Las virtudes de un modesto: el rey Felipe VI aceptó el cuadro que le pintó
La otra cara del pintor José Vicente Hita

José Vicente Hita.
El mismo día de la coronación del Rey Felipe VI, el pintor almeriense José Vicente Hita pintó al monarca y la reina Leticia, y ni corto ni perezoso envió los retratos al Palacio de la Zarzuela. Unas semanas más tarde la Casa Real amablemente le contestó aceptando el detalle y como muestra de gratitud recibió una atenta carta de agradecimiento firmada por el jefe de protocolo de Zarzuela por el regalo. Que la provincia de Almeria es tierra de cine y de grandes pintores, es otra de las realidades más conocidas. Ahí están los grandes cuadros de Jesús de Perceval, Miguel Canton Checa, Carmen Pinteño, Ruiz Miralles, Moncada Calvache, Luis Cañadas, Julio Visconti o actualmente de Epifanio Serna exponentes de una breve nómina de artistas.
El protagonista de hoy Jose Vicente Hita Belmonte nació en Almería el 12 de marzo de 1958 en la populosa barriada de Los Molinos, casi frente al popular molino de los Diaz “de toda la vida” donde creció jugando con otros niños por sus calles y recuerda que siempre desde niño ha dibujado en la escuela empezando a desarrollar su vocación íntegra y totalmente sin haber tenido ningún tipo de formación académica. Jose Vicente Hita es un absoluto artista plástico autodidacta. Hasta después de la mili, fue destinado a Ceuta al Tabor de Regulares numero 3 no fue cuando se tomó en serio el asunto de la pintura. Ya de vuelta a la vida civil, durante el tiempo que por motivos de trabajo estuvo destinado en Carboneras, ganó cuatro veces, el concurso de carteles de las fiestas del pueblo. Con Jose Vicente se cumple ese recurrente dicho de que “La humildad, cuando es en exceso, deja de ser una virtud y se convierte casi en un defecto”. Curiosamente Jose Vicente Hita nunca ha intentado exponer en solitario. Habrá que convencerlo. Lo que pretende y describe a través de su pintura, examinando su obra es un homenaje a nuestra tierra y algunos de sus hijos más grandes.
¿Es cierto que usted en su juventud su sueño era alcanzar la gloria con el atletismo?
Eso pertenece a otros tiempos. Años de adolescencia. Estando estudiando en el Instituto Nicolás Salmeron fui seleccionado para formar parte del equipo de Atletismo por mis condiciones como corredor de fondo, y ya había ganado varias carreras de Cross y en pista. Estando en la categoría cadete gané la medalla de bronce en un campeonato de Andalucia.
¿Cuáles son sus preferencias a la hora de ponerse frente al lienzo?
Son el realismo y casi el hiperrealismo, con un toquecillo de romanticismo. En su momento me dejé influenciar admirando al gran
Diego de Velázquez, Joaquin Sorolla, Fortuny, Goya, Ramón Casas, Andrés García Ibáñez y a los almerienses Julio Visconti (DEP) y a Epifanio Serna.
Y así a “la chita callando”, no ha parado de darle impulsos a su carrera y desde el año 2001 su afición ha ido en una profunda progresión.
Desde hace más de dos décadas he llegado a pintar más de un centenar de cuadros a la acuarela, al acrílico y sobre todo al óleo, pero aún no he expuesto, ya que modestamente considero que todavía me falta un nivel más alto para afrontar este importante reto.
¿Usted cómo define su pintura?
Personalmente, como agradable de ver, tal vez en consonancia a como es mi carácter. No tengo grandes pretensiones. A mí lo que realmente me gusta es pintar, aunque a veces en pintar un óleo que me dé ese punto de satisfacción, tardo tres o cuatro semanas en tenerlo “casi listo”.

Imagen de José Vicente Hita.
¿La fantasía es el alma del pintor autodidacta?
Por supuesto que sí, aunque en el caso del “realismo”, se necesitan unas ciertas referencias visuales, especialmente por el rigor.
¿Dónde encuentra la inspiración para darle vida a sus cuadros?
Sin duda en la emoción. Un paisaje con una cierta luz, la esencia que refleja la expresión de un rostro, el mar con toda su variedad del movimiento, con sus matices de color y sus brillos… un pajarillo aterido de frio, la sonrisa de un niño… Cualquier cosa que me provoque emoción.
¿Cuál es el secreto para pintar un buen cuadro?
La verdad, no creo que haya muchos secretos. Mis pautas que invariablemente sigo, son el de tener muy claro que es lo que se quiere transmitir, la técnica adecuada para conseguirlo y por supuesto constancia y paciencia todo ello a un cincuenta por ciento.
¿Qué es lo más difícil de pintar?
El alma, captar el espíritu de un rostro, la esencia de una expresión. Sinceramente creo, que eso con copiar no basta.
¿De quién ha aprendido más?
Sin duda de los grandes maestros. Me viene a la cabeza nuestro entrañable Andrés García Ibañez y han sido muchas las referencias que de este artista he adquirido. Pero, sobre todo, también he aprendido de los errores que yo haya podido cometer.
Para ser un buen pintor. ¿Hay que ser un buen dibujante?
Por supuesto que sí. En mi caso es un factor imprescindible. Me fascina el realismo, los detalles, a mi entender sin un buen dibujo, no hay definición.
¿Ser autodidacta le ha beneficiado o lo ha limitado?
Me ha limitado bastante. La falta de formación académica me ha privado de técnica y a veces eso suele ser muy frustrante. Por ejemplo “las armonías del color”, son imprescindibles en la pintura.
¿Qué aspectos le diferencian de otros pintores actuales?
Muchos pintores que veo, aplican la regla del “menos es más”. A mí me encantan los detalles minuciosos, sin llegar al relamido, aunque no siempre lo consigo. Un ejemplo es el paisano Epifanio Serna, que admirando sus cuadros me deja sin respiración frecuentemente.

El cuadro que le hizo al rey Felipe VI.
Si tuviera que elegir un cuadro suyo del que se sienta más satisfecho. ¿Cuál sería?
Cada cuadro que pinto es como un hijo. Todos me han aportado algo positivo y en todos he puesto un trozo de alma, pero si me pide uno, le diría simplemente que en el que estoy actualmente trabajando.
¿Hay algo especialmente que no le guste expresar a través de sus cuadros?
En nuestro alrededor ya hay suficientes elementos desagradables. Yo prefiero la belleza y lo positivo, al dolor o al drama…No me siento capacitado para inducir a meditar en materia de concienciación o reflexión. Con toda la modestia, me siento un buen aspirante a ser un artista.
Como buen almeriense y pintor, José Vicente Hita rinde culto al Movimiento Indaliano, el primer movimiento de vanguardia surgido en España tras finalizar la Guerra Civil nacido en Almería entre los años 1945 y 1963. Su fundador fue el gran Jesús de Perceval, que reunió a intelectuales de distintos ámbitos con la intención de crear un movimiento revolucionario capaz de situar a Almería en el mapa de la cultura en España. Perceval impulsó el talento emergente e incorporó a seis jóvenes pintores imposibles de pasar por alto como han sido Francisco Alcaraz, Miguel Cantón Checa, Luis Cañadas, Francisco Capuleto, Miguel Rueda y Antonio López Díaz.