La Voz de Almeria

Provincia

Cuando Almería fue independiente: república, reino y potencia del Mediterráneo

Llegó a ejercer un poder político, militar y comercial que hoy resulta difícil de imaginar

Estatua de Jayrán frente a la Alcazaba

Estatua de Jayrán frente a la Alcazaba

Tito Sánchez Núñez
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Mucho antes de convertirse en provincia, e incluso antes de que existiera España como tal, Almería fue independiente. Y no una sola vez. Fue república, fue reino y llegó a ejercer un poder político, militar y comercial que hoy resulta difícil de imaginar. Todo ello, dejando al margen los grandes asentamientos prehistóricos de Los Millares y El Argar, que ya situaban a la hoy provincia almeriense miles de años por delante de su tiempo.

El primer gran episodio de independencia almeriense llegó entre los siglos IX y X con la República Marítima de Pechina, una entidad política singular en la Europa medieval. Con capital en la antigua Bayyana (la actual Pechina), este territorio gozó entre los años 891 y 955 de una autonomía real dentro de al-Ándalus, con capacidad para gobernarse, comerciar, armar flotas y defender sus costas.

Hay que tener en cuenta que, en esta época, la línea de costa se encontraba más al norte que la actual, aproximadamente en lo que hoy es La Juaida en Viator. Desde ahí, Bayyana controlaba el mar de Alborán y gran parte del Mediterráneo occidental y comerciaba con África, Bizancio y Oriente; se exportaban sedas, lino y productos agrícolas; y se practicaba el corso hasta el punto de llegar a amenazar intereses de la propia Roma. Su flota era temida y respetada.

La ciudad creció hasta convertirse en un refugio de gentes de todos los orígenes: árabes, yemeníes, judíos, mozárabes y muladíes. Tuvo murallas, mezquita aljama, baños, mercados y una intensa vida cultural. Aquella república marítima fue tan poderosa que acabó integrándose en el emirato de Córdoba con privilegios propios, dando lugar a la cora de Bayyana, una provincia prácticamente autónoma.

El siguiente gran salto llegó con la fundación de Almería en 955, cuando el poder político y militar se trasladó desde Pechina a al-Mariyya Bayyana, germen de la actual ciudad de Almería, que desde entonces se convirtió en uno de los grandes puertos de al-Ándalus y sede del almirantazgo califal.

Pero la independencia regresó en el siglo XI. Tras la desintegración del Califato de Córdoba, nació la Taifa de Almería, un reino soberano que vivió una de las épocas de mayor esplendor de su historia (1012-1091). 

Bajo reyes como Jairán y, sobre todo, Almotacín, Almería se expandió territorialmente y se consolidó como potencia económica gracias al mármol de Macael y a los tejidos de lujo de seda, oro y plata, exportados por todo el Mediterráneo.

Durante décadas, Almería fue reino independiente, con moneda, ejército, diplomacia y una corte cultural que atrajo a poetas y sabios de todo al-Ándalus. Solo la llegada de los almorávides en 1091 puso fin a aquella soberanía.

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