La Voz de Almeria

Adra

70 años de Emoción, Sentimiento y Pasión en Adra

Un breve recorrido histórico por la Cofradía del Cristo de La Expiración y María Santísima de los Dolores de Adra

Semana Santa Adra. Cofrades del Cristo Expiración y Mª Santísima de los Dolores.

Semana Santa Adra. Cofrades del Cristo Expiración y Mª Santísima de los Dolores.Pepe Cazorla

Pepe Cazorla
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Estamos de celebración en días previos a la Semana Santa. La Cofradía más antigua de Adra está de aniversario y es que los desfiles procesionales gozan de una antigüedad y prestigio considerables, sobre todo a partir de 1956, fecha en la que se fundó definitivamente, la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración, cuyo primer Hermano Mayor fue, Luis Barranco. Toquemos el “llamador” para detener un momento el paso. 

Se tienen conocimiento de actos procesionales ya en el siglo XVII en la Ciudad de Adra, el Cristo de la Expiración de Alonso de Mena data del primer año 1623. El abderitano, profesor e historiador, D. José A. Martín Rodríguez, contaba como se vivía en Adra la Semana Santa durante el Siglo XIX y a comienzos del XX. Se realizaba la "Procesión de la Cruz", un Vía Crucis con una pequeña cruz de madera con sudario, portaban 4 personas. 

Semana Santa Adra. Cofrades del Cristo Expiración y Mª Santísima de los Dolores.

Semana Santa Adra. Cofrades del Cristo Expiración y Mª Santísima de los Dolores.Colección de Andrés Aguilera.

Los Oficios del Martes y Miércoles Santo, eran conocidos popularmente como "Las Tinieblas", donde se iban apagando las luces a medida que se cantaban los salmos, hasta quedar la Iglesia en oscuridad. Los actos desaparecieron durante la Guerra Civil y con ella algunas imágenes como el "Jesús con la Cruz a Cuestas", que era una talla vestida, al parecer de la Escuela Murciana y que salía el Miércoles Santo. 

El también desaparecido "Santo Sepulcro", que solían portar los hombres, sin sombrero, a modo de un entierro. La Misa de Gloria del Sábado por la mañana. "El Encuentro", que se hacía en la Plaza Vieja con la imagen de la Inmaculada (desde la C/ Vicario) y un Niño Jesús (desde la C/ Castillo), haciéndose ya las tres reverencias o cortesías antes de quitar el manto de luto a la Virgen. 

Antes de constituirse en Cofradía, los actos de la Semana Santa se hacían desde el fervor popular, organizados normalmente por el Párroco, y trasmitidos de padres a hijos. En los años que precedieron a 1956, el que fue primer Hermano Mayor, D. Luís Barranco Sierra y el secretario, D. José Figueroa Fernández visitaban en moto las ciudades y pueblos vecinos, tomando notas de las procesiones y normas. 

Por fin, un grupo de cincuenta jovencísimos abderitanos, logran constituirse y fundar la Cofradía el 8 de marzo de 1956. La satisfacción y emoción con que vivieron aquellos jóvenes la primera procesión del Santísimo Cristo de la Expiración, con su vestimenta de festivos, sin capirotes fue enorme. Se volvía a recuperar los pasos de Semana Santa en Adra, realizando y pintando ellos mismos el primer estandarte (la corona de espinas con tres clavos en su interior) que dignificaba en un simple palo de madera al que se le daría purpurina. 

Semana Santa Adra. Cofrades del Cristo Expiración y Mª Santísima de los Dolores.

Semana Santa Adra. Cofrades del Cristo Expiración y Mª Santísima de los Dolores.La Voz

Pero no todo han sido logros y mejoras en la historia de la Cofradía, que entra en una crisis notable en la década de los 70, posiblemente por la influencia del Concilio Vaticano II de 1965. Todos recordamos la dificultad que hubo algunos años para sacar las imágenes de Cofradías y hermandades. Con el paso de los años, los actos de Semana Santa se van mejorando, hay banda de música, y se bendicen las hojas de palma el Domingo de Ramos. 

En 1967 se incorpora la imagen de la Virgen de los Dolores, con penitentes de túnicas blancas y capuchón negro y pasando a denominarse como hasta ahora la conocemos "Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y María Santísima de los Dolores”. Los cofrades del Cristo iban vestidos de “morao”. 

Por entonces, únicamente se sacaban en procesión dos pasos, el Cristo de la Expiración y la Dolorosa, durante un solo día, el Jueves Santo. De esta forma transcurre los años, y se va potenciando y consolidando la Cofradía con el aumentando de nuevos hermanos. En 1981 ostentaba el cargo de Hermano Mayor, Juan Rivera García, que, con su llegada, da un vuelco total a la Cofradía y con ello, a la Semana Santa de Adra. 

En 1983 se le sustituyó el manto a la Virgen de los Dolores por otro nuevo, bordado por las Pías Discípulas del Divino Maestro de Madrid, junto a una nueva corona, y en esa procesión del Miércoles Santo, salió por primera vez la nueva imagen del Nazareno en estación de penitencia junto a la Dolorosa. 

Así mismo, se recupera la procesión del Viernes Santo haciendo su recorrido por el Barrio antiguo portando parte de la directiva en sus propios hombros, al Cristo de la Expiración y portaron a la Virgen de los Dolores, un grupo de costaleros que fueron elegidos al azar desde las mismas filas cofrades. En 1985 se estrenó la talla del Cristo yacente, el Santo Sepulcro, del profesor granadino Antonio Barbero Gor, talla realizada en madera de pino rojo policromado, siendo su tamaño de 1,50 m. 

La urna está efectuada en madera de cedro, barnizada en el mismo color. Los cristales son biselados y luminosidad interior eléctrica, siendo su realizador el Tallista granadino Antonio Moreno Carrasco. 

El paso sale a escena 45 años después de su última vez. Ese mismo año,1985, se vuelcan en la adquisición de una nueva imagen, la del Cristo Resucitado que, junto a la Inmaculada Concepción, a la que se restaura y a la que visten con dos nuevos mantos, hacen recuperar la procesión en Domingo de Resurrección conocida como ‘El encuentro’ y que, en los aledaños de la Plaza Vieja, 57 años atrás se realizaba. 

Se recuperaría y repetiría el lugar en 1991, después de tanto tiempo, pero el escenario se queda pequeño, para albergar tanto gentío, pasando al cambio de ubicación para el siguiente año a la Plaza de San Sebastián donde en la actualidad se realiza desde entonces. Con las nuevas imágenes, se compran dos nuevos tronos plateados para sustituir a los dos únicos que quedaban de ruedas. 

El fervor iba en aumento y cada año se enriquecía la Semana Santa abderitana. La voz de la Semana Santa la ponía la hermana, cofrade y saetera, Angelitas Olivencia. En 1991 las imágenes salían de la misma puerta de la iglesia (creo recordar) ya que su techumbre estaba en muy mal estado.

Ensayos y entrenamientos

Con respecto a esto último decir que los pasos eran sacados en procesión por costaleros de Adra, los cuales diariamente, se entrenaban en las inmediaciones del Puerto de levante abderitano, portando sobre sus hombros los tronos cargados con más de cuatrocientos kilos de peso y en la que las imágenes eran sustituidas por sacos de arena o cemento y bajo el cantar saetero de Enrique Gómez ‘El Tizones’ y así todas las tardes noches previas a los días de Pasión del Viernes Santo (1983) portando la imagen de la Virgen de los Dolores o “La Borriquita” en (1992). 

Con la adquisición de nuevas imaginerías, se suman más hermanos cofrades y costaleros. Éstos, ensayaban en las inmediaciones de la ermita de San Sebastián, los dieciséis costaleros del Santísimo Cristo y los veinticuatro del Santo Sepulcro. Todos ellos, todos, portaban sus respectivos tronos, con sacrificio, con orden y con disciplina. 

La Cofradía del Santísimo contaba con una gran, Banda de Cornetas y Tambores, compuesta por cuarenta y cuatro músicos y un director, Francisco Soler, quienes a diario ensayaban por las inmediaciones del puerto de Adra, haciendo sonar cada día mejor sus cornetas y tambores.

Domingo de Gloria

Otro aspecto destacable de la Cofradía abderitana en la Semana Santa es sin lugar a duda el Domingo de Resurrección. Este día, alrededor de las diez de la mañana, una inmensa concurrencia se da cita en la Plaza de San Sebastián, para presenciar algo, que en el sentir de todos. “no se puede describir con palabras, es preciso venir a Adra y verlo, y ser testigo de algo único e irrepetible cada año”. Nos referimos al ‘Encuentro’ de la Inmaculada y Su Hijo, Cristo Resucitado. 

Este es uno, de los momentos cumbre y 'emocionantes, porque en la Plaza las dos imágenes convergen, se paran, se buscan, van acercándose… cuando ambas imágenes están delante, comienzan los costaleros, a mecer las mismas, haciendo lo que se llama. ‘Las cortesías’, y poco a poco, se aproximan ambas imágenes, haciendo que la Madre se incline ante el Hijo, acercando sus caras. 

Este momento es obra de los costaleros, en difícil situación, pero bien conseguida. Van arrimando a la Madre y a Su Hijo, hasta conseguir, en un alarde de sincronismo, de fuerza, en sostener las imágenes en equilibrio para evitar, que se puedan caer y que se besen repetidamente. Tras su encuentro, a la Virgen se le desprende el manto negro, y se queda con el azul celeste de la Purísima. 

En ese momento, los cofrades se quitan el capuchón y las madrinas que acompañan la procesión van vestidas de azul claro y mantilla blanca. Ha vuelto la alegría y se explota una gran traca, siguiendo la procesión hasta la iglesia, pero ahora acompañada de música. A partir de 1991, fue el bum, hasta un total de ocho pasos harían estación de penitencia por las calles y plazas de la localidad, entre la emoción, el recogimiento, y el fervor de los miles de abderitanos que cada año, se dan cita, para presenciar los desfiles procesionales. 

Se enriquece la imaginería, la Cofradía sabe adaptarse a las nuevas necesidades y sugerencias de los nuevos tiempos, iniciando un proceso continuo de mejora y esfuerzo con la compra del local de la C/ San Sebastián. A todo ello, se une, “La Borriquilla”, la nueva adquisición, que sale por primera vez en 1992, mejorando incontestablemente la procesión matinal del Domingo de Ramos, donde se celebra la "Entrada Triunfal de Jesucristo en Jerusalén". 

La década de los 90 y los primeros años del nuevo milenio han sido de consolidación, afianzamiento y mejora de todos los actos que anualmente se programan. Por ello también se debe reconocer la labor encomiable de las Juntas de Gobierno y todos los cofrades, representados por los hermanos mayores: D. Luís Barranco Sierra, D. Jesús Oliver García, D. Juan Rivera García, D. Manuel Doñas Ruiz, D. Manuel Coines Rivas, D. José Salvador Sánchez Salinas, y D. José Fernández Fernández, D. Antonio Sánchez Biedma o D. Juan Miguel Soriano Sánchez. Con ellos, con todos, hicieron que todo funcionara al unísono, inculcando que la Semana Santa es "algo más, mucho más", que sacar unas imágenes a la calle. Felicidades.

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