De posadas al lujo del agua caliente: el hotel que modernizó una comarca de Almería hace 60 años
El Hotel Almanzora fue el primero de la localidad y en él se gestaron desde himnos del rock hasta las impactantes imágenes de la riada del 73

El Hotel Almanzora de Albox tras su inauguración y durante su demolición.
Hace poco más de 60 años el municipio de Albox y su comarca del Valle del Almanzora fueron testigos de todo un hito: la apertura del primer gran hotel de la zona. Un imponente edificio de cuatro plantas que, por primera vez, ofrecía servicios de 'lujo' para la época, como agua caliente o un baño privado para las habitaciones en una zona de la provincia habituada a albergar por entonces a quienes les visitaban con la humildad de las posadas.
Ahora, gracias a la incansable labor de investigación de Miguel Ángel Alonso, se han recuperado los entresijos de cómo fue la inauguración y la vida en el gran Hotel Almanzora hasta su demolición allá por 1990. Una historia que, en realidad, es "la de un matrimonio como el de Eduardo Casanova y Francisca Vizcaíno (conocida como Paquita)", rememora Alonso.
Un proyecto hecho realidad con el empeño de Paquita
Fue precisamente Paquita, con un empuje y una valentía emprendedora más que reseñable, quien convenció a un Eduardo algo reticente para levantar un hotel donde antes solo había pensiones y posadas de "camastro y poco más". Así, Paquita gestionó la compra del solar en la céntrica avenida Pío XII y contrató a un para levantar un coloso de cuatro plantas.
"¡Pero cómo que cuatro plantas!", cuenta Miguel Ángel que exclamó Eduardo cuando su esposa le mostró finalmente el ambicioso proyecto que había gestionado, si no en secreto, sí con una prudencia más que necesaria (el tiempo le dio la razón).
Pese al reto que suponía su apertura, finalmente el 30 de noviembre de 1965 el hotel abrió sus puertas con lujos inauditos para la zona por aquel entonces como fue el mencionado baño privado en las habitaciones, el agua caliente o la calefacción central. Cabe recordar que, hasta entonces , los hostales, posadas e incluso casas particulares que se convertían en ellas eran el destino de comerciales o 'viajantes' que tenían que hacer parada en Albox.
El modelo de negocio y los entresijos del sector no les eran algo ajeno. Y es que Eduardo Casanova Parra y Francisca Vizcaíno Rodríguez se habían casado a principios de los años 40 y aunque "vivieron en calle Parrales donde nacieron sus dos hijas, Conchi en 1943 y Paqui Casanova" en 1960 se fueron "a vivir a la Pensión Almanzora, negocio que habían arrendado a los Pelayo", rememora Alonso.
Estrellas de la música y anécdotas
Pero más allá de sus novedades, si algo hizo único al hotel además de sus servicios fueron las anécdotas de las que fue testigo. Casi tantas como habitaciones poseía. Entre estas, la ya conocida historia detrás de la canción 'No somos nada', un himno del punk estatal que lleva la firma del líder de La Polla Récords, Evaristo Páramos, quien en 1985 tras el primer Rock Albox y preso del insomnio garabateó en la madera de un armario esa letra.
Es más, por sus salones pasaron figuras de la talla de Antonio Molina o Betty Missiego, y sus ventanas sirvieron de observatorio privilegiado para la historia más recordada de las últimas décadas. Desde allí se grabaron las míticas imágenes de la riada de 1973, que muestran la fuerza de una rambla que, aquel día asoló buena parte del pueblo pero que también vio cómo el hotel se mantuvo firme como un vigía.
El drama de 1973, a salvo
De hecho, Miguel Ángel relata que "la hija de los dueños, Conchi, me contó que fue un día espectacular porque estaban en primera línea de la rambla y la gente comenzó a venir al hotel una vez que las aguas saltaron a la plaza del pueblo y a las cales, buscando refugio en un sitio más alto como era el Hotel Almanzora".
Incluso Pedro Maldonado, vecino del hotel y gerente del estanco situado frente al mismo, les confió sus cajas de tabaco por si se pudieran salvar de las inundaciones, como finalmente ocurrió. Y, por supuesto, desde allí se grabaron los archiconocidos vídeos de la rambla mostrando toda su fuerza y violencia.
"El vídeo más que conocido de las inundaciones donde se ve como crece la rambla hasta que una ola supera el puente y ahí la cámara hace un vaivén cuando Miguel Romero, que estaba con la cámara, dejó de grabar y salió 'por patas'", cuenta el investigador.
Hoy, quienes lo vieron en sus mejores días (visitas frecuentes al restaurante incluida) al pasar por su fachada es imposible que no vivan de nuevo "los acordes de Los Faram", como detalla Miguel Ángel, encargados de inaugurar una primera noche de gala o el bullicio posterior de quienes encontraban en sus habitaciones el confort de un hogar moderno. Ya no recibe huéspedes, ahora es su bloque de pisos, pero su historia sigue viva en la memoria de un Albox que, gracias a Paquita y Eduardo, aprendió a hospedar al mundo con orgullo.