Redescubrimiento de un elemento del patrimonio histórico defensivo: la trinchera de Vícar
La arquitectura militar de Almería de esa etapa fue construida por el Gobierno de la II República y presenta tipologías y cronologías muy variadas

La trinchera de Vícar
La provincia de Almería tiene una gran diversidad de construcciones militares. Unas datan de la Prehistoria, muchas de la Edad Media y también Moderna, y otras son muy cercanas en el tiempo, como las edificadas durante la Guerra Civil. Con respecto a estas últimas, algunas han pasado desapercibidas o no han podido ser estudiadas por desconocerse su localización. Este es el caso de la trinchera de Vícar. Recientemente, tuvimos la posibilidad de recorrerla junto al alcalde vicario, Antonio Bonilla Rodríguez. Antonio nos mostró su situación en el terreno, así como su conocimiento sobre la misma, lo que le agradecemos enormemente, pues muestra su sensibilidad con el patrimonio de su pueblo, con su conservación y puesta en valor.
La arquitectura militar de Almería de esa etapa fue construida por el Gobierno de la II República y presenta tipologías y cronologías muy variadas: baterías de costa y antiaéreos, búnkeres o casamatas, puestos de observación e información, trincheras, entre otras. En concreto, la obra militar vicaria se inscribió dentro del proceso de fortificación de la costa almeriense, algo muy necesario especialmente tras la caída de Málaga en febrero de 1937.
El historiador Francisco José Fernández Guirao, en su artículo «¡Sabotaje! Arquitectura militar y defensa de costas entre Murcia y Almería durante la Guerra Civil Española», afirma que en el mes de abril de 1937 ya existía una línea marítima defensiva. En Adra la conformaba una trinchera de quinientos metros, nidos para ametralladora, caminos cubiertos y abrigos ligeros. Además, había una segunda línea defensiva más al este, la cual estaba constituida por “una línea de cintura de la plaza, desde el mar a buscar el camino que a trece kilómetros de Almería sube entre Felix y Enix de Alicún al llegar a su unión con la carretera que desde Canjáyar pasa por Alhama”.

La trinchera de Vícar
Dos meses más tarde, en junio de 1937 el gobierno republicano creó la Jefatura de Defensas de Costas para la protección de toda la costa mediterránea. Según los historiadores Francisco Miguel Guerrero Montero y Francisco José Fernández Guirao, esta Jefatura fue la encargada de organizar la defensa en tres acotaciones espaciales: desde el Cabo Creus hasta la desembocadura del río Segura; desde el río Segura hasta Cabo Cope (Águilas); y desde el cabo anterior hasta la Sierra de Lújar, al este de Motril. En este tercer ámbito se encontraban las actuaciones que más tarde se realizaron en Vícar.
A partir de aquel momento, se intensificó la fortificación de la costa almeriense y, por consiguiente, la del Poniente. A finales de noviembre de 1937 ya se disponía de una serie de puestos de observación e información, que eran claves para el control del paso aéreo y marítimo. Concretamente se situaban en la oficina de la Subdelegación Marítima en el Puerto de Adra, trasladándose posteriormente al faro; en el cuartel de Carabineros en la Punta de Baños; en el faro de Punta Sabinal; en la caseta de peones camineros del Viso, que vigilaba desde la Punta de Baños hasta Cabo de Gata; y las baterías de costa y antiaéreos de Roquetas. Junto a los citados puestos de observación, se encontraban los búnkeres que se localizaban en Aguadulce, Guardias Viejas y la playa de Balerma.
Buen estado de conservación
La trinchera de Vícar debió de construirse en este contexto. Posiblemente, al mismo tiempo que se llevaban a cabo los trabajos de fortificación en Las Hortichuelas en noviembre de 1937, o en fechas inmediatamente posteriores. El historiador Eusebio Rodríguez Padilla recoge en su libro «La Guerra Civil en Almería. Los frentes de Granada. 1937-1939» las instrucciones concretas que la autoridad militar dio sobre la construcción de las trincheras: “Primero descubiertas, estrechas y en forma de cremallera o de T. Su anchura máxima debe ser de 1,20 metros de fondo y 1,80 al nivel de suelo, con una profundidad de dos metros. Construidas las mismas se debe preparar el desagüe y más tarde con perfeccionamiento, en cobertura con maderas y tierra y por último, su enmascaramiento…”.
Si bien es necesario realizar un estudio más preciso de la trinchera vicaria, ésta debió de edificarse siguiendo estas instrucciones. Localizada en el Cerro de los Lobos, su posición era estratégica. El eje longitudinal iba de este a oeste y se adaptó en su recorrido a la orografía del terreno. Tenía una orientación sur-suroeste que permitía una amplia visibilidad sobre la llanura y la costa. Pese a los años transcurridos, la trinchera de Vícar se encuentra en un buen estado de conservación, salvando las colmataciones de tierra en algunos puntos, propias de las escorrentías y el arraigo de abundante maleza de monte bajo.
La anchura y la profundidad no fueron regulares en toda su extensión. En algunos de sus tramos (y de manera indistinta), eran mayores de 1,60 metros y de 1,50 metros, respectivamente; en otros, menores a las citadas medidas. Al margen del propio foso de la trinchera, ésta se remataba en su parte superior con dos hiladas de aparejo en piedra seca que servía de parapeto. Ello facilitaba su refuerzo en la parte exterior con tierra, dándole más altura y, a la vez, camuflándola mejor. Las diferencias de altura debieron de ser compensadas con maderas y materiales usados para su enmascaramiento, o incluso con la propia vegetación que nacía de manera espontánea.

La trinchera de Vícar
Percatarse de ella
De hecho, cuando se asciende hoy en día hacia la trinchera es imposible percatarse de ella. Esto demuestra que el camuflaje fue posible pues queda integrada perfectamente en el monte. Además se ubicaba concretamente bajo un pequeño alcor de roca, lo que permitía la contención de materiales ante derrumbes e incluso protegerse de las inclemencias meteorológicas. Si se limpiara la trinchera, se podría hacer un seguimiento más exhaustivo, acotar datos, precisar dimensiones, obra y factura y, tal vez, encontrar nuevas evidencias.
El recorrido de la trinchera vicaria era de ciento cincuenta metros aproximadamente. A ambos lados de la misma se encuentran dos barrancos. Esta circunstancia, a tenor de las diferencias detectadas en las medidas de profundidad —a falta de un estudio más preciso— nos inclinan a pesar que esta construcción militar tal vez reaprovechase una obra de canalización de aguas de escorrentía para regar los labrantíos ladera abajo. Estas infraestructuras hidráulicas, típicas de un modelo de cultivo en secano, por otro lado, añadiría más valor a la trinchera de Vícar.
En conclusión, el hallazgo reciente de la trinchera vicaria nos permite conocer la localización de un elemento patrimonial importante, pero también nos da la posibilidad de estudiar esta construcción de manera más precisa, así como su relación e importancia con respecto al sistema de fortificaciones edificadas durante la Guerra Civil en la provincia de Almería. Su protección, restauración y puesta en valor son necesarios y constituyen un objetivo muy importante para el consistorio vicario.