Celia Ortega: "Como el resto de las artes, el cante flamenco está muy considerado"
Con solo 16 años esta cantaora almeriense acaba de ganar el primer certamen de Jóvenes Flamencos de Andalucía

Celia Ortega junto al autor de esta entrevista, Antonio Hermosa en una cuna del flamenco, el bar Bahía de Palma.
Tiene 16 años, es natural de la ciudad de Almería y se llama Celia Ortega Poveda. Nos encontramos en el bar Bahía de Palma de la capital almeriense, una cuna del flamenco, que guarda entre sus paredes muchos noches mágicas en torno a este bello arte. Celia acaba de ganar, en la modalidad de cante, en el concurso del Circuito Andaluz de Jóvenes Flamencos de Andalucía. Admite que la afición le nació cuando era muy pequeña
“Yo de chica había escuchado a Niña Pastori y a Rosario Flores, y un día que mi abuelo se puso malo, yo le dije: ¿quieres que te cante una canción que he escuchado? Él me contestó, esta niña está de broma. Si no ha cantado en su vida. Y nada, me puse a cantar y mi abuelo me dijo, pues mira, parece que no lo haces mal. Y desde ese momento siempre he estado muy pegada a la música”.
Está estudiando segundo de Bachillerato de Artes Escénicas en el Instituto Alborán y su sueño es dedicarse al mundo del cante.
“Yo empecé, como casi todos los flamencos cantando en las peñas, que es donde realmente se escucha flamenco de tú a tú. Y luego, he ido mucho a festivales de flamenco a escuchar a personas reconocidas en este arte”.
En su casa no había afición al cante flamenco.
“A mis padres les he visto escuchar otro tipo de música, por ejemplo rock and roll, pero no flamenco. Nunca les he oído decir, voy a poner flamenco, y no se de donde me sale la afición por el cante”.
Sorprende verla hablar con tanto entusiasmo sobre el mundo del flamenco cuando en su familia no ha existido ningún antecedente relacionado con el mundo del flamenco.
“Nada. Todo lo contrario. Vengo de una familia donde todos sus miembros trabajan en empresas, y no hay nadie relacionado con la música”.
Su familia se ha volcado con ella al comprobar su amor por el cante hondo. La acompañan a todas las actuaciones.
"Me están apoyando como todos los padres hacen. Al principio decían si a la niña le gusta cantar, pues vamos a llevarla a que cante. Al principio, ellos tenían ese miedo de no decírselo a mucha gente, pero con el tiempo se han ido dando cuenta de que realmente me gusta y que no es solo un hobby y que es a lo que quiero dedicarme profesionalmente”.
Siendo una niña se dejó enganchar por la música flamenca más comercial.
“Empecé oyendo las canciones que ponían en la radio. Por ejemplo, Niña Pastori, que tiene un estilo más pop, sin perder sus raíces flamencas. Eso no significa que sea más fácil. Y poco a poco me fui adentrando, y ahora pues lo que me gusta es el cante de los viejos”.
Ha progresado paso a paso. Admite que se sorprendió cuando se enteró que había ganado en la primera edición del certamen de Jóvenes Flamencos de Andalucía.
“Éramos alrededor de 120 participantes entre todas las modalidades: cantaores, bailaores, guitarristas y artistas que tocaban otros instrumentos. Mi contacto con el certamen empezó en una gala que se hizo en la Peña Flamenca La Torre de Adra, que fue la fase de selección a nivel provincial, donde solo competimos gente de Almería. Pasé a la siguiente fase y El 19 de septiembre me fui a Baeza, ya que Andalucía estaba dividida en zona occidental y zona oriental. Y también pasé a la gala final que, aunque ya se han elegido los ganadores, se celebrará en el Teatro Central de Sevilla el 17 de noviembre”.
Es la primera vez que tiene lugar este certamen organizado por la Junta de Andalucía y el Instituto Andaluz del Flamenco, Ha recorrido casi todas las peñas flamencas de Almería y ha participado en algún festival organizado en la provincia por la Federación de Peñas. Al hablar demuestra su madurez y valora el reconocimiento que se le da al cante en Almería.
“Como el resto de las artes, el cante flamenco está muy considerado. Sí es verdad que creo que en otros países llegan incluso a respetarlo y a amarlo más que nosotros. Si yo hablo con una niña de mi clase y le digo que he escuchado a Camarón, me responde que no sabe quién es Camarón. De todas formas es verdad que todavía hay muchísima afición y la gente valora mucho el flamenco”.
Celia admite que le gusta cantar los palos serios.
“Los palos que son más sobrios, como más profundos, el taranto porque es de mi tierra, pero también me gusta mucho el canto por malagueña. La soleá bien cantada, pausada”.
Ella sueña con subirse a los mejores escenarios, “cosa que tiene que ir en progreso y poco a poco. Tampoco tengo prisa. Solo el tiempo lo dirá”.
Y quiere continuar realizando sus estudios de artes escénicas.
“Mi intención es hacer un grado superior de cante flamenco para orientar mi futuro hacia algo que me gusta, pero de una manera tranquila”.
Ese humilde y quiere ir paso a paso para intentar convertirse en una gran cantaora.
“Cuando me vea más segura, poder actuar en todos los templos del flamenco”.
Reconoce que no tiene miedo al fracaso, “y si en algún momento no llego, porque esa también es una posibilidad, pues nada, es bueno que tenga ese respaldo de poder decir, no puedo subirme a un escenario, no puedo cantar a la altura de los grandes maestros, pero puedo dar clases y puedo compartir mi ilusión con otras personas”.
En Almería tenemos un conservatorio de música, otro de baile y la especialidad de cante flamenco.
“Yo estoy haciendo segundo curso de profesional, porque salió el año pasado la nueva especialidad de cante flamenco. Pero nos falta el grado superior”.
Siendo tan joven ya ha compartido tablas con importantes figuras.
“Tuve el placer de estar en el cartel del festival de Fondón con José Mercé y Tomatito. Bueno, creo que todos los que sepan un poco de flamenco, saben perfectamente quienes son José Mercé y Tomatito, aunque el flamenco no les guste mucho. Y la verdad es que sí, estuve con ellos en el festival de Fondón, organizado por la Peña El Taranto y fue un privilegio, la verdad”.
Y también disfrutó de la buena relación que tienen los dos artistas.
“Es verdad que tienen mucha conexión. Llevas muchos años, no solo de amistad, sino de trabajo a nivel profesional, y de relación personal, y la verdad que se nota cuando dos personas confían la una en la otra de esa manera”.