Un instituto almeriense recibe un premio andaluz por su proyecto que une matemáticas y flamenco
La iniciativa, desarrollada en el IES Azcona, ha implicado a alumnado de diferentes etapas y ha convertido compases en herramientas para aprender geometría

El alumnado del aula específica y de la ESO, con Francisco Alonso, Paola Laynez, Juani Núñez (docente del proyecto), el director del IES Azcona, Francisco Pérez, y demás docentes
A veces, las cosas que parecen no tener relación acaban encontrándose en el mismo compás. Como si el destino, con su propio duende, decidiera que las matemáticas pueden latir al ritmo de unas palmas, que un pentágono puede nacer de una soleá o que un cuadrado puede germinar entre fandangos. En el instituto almeriense Azcona, estas coincidencias no son casualidad: son magia, trabajo y tradición entrelazándose para demostrar que el flamenco también puede escribirse con números.
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En este escenario tan singular surge ‘Matemáticas con flamenco: entre compases y patrones’, el proyecto del centro que ha sido reconocido con el tercer premio ‘Flamenco en el Aula’ de la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional. Una iniciativa liderada por la profesora Juani Núñez, que ha logrado que el alumnado —desde el aula específica hasta la ESO— descubra que los compases del fandango o la soleá pueden convertirse en polígonos, que la proporcionalidad se esconde en las medidas de un cajón flamenco y que los volantes de un traje no se entienden sin coronas circulares y semejanza. Un trabajo colectivo, cuidado y creativo en el que la tradición andaluza, la innovación educativa y la pasión por enseñar se dan la mano para celebrar el Día Internacional del Flamenco desde las matemáticas y con mucho arte.

Matemáticas con flamenco
Alas al proyecto
Durante la visita al IES Azcona, el delegado territorial de Desarrollo Educativo, Francisco Alonso Martínez, ha destacado “el enorme valor de unir tradición y ciencia en un proyecto que ha demostrado que el flamenco también puede enseñarse con matemáticas”. Ha explicado que, como pianista, ha comprobado cómo la música siempre ha dialogado con los números y ha celebrado que el centro “haya sabido llevar esta relación al aula con creatividad, rigor y mucho corazón”. Alonso ha subrayado además que esta iniciativa “ha reforzado el espíritu de la Ley Andaluza del Flamenco”, que ha impulsado su presencia en la formación del profesorado y en los saberes básicos del currículo andaluz.
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Por su parte, la concejala de Familia, Inclusión e Igualdad del Ayuntamiento de Almería, Paola Laynez, ha puesto en valor la pasión del profesorado y la capacidad del proyecto para transformar la mirada del alumnado: “Cuando un docente transmite ilusión, los estudiantes han descubierto que las matemáticas están vivas, que se tocan, se sienten y se bailan”. Laynez ha afirmado que el Ayuntamiento “ha encontrado en este trabajo un motivo de orgullo para la ciudad”, y que el Azcona “ha demostrado que aprender puede ser práctico, divertido y profundamente humano”. Ambas instituciones han coincidido en que el proyecto ha elevado la educación a un espacio donde el arte y el conocimiento comparten espacio.

Juani Núñez, Francisco Pérez, Francisco Alonso y Paola Laynez
El alma pensante
La profesora Juani Núñez ha contado que este proyecto “ha nacido del deseo de mostrar que el flamenco también se piensa”. Ha explicado que su familia le ha transmitido desde siempre el amor por este arte y que ha querido llevar ese sentimiento al aula para que las matemáticas “no sean solo números, sino algo que se toca, se escucha y se vive”. Su meta ha sido clara: que los alumnos hayan descubierto que un compás puede hablar el mismo idioma que una figura geométrica. Igualmente, el director del centro, Francisco Pérez, ha reconocido públicamente la labor de Juani y su impacto en la comunidad educativa: “Ha demostrado que enseñar es crear caminos. Su proyecto ha acercado las matemáticas a estudiantes que nunca habían mirado la asignatura así”.
Juani ha detallado que el proceso “ha sido un viaje precioso”. Ha trabajado con el aula específica en papel, punto a punto, pulso a pulso. Con el alumnado de la ESO, ha movido el aprendizaje al terreno digital, usando GeoGebra para convertir los acentos del fandango o la soleá en cuadrados, pentágonos y otras figuras. “Ellos han visto cómo las palmas generan vértices. Cómo el ritmo se dibuja. Y eso les ha enganchado”, ha señalado con una sonrisa.
La docente también ha destacado otras partes del proyecto: el estudio de la proporcionalidad a través del cajón flamenco, las semejanzas de los volantes y las coronas circulares de los trajes de flamenca. “Todo ha tenido sentido. Todo ha conectado”, ha afirmado. Ha querido agradecer la ayuda de sus compañeros en decoración, grabación y preparación de materiales, y ha cerrado sus palabras con emoción. Así el flamenco ha entrado en el aula. Las matemáticas han vibrado. Y los alumnos lo han hecho posible.

Uno de los polígonos hechos con compases
El compás del conocimiento
El alumnado del Azcona ha descubierto que aprender puede ser una sorpresa constante. Han visto cómo un simple golpe de palma ha marcado un vértice, cómo un acento ha cambiado el ritmo y cómo las matemáticas han cobrado vida entre fandangos y soleás. Muchos han comentado que nunca habían entendido así la geometría. Que nunca la habían sentido tan cerca. Este proyecto les ha abierto una puerta nueva.
El trabajo en el aula específica también ha brillado. Los estudiantes han creado polígonos con paciencia, han coloreado pulsos, han contado compases y han comprobado que ellos también forman parte del proceso creativo. Ellos han puesto su arte y su sensibilidad. Cada figura hecha en papel ha tenido una historia propia, un ritmo propio. Un aprendizaje que ha dejado huella.

Alumnos del Aula Específica
En la ESO, con el programa GeoGebra, los estudiantes han transformado el ritmo en imagen. Han visto aparecer cuadrados, pentágonos, estrellas rítmicas que antes no imaginaban. “Esto se entiende mejor así”, han repetido varios. Y en ese “así” han encontrado motivación, curiosidad y una forma nueva de mirar las matemáticas. Una forma donde el flamenco —como siempre— ha puesto el alma.

Los alumnos con GeoGebra
Un triunfo
Así, el Azcona ha demostrado que la educación, cuando se vive con pasión, siempre encuentra un compás propio. Este proyecto ha unido a profesores, alumnos e instituciones en torno a una idea sencilla y poderosa: aprender también puede ser arte. Las matemáticas han brillado, el flamenco ha respirado y Almería ha encontrado en este trabajo un motivo más para sentirse orgullosa.
El premio recibido ha sido importante, sí, pero lo verdaderamente valioso ha sido el camino. El entusiasmo del alumnado, la dedicación de la profesora Juani y el apoyo del centro han dejado una huella que seguirá creciendo. Y mientras en los pasillos aún resuenan palmadas, ritmos y vértices dibujados, queda claro que en el Azcona el conocimiento no solo se enseña: se siente, se comparte y permanece.

Alumnas usando GeoGebra