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Paco Jaime, el almeriense que guarda un BMW R75 de la II Guerra Mundial con metralleta incluida

Una colección de más de una decena de motocicletas y seis coches clásicos únicos componen la colección de este vecino de Balanegra

Paco Jaime junto a sus motocicletas con sidecar.

Paco Jaime junto a sus motocicletas con sidecar.Marina Ginés

Marina Ginés
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Francisco Martín Jaime, más conocido por todos en Balanegra como Paco Jaime, no necesita presentación. A sus 77 años es un referente para el pueblo, un personaje querido y admirado por su implicación en la vida local y por una afición que lo acompaña desde siempre: el motor. Pero no cualquier motor. Paco colecciona vehículos clásicos, los mima, los restaura y los conserva como si fueran parte de su propia historia, y en realidad, lo son.

Más de una decena de mobiletes, vespas, motos y hasta seis vehículos antiguos componen su colección. No están encerrados ni acumulando polvo. Están vivos, listos para arrancar, para sorprender, para emocionar. En su cochera, lo que a primera vista pueden parecer cacharros oxidados, en realidad son piezas únicas de un rompecabezas sentimental que Paco ha ido completando con tiempo, paciencia y muchísimo amor.

Una pasión desde siempre

Su pasión por el motor viene de lejos. De muy lejos. “Desde que nací mi afición han sido los vehículos, las motos, los coches. De joven no pude tenerlos, porque me crie en un cortijo, y ahora los disfruto”, explica con ese brillo en los ojos que solo tiene quien ama lo que hace. Para Paco, cada vehículo no es solo un medio de transporte: es una promesa cumplida, un sueño de infancia que hoy se pasea por las calles de Balanegra.

Paco pasando el plumero por uno de sus vehículos.

Paco pasando el plumero por uno de sus vehículos.Marina Ginés

Ahora, son sus nietas quienes comienzan a contagiarse de esa misma pasión. Con la mayoría de edad acercándose, ya piensan en sacarse el carnet de moto para poder conducir alguna de las joyas que su abuelo guarda como tesoros. De hecho, Paco está ahora mismo restaurando con sus propias manos una mobilette de 1970 para una de ellas. En el suelo de su cochera, lo que para muchos serían piezas viejas e inservibles, para él son un regalo que se construye con paciencia y ternura.

El alma de las fiestas... y de las bodas

Pero Paco no solo es famoso por sus coches. Es, ante todo, un vecino comprometido. Lleva 20 años siendo el encargado de llevar a la Virgen del Carmen en Romería a bordo de su Land Rover todoterreno, un momento que vive con emoción y que ya forma parte del imaginario colectivo de Balanegra. También organiza, desde hace cinco años, la Concentración de Vehículos Clásicos del pueblo, que este 8 de junio volverá a llenar las calles de nostalgia, motores relucientes, entrega de trofeos, regalos, arroz, colchonetas y mucha convivencia vecinal.

Uno de sus coches más queridos,

Uno de sus coches más queridos, "El Mercedes".Marina Ginés

Y aunque deja claro que esto no es un negocio —“No me dedico a esto”, insiste—, lo cierto es que ha llevado a decenas de novios al altar en alguno de sus coches clásicos. Paco no cobra por ello. Lo hace porque no sabe decir que no cuando alguien le pide un favor. “He llegado a ir a una boda a Cabo de Gata”, comenta entre risas, como si conducir durante horas con un clásico de los años 60 fuera lo más normal del mundo.

Vehículos que conservan la esencia del pasado

Todos sus vehículos tienen la ITV pasada, están asegurados y pueden circular incluso por autovía. “Este coche va como la seda. Si le aprietas, coge 90 kilómetros por hora”, dice Paco con orgullo al lado del más antiguo de todos: un Mercedes de 1952, el buque insignia de su colección, una máquina que no solo impone por fuera, sino que enamora por dentro.

La colección de Paco en Balanegra.

La colección de Paco en Balanegra.Marina Ginés

Y aunque Paco se considera un autodidacta, asegura que no es mecánico. “Mecánica no sé, pero pintar y restaurar cosillas sí me apaño”. Y vaya si se apaña. Se conoce a todos los mecánicos y aprendices de la zona y suele intercambiar piezas por horas de trabajo, o favores por alguna joya descatalogada que todavía guarda. Cuando se rompe una pieza —que muchas veces ya ni se fabrica—, él la busca, la encuentra o la reconstruye. Tiene un olfato especial, casi detectivesco, para encontrar lo que nadie más logra.

Una colección que cuenta historias

Cada vehículo de Paco guarda una historia. Como su coche inglés descapotable Spartan, probablemente de los años 70 u 80, un modelo de estilo retro que remite a otros tiempos, o los dos SEAT 600, uno blanco y otro en color turquesa. A este último lo llama, entre risas, “el enseña bragas”, por la peculiar forma en que se abren sus puertas al revés.

Motores impecables.

Motores impecables.Marina Ginés

También hay un Fiat 600, modelo fabricado entre 1955 y 1969 y que en España fue símbolo de la motorización de la clase trabajadora. O un Renault 4L, siempre práctico y eterno. Y el elegante SEAT 1500, en color crema y tapicería roja, el coche de representación por excelencia en los años 60, que Paco conserva en un estado absolutamente impecable.

Motos con alma, y con historia

Pero no todo son coches. Paco también es amante de las dos ruedas. En su garaje destacan dos motocicletas con sidecar. Una BMW R75, utilizada por el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial, que aún conserva el teléfono de emergencias original y una metralleta (completamente descargada, claro está). Y una Ling Feng, en la que se pasea a menudo con su mujer. ¿Y ella qué opina de todo esto? “Y qué remedio le queda”, responde él, entre carcajadas.

Una moto de la II Guerra Mundial.

Una moto de la II Guerra Mundial.Marina Ginés

Una puerta al pasado

Abrir la puerta de uno de sus coches clásicos es entrar en una cápsula del tiempo. La tapicería está perfecta, la pintura aún brilla como si acabara de salir del taller, y al respirar dentro, sorprende el inconfundible olor a coche nuevo. Las reacciones de quienes se suben por primera vez lo dicen todo: “wow”, “alaaaa”, y una sonrisa que tarda en borrarse. Porque no es solo un coche. Es una parte viva de nuestra historia.

Desde el volante.

Desde el volante.Marina Ginés

Y es que lo que Paco guarda no son solo vehículos. Guarda emociones, recuerdos, esfuerzo, dedicación. Su cochera es un pequeño museo sin vitrinas, donde cada pieza funciona, cada tornillo tiene sentido y cada historia se puede arrancar con una llave. Su colección es una extensión de sí mismo, de su vida, de su manera de estar en el mundo.

En Balanegra, Paco no solo colecciona coches. Colecciona admiración. Colecciona cariño. Y sobre todo, colecciona tiempo. El tiempo que le faltó de joven, y que ahora devuelve a los suyos, sobre ruedas, en forma de legado.

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