en Alemania, le trajo a su padre una cámara fotográfica Agfa.
Quedé impresionado por esa caja mágica de la que salían, tras ser relevadas, las fotos en papel, que luego veíamos juntos en familia. En aquel entonces no se estilaban los álbumes, por lo que casi todas las fotografías iban a parar al cajón de las fotos, aunque algunas se repartían a la familia. Estas fueron las primeras experiencias que, después, me llevaron, ya con 18 años, poco antes de irme a la mili, a introducirme en el mundo de la fotografía. También influyó que el padre de mi novia tenía una cámara, también alemana no réflex, marca Paxette, de utilización totalmente manual, que estaba averiada y que pudimos reparar, y con la cual hice mis primeros pinitos en la fotografía.
Al volver del ejército siguió volcado en el mundo fotográfico.
Mi actual cónyuge Carmen García, me regaló una réflex marca Contax, con la que ya me inicie mas profundamente como amateurs, y con el transcurso de los años, avanzando en la fotografía de aficionado, pudimos comprar otras cámaras réflex de la marca Nikon, como la FM, FM2, F100, F5, etc. También la Pentax, l Yashica y l Hasselbach de medio formato, todo manual y enfoques también a mano, nada parecido a la tecnología actual.
¿Entonces fue cuando decidió dejar su trabajo de oficinista y comenzar a pensar en la fotografía de forma profesional?
En el año 1985, ya con cierta experiencia, realice los cursos para aficionados que impartía el Centro Andaluz de la Fotografía. Manuel Falces estaba a la cabeza de esa institución de la Junta de Andalucía, y decidí adquirir más preparación para enfrentarme a la fotografía comercial. Dos años después, mi mujer Carmen y yo pusimos un estudio fotográfico en el barrio del Zapillo, en la zona de los “Maizales”. Justo en ese momento, empecé a trabajar en el periódico La Crónica del Sur donde desarrolle la fotografía de prensa hasta el año 90. En los tres meses de verano de ese mismo año estuve trabajando en la Voz de Almería. Al finalizar el contrato, estuve un año como dependiente en la tienda de Fototécnica en la calle Zaragoza, que me sirvió para seguir aprendiendo y conocer el mundo de los accesorios fotográfico, lo que me dio mucha amplitud de miras. Posterior, en el año 91, comencé a trabajar también como reportero gráfico y operador de laboratorio en el periódico Ideal hasta el año 1995. Del 95 al 96, durante un año, trabajé en Plataforma de publicidad como fotógrafo de publicidad y para perfeccionarme, me enviaron a Suiza a realizar un curso profesional de fotografía. Esta experiencia fue una parte importante para definirme ya como profesional de la fotografía y coger el toro por los cuernos.
Usted regresó después a trabajar en el periódico decano de la provincia almeriense: La Voz de Almería.
Así es, en el año 1997, volví a la Voz de Almería, donde continué hasta finales del año 1999 como reportero gráfico de prensa y encargado del laboratorio: En el año 1998 se empezaba a revelar los negativos en color, porque, hasta esa fecha, todas las fotos que se revelaban eran en blanco y negro. Ya con una base muy sólida, en el 2000, comencé junto con Carmen a desarrollar la fotografía comercial en nuestro nuevo estudio en la calle Abrucena del Zapillo. También, desde esta fecha, le trabajé durante 13 años a Unicaja banco, en la fundación Unicaja y en los Encuentros con Directores de Cine, cubriendo todos sus actos y eventos durante esos 13 años. En el 2002, nos trasladamos a otro nuevo local más grande y mejor situados en el mismo barrio del Zapillo, donde nos encontramos al día de hoy.
¿Usted recuerda con nostalgia la fotografía analógica?
La fotografía analógica fue una experiencia inolvidable, era muy formativa, y me ha servido para desarrollar hoy la fotografía digital. La fotografía digital, pues nos ha dado muchas posibilidades pero, evidentemente, la fotografía analógica tenía mucho más encanto. Sí es verdad que tenías que saber lo que estabas haciendo. Hoy en día, la fotografía está muy popularizada y cualquiera tiene acceso a un dispositivo móvil para hacer fotos que han dado mucha posibilidades al mundo de la fotografía. Con la base de mis experimentaciones personales, en el año 1986, ingrese como profesor de fotografía y laboratorio en el área de formación profesional, en sustitución de una profesora del instituto Albaida donde desarrolle un curso completo.
El encanto al que se refiere era ese instante en el que el fotógrafo se encerraba en un cuarto oscuro para trabajar sobre las imágenes que había recogido con su cámara?
Sí, justamente. Porque, al fin y al cabo, es como si los parieras realmente tú, lo trabajaras directamente con las manos. Ha sido una importante base para poder desarrollar la fotografía hoy en día, con más conocimiento, con más tecnología. Te tenías que meter en el laboratorio, tirarte horas y horas revelando negativos, revelando papel. Y, bueno, en el mundo de la prensa, es verdad que me dio mucha agilidad en desarrollar todo eso a diario.
¿Recuerda con nostalgia su paso por el mundo de la fotografía periodística?
La experiencia de mi vida ha sido muy intensa, pero como fotógrafo en los medios de comunicación, ha sido más intensa todavía. He tomado el pulso a la vida y a la cotidianeidad de la sociedad almeriense, conociendo a personajes importantes, situaciones agradables y menos agradables. y ciertos impactos que te marcan a lo largo de tu vida. Lugares desconocidos, y todo lo que conlleva estar en la calle con una cámara en la mano. Al final te queda ese “gusanillo” de la prensa que se mantiene vivo y que nunca se olvida.
Seguro que hubo momento y fotografías muy agradables. Pero, también, tener que enfrentarse a situaciones difíciles.
Me impactó mucho mi primera salida como reportero gráfico. Tuve que ir a hacer la foto de una persona que se había tirado desde el edificio de los ancianos en el Zapillo. También, otro trabajo que tuvimos que hacer en la Cañada, donde se había cometido un asesinato Después de sacar en la prensa ese reportaje tuve complicaciones con los familiares de esas personas a las que hice la foto, Pero, gracias a Dios, por suerte y por saber llevar el asunto se solucionó el problema. Recuerdo en Níjar un accidente de autobús en el que hubo varios muertos.
Hoy domina el panorama la imagen digital y han cambiado los formatos y las necesidades de los ciudadanos.
Al principio, uno piensa que es fotógrafo y no informático, y ahora resulta que, con la imagen digital, soy casi más informático que fotógrafo, porque tienes que estar muchas horas en el ordenador para sacar todas las fotos. Evidentemente, nos ha quitado aspectos importante de trabajo, porque tiene otros recursos, otras formas de llegar a la imagen deseada. Hoy día, con Internet cualquiera empresa a nivel internacional te vende fotografías. Tú las envías, te las hacen y te las reenvían otra vez. Es decir, que hoy día pues hay muchísimas posibilidades de que tú como fotógrafo, ya no profesional, sino como aficionado, tengas la opción de sacar tus fotos en cualquier sitio de forma online. Antes se sacaban menos fotografías. Ahora, con una cámara digital, haces cientos de fotos en una tarjeta, y luego te vuelves loco para decidir cuál es la buena. Tienes la posibilidad de hacer todas las fotos que quieras y, después, borras las que no te interesa. Antes no podías hacer eso. El digital tiene esa facilidad.