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​Almería, testigo de la búsqueda de otra Tierra en el espacio: "Queremos encontrar un planeta como el nuestro"

Carole Mundell, directora científica de la Agencia Espacial Europea, viaja a Almería para participar en sus XIV Jornadas Astronómicas

Carole Mundell, directora de Ciencia de la Agencia Espacial Europea, en Almería por las XIV Jornadas Astronómicas.

Carole Mundell, directora de Ciencia de la Agencia Espacial Europea, en Almería por las XIV Jornadas Astronómicas.Elena Ortuño

Elena Ortuño
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Conocí a la profesora Carole Mundell en uno de los hoteles del centro de Almería, en el marco de las XIV Jornadas Astronómicas. Llevaba la maleta siempre a su lado, como alguien que vive entre aeropuertos, reuniones y misiones científicas. Es una de esas personas cuya agenda parece no dejar apenas noches en casa, pero que aun así mantiene una cercanía inmediata, casi desarmante.

Astrofísica de referencia internacional y actual figura clave en la Agencia Espacial Europea, ha construido una trayectoria pionera entre la investigación de agujeros negros supermasivos y la evolución de las galaxias, y la toma de decisiones estratégicas en política científica internacional. 

Ha sido la primera mujer en ocupar cargos de máxima responsabilidad en el Gobierno británico en materia de ciencia exterior, y ha liderado equipos y proyectos al más alto nivel en Europa y Estados Unidos. Hoy es la directora científica de la Agencia Espacial Europea. 

Carole Mundell, directora de Ciencia de la Agencia Espacial Europea, en Almería por las XIV Jornadas Astronómicas.

Carole Mundell, directora de Ciencia de la Agencia Espacial Europea, en Almería por las XIV Jornadas Astronómicas.La Voz

Y, sin embargo, lo que más llama la atención al tratar con ella no es su imponente currículum, sino su manera de estar: curiosa, directa, humilde y honesta, con una actitud que te hace sentir que estás hablando con alguien cercano, no con una de las voces más influyentes de la ciencia contemporánea.

Dígame: ¿cómo surgió su interés por la astronomía? Me consta que era usted pequeña.

Mi primer interés por la ciencia se remonta a cuando tenía unos cinco años. Tenía un vestido muy bonito, pero llevaba símbolos matemáticos. Yo no sabía qué eran esos signos y mis padres tampoco sabían exactamente qué eran. Fui la primera persona de mi familia en ir a la universidad, pero mis padres siempre apoyaron muchísimo el aprendizaje y la curiosidad. Incluso hacíamos pequeños experimentos en casa con mi hermano y mi padre.

Supongo que se le darían bien las ciencias.

Sí, me encantaba resolver rompecabezas. También se me daba bien bailar, la música... Tenía muchísimos intereses, como cualquier niña. Pero resolver problemas matemáticos era divertido y no se sentía como estudiar.

¿Había alguien en su familia que también fuese científico?

Mi padre era científico biomédico y dirigía el departamento de hematología del hospital local. Su especialidad era la biología y la bioquímica, así que tenía una mente científica. Mi madre, en cambio, era muy artística. Era buena con los idiomas, con el inglés y con las cosas creativas.

Eso explica muchas cosas.

Sí, era un equilibrio muy bonito.

Tiene una carrera impresionante. En alguno de sus cargos fue la primera mujer. ¿Cómo ha sido ser pionera y encontrarse en esa posición?

Cuando eres la primera mujer en hacer algo, sientes que llevas contigo a todas las mujeres. Es una responsabilidad.

También tiene que ser una sensación de progreso.

Sí, y de cambio. Antes de mí hubo otras mujeres que fueron las primeras en muchas otras cosas. Y así se va abriendo un pequeño camino. Yo solo espero haber abierto también un pequeño camino para las mujeres más jóvenes que vienen detrás.

¿Ha sido un camino difícil?

Creo que hay barreras en el camino, especialmente cuando trabajas en campos dominados mayoritariamente por hombres, como la física o la ingeniería. Existen muchas suposiciones y prejuicios. A veces las barreras no están ahí de forma intencionada, pero existen. Los hombres o las personas que normalmente pertenecen a ese entorno ya no las ven, porque para ellos desaparecieron hace tiempo.

Tú las ves y piensas: ¿Por qué esto está bloqueando mi camino?". Mientras tanto, la mayoría pasa de largo sin darse cuenta. Y entonces tienes que levantar tú misma esa barrera. Hubo momentos en los que me encontré con sexismo y, cuando era más joven, eso me enfadaba muchísimo.

¿Y después cambió eso?

Cuando vas adquiriendo puestos más altos, también te encuentras entornos laborales tóxicos donde entiendes que algo tiene que cambiar. Pero al mismo tiempo he tenido colegas maravillosos, amistades y redes de apoyo que me dieron fuerza e inspiración para apartar esas barreras.

A veces me pregunto qué es necesario realmente para que eso deje de pasar.

Creo que es una reflexión importante. Mucha gente piensa que cuando todos sean iguales, entonces todo irá bien. Pero para mí, el mejor entorno es aquel en el que todo el mundo es un poco diferente del resto. Si todos sois iguales -da igual si hombres, mujeres, altos, bajos o de cualquier tipo- acabas creando nuevas suposiciones y nuevas barreras. Creo que cuando hay diversidad y diferencias dentro de un equipo, todo el mundo hace un mayor esfuerzo por ser amable y respetuoso.

Usted estudia los agujeras negros supermasivos y la evolución de las galaxias, una de las grandes preguntas de la ciencia. ¿Cree que ahora estamos más cerca de responder a esa pregunta?

En algunos aspectos sí y en otros no. Todavía no sabemos por qué existe una correlación tan fuerte entre la masa del agujero negro supermasivo central y la masa de la galaxia. Hay una parte de la física que todavía no entendemos. 

A medida que desarrollamos nuevos telescopios espaciales pensábamos que al retroceder en el tiempo cósmico la respuesta se volvería más clara.

Carole Mundell, directora de Ciencia de la Agencia Espacial Europea, durante su charla en las XIV Jornadas Astronómicas.

Carole Mundell, directora de Ciencia de la Agencia Espacial Europea, durante su charla en las XIV Jornadas Astronómicas.La Voz

Pero no lo hizo.

Creemos que las galaxias grandes tardan tiempo en formarse y que las pequeñas se fusionan entre sí. Pero, cuando hemos mirado más atrás en el tiempo con el telescopio James Webb, hemos encontrado galaxias masivas ya formadas muy al principio del universo, y eso no tiene sentido. Así que aparecen más preguntas. Tenemos más respuestas y más preguntas, y así es como avanza la ciencia.

Parece emocionante.

Sí. Lo es. Piensas que hay algo equivocado en nuestros modelos, en nuestra comprensión, que falta algo. Es un auténtico rompecabezas entender cómo crecieron agujeros negros supermasivos y galaxias enormes tan temprano en el universo.

Quizá lo entendáis dentro de unos años.

Quizás. Tendremos nuevas preguntas y nuevas respuestas.

Dígame algo más que creíamos sobre el universo hace diez años y que ahora sabemos que era una equivocación.

Esa es una gran pregunta. Hace poco más de diez años llegó la primera detección de ondas gravitacionales. Aquello confirmó la predicción de Einstein y supuso un salto enorme en la confianza de que la tecnología podía detectar esas ondas.

Cuando yo era estudiante y joven científica, las ondas gravitacionales eran algo predicho teóricamente, pero que siempre parecía estar a cinco o diez años de ser descubierto. Como la fusión nuclear: "Estamos cerca, pero nunca llegaremos". Y finalmente llegamos en 2015.

Después, en 2017, yo trabajaba con estallidos de rayos gamma. Estudiábamos agujeros negros pequeños que se forman cuando colapsan estrellas masivas o cuando chocan dos estrellas de neutrones.

¿Y qué pasó entonces?

Cuando chocan dos agujeros negros normalmente no esperamos ver luz, solo ondas gravitacionales. Pero cuando colisionan estrellas de neutrones sí queda material alrededor y ese material puede producir luz y elementos pesados como el oro o el platino.

Eso fue precisamente lo que ocurrió en 2017, el día de mi cumpleaños. Detectamos un estallido de rayos gamma acompañado de ondas gravitacionales y de luz visible procedente de una galaxia lejana. Fue la primera vez que conseguimos observar un mismo fenómeno cósmico de tantas maneras diferentes al mismo tiempo.

¡Vaya regalo de cumpleaños!

Y tanto que sí. De repente, muchas piezas encajaron a la vez y comprendimos mucho mejor cómo se producen estos fenómenos en el universo. Lo increíble es que pensábamos que tardaríamos quizá diez años más en conseguir algo así.

Y lo más gracioso es que aquel día yo había apagado el móvil para celebrar mi cumpleaños con mi familia. Cuando volví y vi todos los mensajes pensé: "Dios mío, ¿qué ha pasado?".

Habla con mucha emoción de estos temas. ¿Alguna vez has pensado en cómo sería ser astronauta o si te gustaría estar ahí fuera?

[Ríe]. Tenemos dos astronautas españoles fantásticos entrenándose ahora mismo, Pablo y Sara. Son humildes, trabajan muchísimo y estudian de todo: medicina, astrofísica… El entrenamiento físico al que se someten es impresionante. Pero para ser seleccionado astronauta de la ESA en 2021 hubo más de 23.500 solicitudes y solo eligieron a 17 astronautas entre titulares y reservas tras un proceso muy intenso. Sé perfectamente que yo no habría sido seleccionada. 

¿Por qué no?

No estoy suficientemente en forma ni soy lo bastante joven. Pero me alegra dejarlo en manos de personas como Sara y Pablo.

¿Cuáles son las próximas misiones de la Agencia Espacial Europea para los próximos cinco años?

Tenemos un conjunto enorme de misiones activas que cubren un abanico muy amplio de ciencia. Desde Mars Express, que lleva más de veinte años orbitando Marte y sigue ofreciéndonos nuevos conocimientos sobre el planeta, hasta Euclid, nuestra "detective oscura", lanzada en 2023 para estudiar 9.000 millones de galaxias y comprender la materia oscura, la energía oscura y por qué el universo acelera su expansión.

¿Y este año?

Este es un año muy intenso para la ESA. Acabamos de lanzar la misión SMILE para estudiar la relación entre la Tierra y el Sol. Y en 2027 lanzaremos PLATO, una misión con la que intentaremos encontrar planetas parecidos a la Tierra alrededor de estrellas parecidas al Sol. Estamos buscando una posible 'Tierra 2.0'.

Ha mencionado colaboraciones con otros países. ¿La situación geopolítica actual afecta a la forma en que trabaja la ESA?

Sí, hasta cierto punto. La geopolítica siempre está presente, pero hay misiones que ningún país puede realizar por sí solo. Dentro de la ESA ya unimos a 23 países, todos diferentes en tamaño, ambiciones y desafíos. Eso ya supone una gran dinámica internacional. Siempre hemos colaborado con la NASA. Trabajamos juntos cuando tenemos intereses comunes.

Con Rusia colaborábamos anteriormente, pero tras el inicio de la guerra de Ucrania el consejo de la ESA ordenó detener esa cooperación. También colaboramos estrechamente con Japón; y con China llevamos más de veinte años. SMILE es la primera misión al cincuenta por ciento entre China y Europa. También estamos empezando colaboraciones con la nueva Agencia Espacial Africana, Australia y Nueva Zelanda. Canadá, además, ha formado parte de la familia ESA prácticamente desde el principio.

Es paradójico. El espacio es un lugar donde las grandes potencias compiten, pero también colaboran.

Exactamente.

Este martes habló en las jornadas astronómicas sobre satélites astronómicos y nuevas observaciones. ¿Qué podemos ver hoy que habría sido imposible observar hace siglos?

Todo se remonta a Galileo. Galileo utilizó uno de los primeros telescopios hace unos 450 años y apuntó hacia Júpiter. Descubrió que lo que veía eran lunas orbitando otro mundo, algo revolucionario porque implicaba que la Tierra no era el centro del universo conocido. Mucha gente pensó que estaba loco, pero él insistía: "No puedo negar lo que veo con mis propios ojos", decía. 

Para mí, ese momento marca realmente el inicio del método científico moderno. Hoy nuestra misión JUICE viaja hacia Júpiter y estudiará precisamente las lunas que Galileo observó entonces. Si lo piensas, 450 años no es tanto en la historia humana: hace 15.000 años vivíamos en cuevas y dibujábamos el cielo en las paredes, y ahora enviamos satélites, captamos la luz del cosmos lejano y exploramos el sistema solar que llevamos milenios observando. Es una época muy especial.

¿Qué mensaje daría para aquellos que no entienden por qué estudiamos el universo?

Creo que los seres humanos siempre hemos sido curiosos. Descubrimos las leyes de la física, y esas leyes son las que gobiernan nuestra vida cotidiana. Son las que nos permiten construir la sociedad moderna, proteger nuestro planeta, sobrevivir si algún día abandonamos la Tierra y comprender por qué este planeta es habitable.

Hasta ahora es el único planeta habitable que hemos encontrado. Ya sea mediante misiones como SMILE, que ayudarán a proteger satélites y sistemas eléctricos, mediante satélites que monitorizan inundaciones e incendios o mediante descubrimientos fundamentales cuyos efectos todavía no podemos imaginar, estudiar el universo es algo profundamente humano.

Es increíble que en un universo con 14.000 millones de años existan seres conscientes capaces de entender todo esto. Creo que esa es la esencia de lo que somos. Y, en mi opinión, es mucho mejor que hacer la guerra.

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