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El obispo Portocarrero, enterrado 400 años después de su muerte

El obispo Portocarrero, enterrado 400 años después de su muerte

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Será una misa solemne celebrada por el obispo Adolfo González Montes en la que se interpretará el Réquiem de Mozart. El Obispo Juan Portocarrero (1602 - 1631) será enterrado 381 años después de su muerte “de forma definitiva”. El deán de la Catedral, Juan Torrecillas, comenta que aún quedan detalles de la ceremonia por cerrar pero sí se sabe que tendrá lugar a las 19 horas del próximo viernes, que será cantada, y que los restos del obispo serán ubicados en una tumba mural en la capilla del Obispo Villalán, conocida popularmente como capilla del Cristo de la Escucha, donde ha estado los últimos 30 años y donde ahora se colocará una lápida.
El obispo Juan Portocarrero fue trasladado allí, en una urna de mármol, después de que sus restos se encontraran bajo la capilla del Sagrario o capilla parroquial en unas excavaciones realizadas en los años 70. “Hasta entonces se desconocía donde se encontraba el obispo Portocarrero”, cuenta Juan Torrecillas.
Unos restos intactos
Según relataba el anterior deán de la Catedral, Juan López, presente en el momento en el que se encontraron los restos del obispo Portocarrero, fue a raíz de unas reformas en la capilla y en esa zona del claustro, que estaba en muy malas condiciones y aún mantenía desperfectos provocados durante la Guerra Civil, cuando el arquitecto Fernando Cassinello halló el cuerpo del obispo Portocarrero prácticamente intacto, con sus vestimentas y anillo episcopal perfectamente compuestos.
Al desconocer su identidad, y carecer de documentación que la aclarara, un grupo de investigadores acudió al lugar y determinó que se trataba del obispo Portocarrero. Pero en el momento de retirar el cuerpo, éste se convirtió en polvo. Juan Portocarrero había sido enterrado de forma humilde bajo la capilla cuya construcción había concluido durante su episcopado.
Cuando comenzó su mandato, las obras para la construcción de la Catedral llevaban un tiempo paralizadas por los problemas económicos que tenía la diócesis tras la rebelión de los moriscos. Él finalizó la torre, vivió la culminación de la bóveda de la sala capitular y comenzó a terminar las capillas meridionales que estaban abandonadas al no considerase de las más importantes por no formar parte del espacio defensivo.  Al necesitar un espacio para el Sagrario, ya que el obispo se esforzó por cumplir las exigencias del Concilio de Trento, lo trasladó a la capilla actual que convirtió en capilla parroquial que más tarde, en el siglo XVIII, se agrandaría.
Un descanso más adecuado
Al haber sido su promotor, el Obispo Portocarrero fue enterrado al fondo de la cripta de la capilla del Sagrario, situada bajo ésta, y que hoy es la sala que se convertirá en sala de investigadores y que sitúa a la izquierda de la entrada a la Catedral para la visita de los turistas y del nuevo Museo de la Catedral ubicado en las torres.
Esos restos fueron recogidos tras las excavaciones de los años 70 y colocados en una urna en la misma capilla donde se encuentra el obispo Villalán y donde a partir del viernes descansarán para siempre “de una forma más adecuada”, explica el deán quien señala que se estaba esperando un momento propicio para este enterramiento definitivo y se ha optado por el viernes por ser el mes que la Iglesia dedica a los difuntos, el mes de noviembre, y por cumplirse este año 410 años desde el inicio de su episcopado.


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