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Juan Luis Cano (ESA), experto en defensa planetaria: "Un asteroide impactará con la Tierra algún día"

Juan Luis Cano, coordinador del servicio de información de la Oficina de Defensa Planetaria de la ESA, viaja a Almería para participar en sus XIV Jornadas Astronómicas

Juan Luis Cano, coordinador del servicio de información de la Oficina de Defensa Planetaria de la ESA.

Juan Luis Cano, coordinador del servicio de información de la Oficina de Defensa Planetaria de la ESA.Elena Ortuño

Elena Ortuño
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La mayoría miramos al cielo para buscar estrellas. Él lo mira para buscar posibles problemas. Cuando un asteroide aparece en los radares y alguien tiene que calcular si dentro de unos años podría cruzarse con la Tierra, uno de los teléfonos que acaba sonando es el suyo. Juan Luis Cano es ingeniero aeronáutico y coordina el Servicio de Información de la Oficina de Defensa Planetaria de la Agencia Espacial Europea (ESA). Dicho de otra manera: es una de las personas encargadas de avisar a gobiernos y organismos internacionales cuando una roca espacial merece atención.

Habla sin dramatismos. Quizá porque lleva más de veinte años conviviendo con un riesgo que para la mayoría pertenece a las películas. Mientras otros imaginan explosiones y catástrofes, él habla de estadísticas, de paciencia y de responsabilidad. Durante las Jornadas Astronómicas de Almería explicó cómo funciona la vigilancia de asteroides y reivindicó el papel de Calar Alto en esa tarea silenciosa.

Concepto artístico de un asteroide cercano a la Tierra, creado por ESA y publicada por Eltiempo.es

Concepto artístico de un asteroide cercano a la Tierra, creado por ESA y publicada por Eltiempo.es

¿De pequeño soñaba con defender la Tierra de los asteroides?

No exactamente. Yo quería trabajar en el espacio. Siempre me atrajeron los satélites y las misiones espaciales. La defensa planetaria llegó después, cuando empecé a trabajar con trayectorias de asteroides y descubrí que era un campo apasionante y en auge.

Suena a argumento de película de ciencia ficción.

Lo sé. Pero es un trabajo muy real.

¿Y en qué consiste exactamente?

En vigilar. Observar objetos cercanos a la Tierra, calcular sus trayectorias y comprobar si alguno puede representar un riesgo en el futuro. Y, además, comunicar esa información a quien la necesita.

¿A quién?

A gobiernos, a Naciones Unidas, a otras agencias espaciales y también al público.

O sea, que si aparece un asteroide preocupante usted tiene que dar la noticia.

Básicamente, sí.

No parece un trabajo especialmente relajado.

La verdad es que no suele haber grandes sobresaltos. La inmensa mayoría de los objetos no representan ningún peligro.

Una bola de fuego captada desde Calar Alto.

Una bola de fuego captada desde Calar Alto.Starlit

Pero alguno sí.

Claro. Por eso hacemos este trabajo.

Se me viene a la cabeza el caso del año pasado, cuando medio mundo oyó hablar del asteroide 2024 YR4.

Fue un caso muy interesante. Durante unas semanas alcanzó una probabilidad de impacto superior al 1%, lo que activó nuestros protocolos internacionales. Fue una oportunidad extraordinaria para poner a prueba todos nuestros protocolos.

¿Se asustaron?

No. Nos ocupamos. Son dos cosas distintas.

¿Qué hicieron?

Seguir observándolo. Cuantas más observaciones tienes, mejor conoces su órbita. Y al final comprobamos que no iba a impactar con la Tierra. Durante semanas trabajamos estrechamente con la NASA para verificar todos los cálculos de manera independiente.

¿Fue el susto más grande de los últimos años?

Probablemente el caso más relevante de las últimas dos décadas.

Cuando la gente escucha "asteroide" piensa automáticamente en el fin del mundo.

Y esa es una imagen equivocada. Hay asteroides de muchos tamaños. Algunos podrían causar daños locales importantes; otros tendrían consecuencias regionales. Los eventos capaces de provocar una catástrofe global son extraordinariamente raros.

Pero podrían ocurrir.

Han ocurrido en el pasado (así se extinguieron los dinosaurios y el 70% de las especies del planeta) y volverán a ocurrir algún día. Lo que no sabemos es cuándo.

Usted suele decir que tarde o temprano habrá que poner a prueba todos estos protocolos.

Porque es una cuestión estadística. Sabemos que ocurrirá porque ya ha ocurrido en el pasado. No es una opinión; es un hecho.

¿Cuál es el ejemplo que mejor lo demuestra?

Tunguska, en Siberia, en 1908. Un objeto relativamente pequeño arrasó millones de árboles. Si hubiera caído sobre una ciudad, hoy hablaríamos de una de las mayores catástrofes de la historia moderna.

Y después vino Cheliábinsk.

Sí, en 2013. Mucho más reciente. Hubo alrededor de 1.500 heridos por la onda expansiva y los cristales rotos. Son recordatorios de que esto no pertenece únicamente al pasado remoto.

Recreación de un asteroide dirigiéndose a la Tierra. Foto: Pixabay.

Recreación de un asteroide dirigiéndose a la Tierra. Foto: Pixabay.La Voz

¿Podríamos saber dónde caería un asteroide peligroso?

Sí. Nosotros calculamos lo que llamamos un corredor de impacto, una franja que indica las posibles zonas afectadas. Al principio puede atravesar medio planeta, pero conforme obtenemos más observaciones esa región se va estrechando hasta determinar un punto muy concreto.

Con el caso de 2024 YR4, antes de descartarse el impacto, esa línea atravesaba el Pacífico, Sudamérica, el Atlántico, África Central y la India. Si el riesgo hubiera persistido, habríamos podido concretar mucho más la zona.

O sea, que no sería una sorpresa de última hora.

No si se detecta con suficiente antelación.

¿La mejor defensa es descubrirlos antes?

Sin ninguna duda.

¿Y cuántos conocen ya?

Más de 41.000 cercanos a la Tierra. Son muchos, pero quedan muchísimos más por descubrir.

En esta vigilancia también participa Almería. ¿Qué aporta el observatorio de Calar Alto?

Nos proporciona observaciones fundamentales. Lo utilizamos de forma intensiva para observar asteroides. Estamos descubriendo alrededor de 3.000 nuevos objetos cercanos a la Tierra cada año, así que necesitamos observaciones constantes. 

Es un orgullo que una parte de esta vigilancia mundial se haga desde aquí.

Lo es. Estamos muy satisfechos de la colaboración. Calar Alto cuenta con una infraestructura excelente y con un equipo humano fantástico. 

La ciencia ficción ha llenado nuestra cabeza de héroes que salvan el planeta en el último segundo. La realidad parece bastante menos espectacular.

Y bastante más eficaz. La mejor estrategia no es esperar al último minuto. La mejor estrategia es detectar el problema con años de antelación.

¿La misión DART demostró que podemos hacerlo?

Demostró que somos capaces de modificar la trayectoria de un asteroide golpeándolo con otro objeto. Es un paso enorme. Ahora la misión europea Hera, que llegará este año al mismo sistema de asteroides, permitirá estudiar en detalle qué ocurrió durante el impacto y cuánto se modificó realmente la trayectoria.

El Calar Alto \'caza\' un asteroide.

El Calar Alto \'caza\' un asteroide.

Ya tenemos la tecnología para defendernos, entonces.

Tenemos algunas herramientas. Y estamos desarrollando otras nuevas.

Después de tantos años pensando en impactos y sabiendo lo que hay ahí fuera, ¿vive con más miedo?

Al contrario. Conozco mejor el problema y sé que se está trabajando para afrontarlo.

Entonces, ¿cuál es el mensaje?

Que no hay que ser catastrofistas. Las probabilidades son bajas. Pero cuando conocemos un riesgo y sabemos que podemos hacer algo para mitigarlo, tenemos la responsabilidad de prepararnos.

¿Qué le gustaría ver antes de jubilarse?

Me gustaría que pudiéramos probar una nueva técnica que utiliza haces de iones para empujar lentamente un asteroide durante años. Es una especie de soplido continuo y muy preciso. Sería una magnífica noticia.

¿Para la ciencia?

Para todos.

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