El turismo masivo pone "en peligro" Cabo de Gata: las dunas, de tesoro natural a aparcamientos
Pacma Almería pide medidas efectivas para frenar la degradación del espacio natural nijareño y poner coto al turismo

Dunas de arena en la playa de Los Genoveses.
Almería tiene un tesoro único en el mundo que corre un serio peligro. El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, un espacio en el que la naturaleza salvaje y las playas son los verdaderos protagonistas, está bajo la amenaza constante del turismo masivo y de las imprudencias.
Así lo ha denunciado, otra vez, el Partido Animalista Pacma en Almería, que ha alertado del grave deterioro que está sufriendo esta joya de la provincia de Almería y del peligro que conlleva para su óptima conservación la afluencia continua de turistas, especialmente durante los meses de verano.
Playas de Almería
Indignación en Cabo de Gata: la playa con dunas protegidas que han sido arrasadas y convertidas en aparcamientos
M. R. Cárdenas
Y esque Cabo de Gata se ha convertido, sin duda, en uno de los grandes, sino el más grande, reclamos de Almería para atraer visitantes, pero el control de estas llegadas y "la falta de vigilancia" han puesto en riesgo, denuncia Pacma, los valores "ecológicos del enclave almeriense".
Aparcamientos improvisados
De este modo, el coordinador provincial de la formación animalista, Eduardo Milla, ha expresado su preocupación por el por el deterioro continuado del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, "tras un nuevo verano marcado por el turismo masivo y la insuficiente actuación de las administraciones".
Entre los problemas más frecuentes, destacan, la proliferación de aparcamientos improvisados, la acumulación de residuos, la presencia de embarcaciones fuera del balizamiento autorizado y la frecuente vulneración de zonas protegidas, como dunas o áreas de nidificación.
Especial mención merece, subraya Pacma, la "destrucción de sistemas dunares en la Playa del Charco", donde la rotura del vallado de protección ha derivado en su uso como zona de estacionamiento no regulada. "Asimismo, se han detectado visitantes accediendo a la duna fósil de Los Escullos y a la duna de Mónsul, pese a los avisos de la Junta de que se intensificarían los controles", sentencian.
Pero hay más problemas. “También hemos observado un aumento de los llamados tótems o pequeñas estructuras de piedra que se construyen en las playas. Aunque parezcan inofensivos, alteran la dinámica natural del viento y dificultan la regeneración de la arena, afectando a especies invertebradas y a la flora litoral”, explica Milla.
Y concluye la formación animalista. "“El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar es uno de los enclaves más valiosos de la península y requiere una gestión moderna, sostenible y acorde a su nivel de protección”.