El retrato de una generación atrapada en la precariedad: "Tengo dos carreras y dos trabajos"
La dificultad para encontrar empleo, los bajos salarios y la saturación de las oposiciones resumen la experiencia de los recién graduados en Almería

Jóvenes almerienses en la Universidad de Almería.
"Por la mañana soy becario en una empresa y, por las noches, camarero en una discoteca de Aguadulce". Gabriel González acaba de salir de la universidad. Tiene dos carreras, pero también dos trabajos. Los compagina, como muchos otros jóvenes almerienses, para poder ahorrar algo de dinero. Lo consigue, pero a cambio de su descanso y gracias a que aún vive con su familia.
Como él, miles de jóvenes en Almería sufren la precariedad laboral nada más terminar sus estudios. A diferencia de Gabriel, algunos ni siquiera tienen la suerte de tener un trabajo. Continúan en una espiral de cursos, másteres e idiomas con la esperanza de en un futuro encontrar unas condiciones dignas.
En total, y según los datos del mes de septiembre, son 43.898 los parados que hay en Almería. De esa cifra, casi el 9% son menores de 25 años. El de los recién graduados almerienses no es un dato alto si lo comparamos con la media nacional (9,60%), pero eso no implica que las condiciones sean favorables.
Opositar, una opción estable, pero "saturada"
"Ahora mismo, la situación es muy complicada. Echo el curriculum tanto online como presencial, pero no me llaman", detalla para LA VOZ Maribel Ramos, otra joven almeriense de 23 años. Ella es graduada en Educación Primaria y quiere opositar para ser maestra. No está siendo fácil, porque mientras hace un máster, cursos y se prepara idiomas –para ganar puntos de cara a las oposiciones–, quiere trabajar y costearse sus estudios.
"A las oposiciones se presentan muchas personas y, claro, muchas también necesitan otros trabajos para pagarse sus estudios. Entonces, está cubierto el cupo y no me llaman", cuenta con desilusión. Una difícil situación en la que no solo debe de hacer frente a unas oposiciones con la complejidad que ya implican, sino también a costearse una vida que cada día se encarece más.
El caso de Maribel es el de cientos de jóvenes almerienses. Salen de sus carreras, deciden opositar y, para ello, realizan cursos y másteres con los que ganarán puntos para conseguir la plaza que tanto ansían. ¿El problema? Que hay una sobrecualificación generalizada donde hacer un máster, más que una ventaja frente al resto, supone igualarse a los demás.

Oposiciones de docentes en imagen de archivo.
"Seguir estudiando es importante porque vas sumando puntos, pero es verdad que todo el mundo lo hace y, entonces, estamos todos igual. Veo muy complicado sacar plaza de maestra. Quizás sí tendré posibilidad de trabajar como interina, pero veo la cosa muy complicada", relata la joven almeriense.
El tema de las oposiciones es una opción recurrente para aquellos que buscan una estabilidad. También, para los que no han tenido suerte en el sector privado. Gabriel, y pese a que su intención sea trabajar en una empresa, se ha planteado alguna vez esta opción: "No me hace mucha gracia cobrar 1.200 euros toda mi vida. He barajado alguna vez opositar, pero supone un gran sacrificio y me da cosa porque todo el mundo está opositando".
Malas condiciones laborales
Más allá de la saturación de las oposiciones y la sobrecualificación de los almerienses, hay otro gran problema: la falta de oportunidades bien retribuidas, en especial, en ciertos sectores. Ayoub Fehri es otro estudiante recién graduado que está experimentando una situación similar al resto de sus compañeros. En su caso, él es graduado en Ingeniería Informática, un sector con alta empleabilidad, pero donde las buenas oportunidades siguen escaseando en Almería.
"Las ofertas que hay no terminan de ser acordes a la cualificación que tenemos la mayoría. Son puestos con tareas muy repetitivas y mecánicas donde se cobra el salario mínimo. En otras provincias, como Madrid o Barcelona, la oferta de empleo es algo mayor y de mejor calidad", detalla.
El gran problema dentro de este y otros muchos sectores, más que el encontrar trabajo, son las condiciones laborales con las que se encuentran. La mayoría de jóvenes tienen uno –o varios– grados universitarios, idiomas o másteres. Y, en ciudades como Almería, no existen puestos que requieran tanta cualificación, algo que también se refleja en los sueldos.

Funcionarios trabajando en Almería.
Emanciparse, misión imposible
El efecto más inmediato de esta dificultad en la búsqueda de empleo y, sobre todo, de los bajos sueldos se traduce en una consecuencia muy visible: la emancipación. Según los datos de la última edición del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, solo el 12,9% de los jóvenes andaluces están completamente independizados, siendo la segunda comunidad de España con peor tasa.
La opinión de jóvenes como Gabriel, Maribel o Ayoub es la misma: ¿Cómo van a independizarse si solo un alquiler consumiría la mayoría de sus salarios? Frente a esta situación, prefieren quedarse en sus hogares familiares, donde pueden ahorrar lo suficiente para en un futuro –y con algo de suerte– poder permitirse una vivienda digna.
"Sigo viviendo con mi familia. Aunque crea que mi sector me da la posibilidad de independizarme, me imposibilita ahorrar, es totalmente inviable. Prefiero seguir viviendo con ellos para poder ahorrar para un futuro", asegura Ayoub a este medio.

Un cartel que anuncia un piso en alquiler, en imagen de archivo.
La opción de marchar
La solución más inmediata frente a la precaria situación existente en Almería, y por la que cada vez más jóvenes optan, es emigrar a otro país. Solo hace falta echar la vista atrás y analizar cómo en recesiones económicas pasadas miles de españoles han emigrado a países como Francia o Reino Unido en busca de nuevas –y mejor pagadas– oportunidades.
Para los jóvenes entrevistados en este reportaje, salir de España y de Almería ha sido siempre una opción que ha pasado por sus cabezas. "Me he planteado irme muchas veces. Creo que si quieres progresar, en según qué sector, debes salir de Almería. Otra cosa es que prefieras quedarte para ahorrar o que quieras estar con tus seres queridos, pero todo el mundo sabe que quedarse es sacrificar el progreso de tu profesión", cuenta Ayoub.
Estos jóvenes representan a toda una generación de almerienses que se esfuerzan, se forman y trabajan sin descanso, pero que chocan con la misma realidad: salarios bajos, oportunidades limitadas y un futuro incierto. Muchos sueñan con poder independizarse, otros con comprarse un coche, y todos con que su esfuerzo algún día tenga recompensa. Al final, sus historias evidencian que el talento y la ilusión no faltan; lo que faltan son oportunidades.