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Brian Schmidt, Nobel en Almería: "Es muy probable que exista vida inteligente en otra parte del universo"

El Nobel de Física 2011 Brian Schmidt participa esta semana en las XIV Jornadas Astronómicas de Almería

Brian P. Schmidt, nobel de Física de 2011, tras la entrevista, llevada a cabo en Almería.

Brian P. Schmidt, nobel de Física de 2011, tras la entrevista, llevada a cabo en Almería.Elena Ortuño

Elena Ortuño
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Cuando Brian Schmidt habla del universo, lo hace con la naturalidad de quien convive a diario con lo imposible. Premio Nobel de Física 2011 por descubrir que el cosmos se expande cada vez más rápido, el astrofísico australiano lleva más de dos décadas intentando comprender una fuerza invisible que hoy sigue siendo uno de los mayores misterios de la ciencia: la energía oscura.

Pero detrás del científico que revolucionó la cosmología hay también un niño curioso que creció entre Alaska y Montana, un hombre que vive en una granja con viñedos y alguien capaz de pasar, en una misma conversación, de galaxias lejanas a guerras nucleares, inteligencia artificial o desinformación. 

Esta semana ha participado en las XIII Jornadas Astronómicas de Almería, donde conversa con La Voz de Almería sobre el universo, los límites del conocimiento humano actual y por qué cree que quizá nunca lleguemos a hablar con otra civilización inteligente, a pesar de estar casi seguro de su existencia.

¿Cómo era el pequeño Brian Schmidt?

Fui un niño bastante normal. Crecí entre Montana y Alaska, en zonas muy rurales de Estados Unidos. Viví en pueblos de menos de 20.000 habitantes casi toda mi vida hasta que fui al instituto y me mudé a Anchorage, que tenía más o menos el tamaño de Almería.

Siempre fui muy curioso. Hacía deporte, música, teatro… probaba de todo. Mucha gente me decía que quizá debería centrarme en una sola cosa y hacerla bien, en vez de hacer muchas cosas de manera mediocre. Pero nunca tuve miedo a fracasar. Siempre me gustó probar cosas nuevas. Nunca sentí la necesidad de ser el mejor en algo; solo quería hacerlo lo mejor posible. Cuando llegué a la universidad sí tuve que enfocarme más y ahí mejoré muchísimo en los estudios.

Y en alguno de esos años, llegó su interés por la ciencia y la astronomía.

Mi padre era científico, biólogo concretamente, así que sí, la ciencia estuvo presente desde muy pequeño. Recuerdo que con tres años vi un eclipse y aquello me fascinó. Me interesaban los cometas, los telescopios, observar el cielo… aunque también me interesaban muchas otras cosas.

La física empezó a atraerme especialmente al final del instituto, cuando pude empezar a estudiarla de verdad. Aun así, podría haberme dedicado perfectamente a la biología o incluso a la meteorología, que también requiere mucha física.

O sea que no fue algo que tuviese claro desde el principio.

No, la verdad es que nunca pensé que acabaría siendo astrónomo. Elegí astronomía en la universidad porque no sabía exactamente qué quería hacer, pero sabía que estudiando astronomía aprendería física, matemáticas, ingeniería e informática, y pensé que esas herramientas me servirían para cualquier futuro.

Es un mensaje interesante para muchos jóvenes que empiezan una carrera sin tener claro qué harán después.

Creo que es muy importante estudiar algo que realmente te interese. Si intentas estudiar algo que no te gusta, es muy difícil aprender bien porque te aburres. Y el proceso de aprender es tan importante como aquello que estudias.

En las próximas décadas lo veremos todavía más claro con la inteligencia artificial. La capacidad de aprender y adaptarse será fundamental. Aprender a utilizar la IA será importante independientemente del ámbito en el que trabajes.

Escena de la entrevista a Brian Schmidt.

Escena de la entrevista a Brian Schmidt.

Le gusta probar cosas nuevas, ¿cuáles son sus aficiones más allá de la astronomía?

Vivo en una granja y tengo un viñedo y una bodega, así que dedico bastante tiempo a trabajar allí. Pero también me preocupan muchos otros temas además de la astronomía: la transición energética, cómo dejar de emitir gases de efecto invernadero, cómo alimentar a una población mundial creciente en un contexto de cambio climático o cómo evitar una guerra nuclear. También pienso mucho en geopolítica y en cómo conseguir que los países cooperen entre sí.

Es esperanzador que un nobel se preocupe por esos temas. ¿Cómo fue el momento en el que se dio cuenta de que el universo se expandía cada vez más rápido?

No fue algo instantáneo. Mi compañero Adam Riess me enseñó un gráfico que parecía demostrar claramente que el universo se estaba expandiendo cada vez más rápido. Mi primera reacción fue preguntarle qué habíamos hecho mal.

Pasamos semanas y meses revisándolo todo, comprobando cada detalle para intentar encontrar un error. Pero no podíamos hacer desaparecer el resultado. Finalmente tuvimos que aceptar que eso era lo que decían los datos.

Brian P. Schmidt, nobel de Física; el científico John E. Beckman; y Pedro San José, coordinador de las Jornadas Astronómicas de Almería; junto a la diputada Almudena Morales y el concejal Diego Cruz.

Brian P. Schmidt, nobel de Física; el científico John E. Beckman; y Pedro San José, coordinador de las Jornadas Astronómicas de Almería; junto a la diputada Almudena Morales y el concejal Diego Cruz.La Voz

Dudaban de ustedes mismos, entonces.

Sí, incluso después de publicar el descubrimiento, seguía pensando que quizá había algo que no habíamos tenido en cuenta y que todo acabaría desmontándose. No fue hasta que otras observaciones independientes, como las del fondo cósmico de microondas, confirmaron nuestros resultados cuando realmente pensé: "Dios mío, teníamos razón".

Desde entonces, ¿hemos aprendido más sobre la energía oscura?

Sinceramente, no demasiado. Hemos conseguido mediciones mucho más precisas, pero la idea básica sigue siendo la misma.

Sin embargo, en los últimos años han empezado a aparecer pequeñas grietas en el modelo. Una de ellas es que obtenemos diferentes velocidades de expansión del universo dependiendo de cómo las midamos. La diferencia es de alrededor de un 8%, y empieza a ser difícil de explicar.

Observatorio de Calar Alto..

Observatorio de Calar Alto..La Vuelta

Además, algunas mediciones recientes parecen desviarse ligeramente de lo que predice el modelo de Einstein. Y aunque sea solo un 1%, en física eso es enorme. La física es una ciencia exacta: si algo no encaja, significa que hay algo roto en nuestra comprensión del universo.

Si pudiera obtener una respuesta definitiva sobre un misterio del universo, ¿cuál elegiría? ¿Sería esa?

Probablemente elegiría saber qué es la materia oscura, porque creo que podría entender la respuesta. Me preocupa que, si Dios viniera y me explicara qué es realmente la energía oscura, quizá ni siquiera comprendería lo que me está diciendo. Me quedaría pensando: "¿Qué me acaba de decir?". Por eso elegiría la materia oscura.

A mí se me ocurre otra. ¿Cree que existe vida inteligente fuera de la Tierra?

Si existe otra civilización similar en la Vía Láctea, el principal problema es coincidir en el tiempo: la probabilidad de que dos civilizaciones se encuentren en el mismo momento tecnológico sería muy baja. No sabemos cuánto durará la nuestra: podría ser mil años, diez mil o más, o incluso desaparecer antes.

Aun así, el universo es enorme: hay un billón de planetas en la Vía Láctea y un billón de galaxias observables. Eso supone un número gigantesco de oportunidades para que aparezca vida como la nuestra.

La Vía Láctea vista desde el Observatorio del Calar Alto.

La Vía Láctea vista desde el Observatorio del Calar Alto.Ruben Alguero

Entonces cree que existe o ha existido.

Sí, casi con total seguridad. Es casi seguro que exista una civilización parecida a la nuestra en el universo. ¿Creo que alguna vez podremos comunicarnos con ella? Ahí tengo muchas dudas, precisamente por ese problema del tiempo.

Y además existe algo muy interesante llamado la paradoja de Fermi. Si una civilización fuera capaz de viajar entre estrellas y colonizar otros sistemas, bastarían unos cien millones de años para expandirse por toda la galaxia. El hecho de que nadie nos haya visitado parece indicar que, al menos hasta ahora, nadie ha conseguido hacerlo. Por eso creo que es extremadamente improbable. Nunca diré imposible, pero sí realmente improbable que sepamos de su existencia, aunque exista.

Últimamente hay mucha desinformación y teorías conspirativas sobre la ciencia. ¿Es difícil ser científico en esta época?

Siempre ha sido complicado. La diferencia es que internet ha permitido que cada persona tenga su propia versión de la verdad.

La ciencia realmente no funciona con certezas absolutas. Cuando alguien dice "esto es un hecho indiscutible", en realidad está simplificando demasiado. Lo que tenemos son evidencias muy sólidas, pero nunca una certeza del 100%.

IAA

IAA

Por ejemplo, las vacunas funcionan y las evidencias científicas son abrumadoras. Pero algunas personas se quedan con los casos excepcionales donde algo sale mal y utilizan eso para rechazar completamente las vacunas. El problema es que esas decisiones afectan también al resto de la sociedad.

Ahí es donde comienza el problema. 

Creo que debemos permitir que la gente sea escéptica y cuestione las cosas. No debemos obligar a nadie a creer. Pero sí debemos proteger el bien común cuando determinadas decisiones ponen en riesgo a los demás. No creo que los científicos tengan todas las respuestas. La ciencia consiste precisamente en debatir, discutir y poner a prueba las ideas constantemente.

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