Isabel Martínez es la primera mujer bombero del Poniente de Almería: "Simplemente soy una más"
Es de Almería y sólo tiene 25 años pero la profesión le viene casi por herencia familiar ya que su padre también es bombero

Isabel Martínez, la primera mujer bombero en el Poniente almeriense.
“Simplemente soy una más”. Isabel Martínez Ortiz lo dice desde la humildad, casi restándole importancia. Sin embargo, sus palabras contrastan con una realidad contundente: las mujeres siguen siendo una excepción dentro del Cuerpo de Bomberos de toda España. Según el estudio realizado por la asociación Ser Bombera en 2018, solo había 168 mujeres bombero en todo el país, una cifra que evidencia una infrarrepresentación histórica que apenas ha variado con los años.
Los datos lo confirman. En España hay aproximadamente un bombero por cada 2.000 habitantes, pero solo una bombera por cada 200.000. Algunas administraciones sí ofrecen cifras más recientes: la Generalitat contaba en 2022 con 2.570 hombres y solo 74 mujeres en su plantilla, mientras que en el Ayuntamiento de Zaragoza, de 673 aspirantes a una oposición, apenas 44 eran mujeres.
En este contexto, que Isabel, con tan solo 25 años, se haya convertido en la primera mujer bombero del Poniente Almeriense no es solo una noticia para Almería. Es un todo un hito nacional.
La normalidad como reivindicación
Eso sí, pese a lo excepcional de su caso, Isabel huye de etiquetas. “Yo no le doy mucha importancia, porque los compañeros me tratan igual. Me siento una más”, afirma. Y es que según relata la almeriense entre compañeros hay "muy buen rollo. Todos me ayudan, me explican lo que no se, hay mucho compañerismo".
Aunque, evidentemente Isabel es consciente de la falta de presencia femenina en el cuerpo, de hecho recuerda que en su primera oposición, en 2023, solo tres mujeres se presentaron frente a más de un centenar de aspirantes. “En la segunda ya éramos siete. Poco a poco cada vez somos más”, explica, consciente de que el avance existe, pero es lento.
Isabel hace hincapié en que quiere mandar un mensaje directo a las mujeres que aún dudan: “Me gustaría animar a las que se sientan atraídas por este mundo a que lo intenten. Puede parecer muy masculino, pero cuando entras ves que no es así, además creo que es muy importante que este cuerpo tenga una mirada femenina”.
Una vocación que se aprende desde pequeña
Como se suele decir: 'de casta le viene al galgo' , y es que la presencia de la joven en el parque del Poniente no es inédita, su relación con esta profesión viene de lejos. Isabel es hija de bombero. Su padre trabaja en el Ayuntamiento de Almería y su infancia está ligada a ese entorno. “Lo he vivido desde pequeña, mis recuerdos son ir a ver a mi padre al parque de bomberos, que me contase sus servicios”, explica.
Hoy, ese referente familiar sigue muy presente. “Está muy orgulloso de mí y me da los mejores consejos ”, cuenta. Consejos basados en la humildad, el trabajo en equipo y la importancia de escuchar a quienes tienen más experiencia.
De la universidad al parque de bomberos
Antes de opositar, Isabel estudió Fisioterapia. Sin embargo, la idea de ser bombero siempre estuvo ahí. “Me gusta el dinamismo del trabajo, que pueda ser un incendio, un accidente de tráfico, y sobre todo ayudar a la gente en situaciones duras”, explica.
Mientras estudiaba la carrera, ya entrenaba con la oposición en mente. “Desde los 18 años empecé a entrenar. Más enfocado a la oposición han sido casi seis años y medio”. A ello se suman el carné de camión y casi cuatro años de estudio teórico, una preparación prolongada que exige constancia y renuncias.
Las oposiciones de bombero están entre las más duras del empleo público. “Son siete pruebas en dos días y las marcas son muy exigentes”, explica Isabel.
Entre ellas, el cien metros en piscina en 1 minuto y 20 segundos, la cuerda de seis metros solo con las manos —“la que más me costó con diferencia”—, dominadas (hizo 19, cuando se pedían 12), press de banca con 40 kilos, salto horizontal, 50 metros lisos y un kilómetro que completó en 3:09.
Con respecto a la discriminación positiva en el cuerpo de Bomberos, la almeriense es contundente: “las diferencias son mínimas, de segundos o de dos repeticiones. Las marcas son muy parecidas”.
Un entorno masculino sin barreras
Durante años, Isabel entrenó siempre con hombres. “Nunca he bajado pesos ni ritmos. He entrenado siempre con el grupo”. Y nunca se sintió diferente. “Jamás he notado ningún trato distinto”.
Ahora, ya dentro del parque, la experiencia confirma esa sensación. “El ambiente es muy bueno, todo el mundo intenta ayudarte y enseñarte”. De nuevo, vuelve a la idea que atraviesa toda su historia: “Simplemente soy una más”.
Si algo le impone respeto no es el fuego, sino el lado humano de las emergencias. “Lo más duro es tratar con personas. Llegar a un accidente y ver una familia entera fallecida”, reflexiona.
Sabe que llegará ese momento. “El primer muerto al que tenga que enfrentarme será duro, no se cómo voy a reaccionar" . Y lo asume como parte del oficio, igual que ocurre en otras profesiones sanitarias.
Isabel se encuentra actualmente en un periodo de prácticas de tres meses previo a su incorporación definitiva. Las sensaciones no pueden ser mejores: “He sentido muchísimo orgullo, una felicidad increíble y muchísima ilusión”.
Porque en un país donde solo hay 168 mujeres bombero, la historia de Isabel Martínez Ortiz no es solo la de una plaza conseguida, sino la de una puerta que empieza a abrirse camino en el lado femenino.