Una madre de Roquetas logra cancelar una deuda de más de 43.000 euros: "Se endeudó para sacar adelante a sus hijos"
La familia podrá conservar su vivienda gracias a la Ley de Segunda Oportunidad después de que sus ingresos cayeran durante la pandemia

Ante un posible embargo, la Ley de Segunda Oportunidad se presenta como una solución legal.
Hubo un momento en el que cada factura que llegaba a casa suponía una preocupación más. En una vivienda de Roquetas de Mar en la que solo entraba de forma estable un salario, sacar adelante a la familia se convirtió en una carrera diaria contra las deudas para una madre y los préstamos, que en un principio sirvieron para cubrir gastos básicos, atender a los hijos y afrontar imprevistos, acabaron convirtiéndose en una losa difícil de soportar.
Ahora, años después de aquella situación límite, una madre roquetera ha conseguido dejar atrás una deuda de 43.322 euros gracias a la aplicación de la Ley de Segunda Oportunidad. Pero no solo se ha librado de la deuda, también podrá conservar su vivienda habitual y seguirá abonando con normalidad la hipoteca que mantiene sobre el inmueble.
Exoneración definitiva
La medida ha sido acordada por la Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Almería, que ha concedido la exoneración definitiva del pasivo insatisfecho, el mecanismo legal que permite cancelar aquellas deudas que una persona no puede afrontar cuando acredita haber actuado de buena fe.
Todo arrancó poco antes de la pandemia, cuando la situación económica de este hogar almeriense se fue complicando progresivamente. Con un único sueldo fijo para sostener a toda la familia, los créditos y préstamos contratados a nombre de la mujer se convirtieron en la única herramienta para poder llegar a fin de mes.
Lejos de quedarse de brazos cruzados, la roquetera trató de mejorar su situación por distintas vías: trabajó como autónoma, regresó posteriormente al mercado laboral por cuenta ajena y continuó formándose para ampliar sus oportunidades de empleo. Sin embargo, la acumulación de deuda hacía cada vez más difícil recuperar el equilibrio financiero.
La pandemia
Y la puntilla la dio la llegada de la pandemia del coronavirus, que terminó por agravar una situación ya de por sí delicada. La reducción de ingresos coincidió con el vencimiento de préstamos y créditos, mientras los gastos familiares seguían siendo los mismos.
De este modo, con las primeras reclamaciones judiciales sobre la mesa, la familia se vio obligada a priorizar y la decisión fue clara: lo primero era garantizar el bienestar de los hijos y mantener la vivienda familiar.
Pero ante tal situación, la familia acudió a la Asociación de Ayuda al Endeudamiento. Lo hizo cuando el pasivo total ascendía a 125.799 euros y de esa cantidad, 82.477 euros correspondían a la hipoteca de la vivienda, una obligación que había seguido abonando puntualmente. El resto se repartía entre préstamos y créditos de distinta naturaleza.
Ley de Segunda Oportunidad
Así las cosas, los abogados que asumieron el caso solicitaron un concurso voluntario sin masa y en la tramitación del procedimiento se concluyó que la venta de la vivienda no generaría recursos adicionales para satisfacer a otros acreedores, ya que el valor del inmueble quedaba prácticamente absorbido por la carga hipotecaria pendiente.
Del mismo modo, se solicitó la exoneración de la deuda restante. Ninguno de los acreedores pidió el nombramiento de administrador concursal y las entidades que presentaron alegaciones tampoco se opusieron a la petición, por lo que finalmente, en un auto fechado el 1 de octubre de este mismo aó, la magistrada acreditó que la deudora había actuado de buena fe y acordó la cancelación de los 43.322 euros pendientes, dando por concluido el concurso. Ahora, con esta resolución judicial, los acreedores ya no podrán reclamar las cantidades exoneradas.
"Esta mujer se endeudó para que a sus hijos no les faltara nada y cuando la pandemia lo desbarató todo tuvo que elegir entre pagar a un banco o mantener a su familia. Ha seguido cumpliendo con su hipoteca y ahora puede empezar de nuevo sin una deuda que jamás habría podido saldar", explica José Domínguez Sánchez, abogado de la Asociación de Ayuda al Endeudamiento.