Cambia de dueño La Bodeguilla de La Contraviesa, la de la calle Trajano
El bar cumple 70 años de vida y sigue con el mismo paisaje: platos de callos, magra, migas y mesitas en la puerta

La tradicional terraza de La Bodeguilla en la calle Trajano.
La Bodeguilla La Contraviesa, uno de los bares decanos del centro de Almería, cambia de regente, tras la jubilación definitiva de Pilar Martín y la no continuidad de la siguiente generación. Lo gestiona a partir de ahora, el empresario Jesús Moreno, que también cuenta con otra cafetería en la zona del campo de fútbol.
La Bodeguilla la abrió en 1956 Antonio del Castillo, pariente de Pilar, como reza en un azulejo sevillano en la fachada. Y en los años 80, al retirarse el fundador, esta mujer alpujarreña cogió los mandos hasta hace un poco de tiempo que se ha retirado definitivamente, tras 46 años de oficio, aunque la propiedad del local sigue en la familia.
En esas mesitas soleadas de la calle o en los taburetes de la barra ha habido siempre cocina sin atajos, verdadera, de madre, a través de especialidades que rivalizan en la comanda del camarero: los callos palpitantes, la simpática pipirrana, el ajoblanco, el cocido, la berza, las migas de pastor, las papas con mojo, todo eso que hace que a la parroquia se le ilumine el rostro cuando llega a la mesa el pocillo de la tapa, acompañado del vino peleón o de la cerveza de barril.
Es cocina de cuchara echa a fuego lento, cocina que sirve también en tapers a los mayores del barrio que ya no pueden cocinar, la misma que servía humeante por la ventanita de la puerta a los clientes durante el confinamiento por el covid. Porque Pilar y su equipo se reconvirtió, durante la época de la plaga, para no tener que cerrar del todo: aunque no hubiera barra, había cuencos de cocido glorioso o de menestra o platos de papas a lo pobre con huevos para cenar en esos días tras salir a cantar Resistiré por el balcón.
Se ha jubilado, por tanto, Pilar Martín, la generala de la Bodeguilla de la Contraviesa, tras más de 40 años entre fuegos de butano, destapando marmitas para comprobar el punto de sal.
Se ha traspasado la Bodeguilla de la calle del emperador romano y ojalá que con el cambio -si es que alguien se atreve a emular a Pilar- no salga perdiendo este templo de las tres b: bueno, bonito y barato.