Exposición en Mojácar
No esperes nada y acéptalo todo

A mi lado se sentó un hombre joven de origen francés que vivía en Montmartre.
Cada día me siento más alejada de las artes plásticas, sin embargo fui a la inauguración de la exposición de pinturas y esculturas de Thomas Neukirch y Uli Schwander, respectivamente, en el Centro de Arte “Fuente de Mojácar”.
La sala estaba refrigerada, algo que se agradece en estos tiempos, pero el camino había sido tan estresante que llegué bastante desorientada. Pensaba que había salido del coche con mi abanico y estuve todo el tiempo buscándolo. Luego lo encontré a la vuelta dentro del coche.
Nada más llegar Frédérique me ofreció un vino tinto fresquito, que acompañé con unas patatas fritas, y me senté a contemplar las piezas de escultura y las pinturas al fondo. A mi lado se sentó un hombre joven de origen francés. Primero me sonrió mientras cogía unas patatas. En seguida añadió que las patatas fritas de aquí son más buenas que las de Francia, están crujientes y tienen mejor sabor. De pronto me dijo que era gay, luego bisexual. A mí todo me parecía bien.
Hablamos de Macron y de su mujer Brigitte. Es como una madre, me dijo, pero yo defendí a Macron, no por su política sino por el hecho de haberse enamorado de su profesora. Le conté que había estado en París en el mes de mayo y que me gustaría volver y alquilar una habitación en el Barrio Latino para conocer los lugares que Annie Ernaux describe en sus novelas autobiográficas.
Me confesó que él todavía no la había leído y que vivía en Montmartre. Entonces le narré lo que conocí de ese barrio: un bar argentino donde me comí dos empanadas con sendas cervezas también argentinas. Vivo al lado, me dijo, y me encantan las empanadas.
Esa conjunción de acontecimientos me ocasionó un confort inusitado. Es como si ya existiera un vínculo entre nosotros. A pesar de repetirme cada noche: no esperes nada y acéptalo todo.