La Voz de Almeria

Pulpí

La casa en la que se desayuna en Murcia y se coge el coche en Almería

Los límites administrativos no respetan ni calles, ni parcelas, ni siquiera viviendas

Vivienda en la calle de La Plata, en Pozo de la Higuera (Almería-Murcia).

Vivienda en la calle de La Plata, en Pozo de la Higuera (Almería-Murcia).Google Maps

Tito Sánchez Núñez
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Hay fronteras que se dibujan en los mapas con una línea clara, precisa, aparentemente indiscutible. Pero sobre el terreno, esas mismas líneas pueden convertirse en algo mucho más difuso, incluso caprichoso. 

En algunos lugares de España, los límites administrativos no respetan ni calles, ni parcelas, ni siquiera viviendas. Simplemente pasan. Y lo hacen, a veces, por mitad de una casa.

Eso es lo que ocurre en Pozo de la Higuera, una pequeña pedanía singular por partida doble. Pertenece al municipio de Pulpí, en la provincia de Almería, pero al mismo tiempo forma parte del término municipal de Lorca, en la Región de Murcia. 

Una misma población repartida entre dos provincias y dos comunidades autónomas, sin muros, sin señales visibles y sin apenas conciencia diaria de frontera, hasta que alguien se detiene a pensar en ello.

En una de sus calles, la de La Plata, el límite administrativo atraviesa literalmente una vivienda. Una parte del inmueble se asienta en suelo murciano y otra en suelo almeriense. El trazado oficial decide que el comedor pertenece a una provincia y el garaje a otra. La casa es una, pero el papel dice que son dos realidades distintas, así, sin moverse del sitio.

Este no es un caso aislado dentro de la pedanía. Hay parcelas agrícolas o cortijos cuyo acceso se realiza desde una provincia, mientras que el terreno se extiende mayoritariamente en la otra. Hasta hace relativamente poco, muchos vecinos desconocían dónde estaba exactamente esa frontera; no porque no existiera, sino porque nunca había sido relevante para la vida cotidiana.

En Pozo de la Higuera, la convivencia ha borrado cualquier sensación de división. Los vecinos compran en los mismos establecimientos, comparten bares, caminos y bancos de plaza. Los servicios, sin embargo, no siempre dependen de la misma administración: el agua y el alcantarillado pueden gestionarse desde un lado, mientras que otros suministros o trámites administrativos se resuelven en el otro. Una maraña burocrática que contrasta con la absoluta normalidad con la que se vive sobre el terreno.

El límite municipal y provincial aparece también en la carretera, cruzando el asfalto sin aviso, y en algunas calles donde basta un paso para cambiar de provincia. No hay hitos monumentales ni carteles llamativos, más allá de una mínima indicación en la vivienda de La Plata que marca Almería a un lado y Murcia al otro. Solo esa línea administrativa que, en determinados puntos, atraviesa una fachada, parte una parcela o divide una misma propiedad familiar.

Pozo de la Higuera no es un caso único en España, pero sí uno de los más llamativos. Es la demostración de que los mapas, a veces, se trazan lejos del terreno real y que las decisiones históricas, administrativas o técnicas pueden dejar situaciones tan curiosas como esta: vivir en dos provincias sin salir de casa. 

tracking