Jueces y juicios rápidos en clase
Los alumnos escenifican vistas reales y Luis Columna les explica sus sentencias en el instituto
Un abogado con piercing que no deja de mover el pie nervioso, un fiscal que dice “buenas” al juez en vez de “con la venia” o un magistrado que apenas se deja oir con el mazo fueron algunos de los protagonistas de unos juicios rápidos distintos celebrados el pasado viernes.
En realidad son juicios reales recientes que fueron escenificados en el instituto de Secundaria Gádor, en la localidad de mismo nombre. Hasta este centro se desplazó el juez Luis Miguel Columna para dirigir esta experiencia pionera en la provincia, ya que los estudiantes se acercan a los juzgados pero esta es la primera vez que el juez acude a un centro de Secundaria. Esta ha sido la culminación, el último paso de un proceso en tres tiempos. Primero, los alumnos acudieron hace días al juzgado para ser testigos de las vistas orales rápidas de aquel día. Posteriormente, las sentencias fueron enviadas al instituto para que los alumnos las conocieran y reflexionaran sobre sus argumento.
Finalmente decidieron qué rol asumir, el de abogado o fiscal. Llegado el día los pupitres de la biblioteca se convierten en estrado. El público se divide, a un lado los fiscales y a otro, los abogados, que irán saliendo sucesivamente en cada caso. En total, son siete. Un alumno hace de juez y otro le ayuda con el mazo. Reiteradamente, Columna les recuerda a los jueces que alcen la voz, que llamen al orden y que den la venia.
En clase Los alumnos ya habían preparado bien esta jornada y llevaban estudiados los argumentos a favor y en contra de los acusados. Fue más difícil para ellos colocarse bien la toga o leer la sentencia real que defender sus razonamientos. Ya lo habían practicado durante las clases de Etica a cargo de la profesora Isabel Parra. Algunos leían una chuleta de su propi puño y letra y los menos lo llevaban memorizado. “No os ríais que en los juzgados quien se ríe va a la calle”, advierte el magistrado. El ritmo es rápido y el juez en el papel de profesor no cesa de interpelar a los estudiantes, preguntándoles por los razonamientos, por los hechos probados, exponiendo las penas, pidiendo al público en la sala que dicte su veredicto a mano alzada o exponiendo sutiles matices relevantes en las absoluciones o condenas. “Ahora vamos a ver por qué he considerado que debe ser considerado culpable”, afirma el juez y lee uno de los alumnos que asume su papel.
Casos cercanos Los estudiantes de Cuarto de ESO se encontraron muy a gusto especialmente con casos que le eran cercanos, de sustracción de móviles o de uso fraudulento de motocicletas. “El primer año no se creían que fuera verdad y ha habido un creciente interés por los alumnos que preguntaban por cuándo llegaría el día”, afirma la profesora. Y llegó el día. Antes de llegar al IES Gádor el juez visitó el juzgado de paz de Gádor junto a la teniente de alcalde, Lourdes Ramos, quien permaneció toda esta sesión judicial simulada en el instituto.
Elogios mutuos Francisco Román, director del centro, agradeció el esfuerzo personal del magistrado y éste devolvió el elogio: “El Instituto de Gádor ha estado siempre muy preocupado y muy atento”. Tras la sesión del viernes, parte real parte representación, el próximo día de clase de Etica se discutirá una a una las sentencias de esta sesión tan interesante en la que por un día los alumnos fueron jueces y la clase se convirtió en sala de vistas.