La Voz de Almeria

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Manolo Núñez, hostelero: "Para hacer el pescado me gusta la plancha de hierro de toda la vida"

Casa Sebastián lleva más de 75 años dando comidas en San José

Manuel Núñez, dueño de Casa Sebastián en San José, junto a la plancha en la que elabora todo tipo de pescados, con el periodista Antonio Hermosa.

Manuel Núñez, dueño de Casa Sebastián en San José, junto a la plancha en la que elabora todo tipo de pescados, con el periodista Antonio Hermosa.Lola Aguilar

Antonio Hermosa
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Manolo Núñez Picón nació en San José en 1970. Sus padres también habían nacido en esta barriada del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Su progenitor pertenecía a la tripulación del barco de recreo de la familia González Montoya, y también se dedicaba a la pesca y la restauración. En 1950, junto a su madre, abrieron un establecimiento de comidas en la calle Correos, y diez años después se trasladaron al local que sigue explotando su hijo en la calle de la Calilla: Casa Sebastián. “También era la casa familiar. De hecho, en la mitad del salón donde se come hoy, estaban las habitaciones principales de la casa, luego se anuló y se quedó el salón para uso de restauración”.

Manolo es el pequeño de cinco hermanos que, al final, tras el fallecimiento de sus padres, ha mantenido el negocio. “Al que menos le gustaba esto era a mí. Y al final, por ayudarles, por estar con ellos, aquí me quedé. Cuando me di cuenta, miré para atrás, mi padre ya no estaba, me quedé solo aquí encima de la plancha y mi madre en la cocina”.

Como era antes tradicional, sus hermanos también estuvieron trabajando en el negocio familiar, “pero tomaron otra vida, se casaron y se fueron yendo. Y el que se quedó aquí fue el chiquitillo. Durante un tiempo también estuvo mi hermana Carmen. Y aquí seguimos”. Su madre le ayudo mucho. Permaneció en la cocina hasta los 86 años. “Yo no podía decir estoy cansado, teniendo a mi madre al pie del cañón, mandando una cocina con 86 años”.

Casa Sebastián es el establecimiento más antiguo de San José y se caracteriza por ofrecer un pescado a la plancha de mucha calidad. “No digo que seamos diferentes a cualquier otro restaurante de Almería, pero sí es verdad que nuestra tradición ha sido la plancha. Mi padre me enseñó. El primer pescado que hice se lo hice a Miguel Gallego Almansa, notario de Almería. Y cuando él calculó que aquello era un desastre, me dijo: dale la vuelta. Estaba totalmente pegado. Me lo corrigió y hasta la fecha”

También ofrecen otros platos de cocina, entre los que destacan las distintas variedades de arroz, “Los fritos también se hacen bastante bien. No digo que seamos mejor ni que seamos peor, somos diferentes en la manera de hacer las cosas. Trabajamos todo el pescado cerrado, que no me gusta abrirlo ni darle cortes. Me da igual hacer un pescado pequeño que uno de 7, 8 ó 9 kilos. Y tenemos la suerte, que los clientes digan que mi pescado está buenísimo”.

Son muchos años trabajando hasta coger el punto de la plancha. “Es verdad que la calidad del pescado influye y el punto se lo tienes que dar tú”. Manolo mantiene la tradición y la forma de hacer el pescado que tenía su padre. “Para hacer el pescado, a mi me gusta la plancha de hierro de toda la vida, no me gusta la plancha de cromo. Es la plancha que usaba mi padre, y la mantenemos nosotros. Intenté poner una plancha de cromo. Era un poquito más grande y me daba un poquito más de rendimiento, pero no trabajaba como a mi me gustaba y, aunque parece una tontería, no hacía las cosas que yo le pedía”.

Este experto nos cuenta que la plancha de cromo trabaja por temperatura, no es una temperatura oscilante, lo mismo sube que baja. “Esta de hierro tiene una temperatura constante, que al final es lo que yo le pido a la plancha, que sea constante. Me permite que el pescado no se pegue, a pesar de que tarde más tiempo”.

A Casa Sebastián viene muchísima gente de toda España. “Ha pasado mucha gente por aquí. Cuando estaba en pleno apogeo el mundo cinematográfico, recuerdo haber servido a Sofía Loren”. Y con el tiempo este restaurante se ha convertido en un referente turístico. “Intento que lo que yo hago, que le llegue al cliente, que se le transmita cuando se lo está comiendo. Ya te digo, hay gente que le gustamos más y, a otra, que le gusta menos. Dejan comentarios de todo tipo. Yo no tengo lujos. Mi lujo es el producto y el saber hacer, nada más”.

Este establecimiento tradicional está ubicado en la playa de la Calilla de San José, y su terraza ofrece unas vistas espectaculares de la Bahía de San José. “Es un privilegio estar trabajando desde aquí, y es gratificante ver esta Bahía, aunque muchas veces no me da tiempo ni a mirar. Pero el cliente sí que lo ve”.

Casa Sebastián solo abre tres meses en verano. “Cuando lo llevaban mis padres estaban abiertos todo el año. Había un turismo menor en volumen pero más constante todo el tiempo. Luego, decidimos abrir a partir de Semana Santa. Y posteriormente, depende, si la Semana Santa me gusta mucho, continuamos”

El modelo de establecimiento de comidas ha cambiado con los años. “Anteriormente, todo era familiar. Y como decía mi padre, hemos estado, hemos comido, nos ha quedado uno, nos ha quedado cinco, bien está. Pero ahora, dependo de mucha gente que son asalariados, que tienes que darle su alojamiento, su comida, porque si no, no vienen a trabajar aquí. Y al final eso cuesta mucho dinero. No puedes tenerlos todo el año, ni ellos pueden estar a expensas de mí porque necesitan otras opciones”.

La hostelería ha cambiado mucho en Almería, y Casa Sebastián cree que su éxito radica en llegar con su buen hacer al cliente. “Siempre intentamos meter algún platillo nuevo. No somos una cocina muy elaborada. Somos un restaurante con una cocina muy tradicional, muy básica, y no tocamos apenas las salsas. Los pescados van cerrados, un poco de aceite de oliva, su sal, y nada más. Lo que te da el pescado”.

Y el futuro de esta casa de comidas con más de 75 años a sus espaldas está en la calidad del producto, la buena elaboración, y el buen trato a los clientes. “Esto está complicado. Yo tenía a mi padre que me había instruido muchísimo. Tengo dos hijos. Uno trabaja en farmacia y la otra está estudiando medicina. Creo que llegamos hasta aquí. No sé hasta cuándo”. Y ve difícil ceder su plancha a otra persona. “Y poner a alguien es muy difícil. Transmitir es fácil, pero, al final, tiene que ser alguien que sabes que va a estar tiempo contigo. Esto son negocios de temporada, la gente tiene que buscarse su vida también, y no pueden estar a expensas de hacer temporada y luego no sabes si te vuelve o no te vuelve. Yo tengo una plantilla desde hace mucho tiempo, pero eso no te dice que el año que viene los vas a tener de nuevo”.

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