El triple homicida de Palomares reconstruye el tiroteo ante el juez
El triple homicida de Palomares reconstruye el tiroteo ante el juez
José Antonio Z. G. volvió a pisar las calles de Palomares seis meses después. Con las manos apresadas por las esposas y escoltado por la Guardia Civil, el autor confeso del triple crimen reconstruyó ante una nutrida representación judicial la secuencia de los disparos que acabaron la vida de un matrimonio (46 y 42 años) y su hijo (25 años).
El juez instructor del caso, titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número Tres de Vera, coordinó ayer la exposición del suceso sobre las mismas calles de Cabezo Martinón. La zona permanecía sellada, acordonada por un amplio dispositivo de la Guardia Civil y la Policía Local de Cuevas del Almanzora. El objetivo era evitar incidentes durante la recreación de los hechos, realizada a las puertas de la vivienda donde residían las víctimas y donde fueron tiroteados la tarde del pasado 26 de julio.
José Antonio Z. G., de 40 años y en prisión preventiva desde aquellos días, recorrió las calles señalando su posición en el tiroteo, la distancia con las víctimas, los movimientos. Una furgoneta ocupó el espacio de su coche, con el que se presentó para vengar presuntamente una paliza recibida horas antes de los crímenes.
Secuencia
Durante la reconstrucción estuvo rodeado por la comitiva judicial y siempre esposado, salvo unos minutos en los que volvió a sentarse en el lugar del conductor. Allí cogió de nuevo una escopeta de caza e indicó cómo disparó al matrimonio, J. S. T. y F. C. S. F. Según los datos de la investigación y la propio declaración del detenido, José Antonio Z. G. habría sufrido agresiones y amenazas de miembros de esta familia de Palomares. La tarde del 26 de julio, con una herida en la nariz provocada por un mordisco, se presentó armado en la casa de sus ‘enemigos’ y acabó con la vida del matrimonio y su hijo.
Algunos testigos relataron a La Voz de Almería en las horas siguientes al suceso que el autor confeso acabó con la vida del joven en primer lugar y que luego, mientras intentaba huir con su vehículo, disparó a los padres que gritaban alarmados por el crimen. De ahí, la estampa rememorada ayer de José Antonio Z. G. con la escopeta y en el interior de la furgoneta. Con estos datos, la inspección del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número Tres de Vera tiene una enorme importancia porque permitirá conocer la verosimilitud de la versión del agresor confeso, que siempre apuntó a un ataque anterior y amenazas, y examinar posibles contradicciones en su relato.
A pesar de la tensión del momento y la presencia de vecinos en algunas de las casas colindantes no constan incidentes durante las diligencias. José Antonio Z. G. ha regresado al centro penitenciario.