La Voz de Almeria

Opinión

OÍDO AL PARCHE

ramón garcía

Músico, escritor y divulgador

Ese teatro del que usted me habla

Retengo fantásticos recuerdos de las actuaciones que he podido presenciar en ese sacrosanto recinto de la cultura

Jon Keats con la banda almeriense Los Cavernícolas (bautizada así para el concierto) en el Cervantes durante la fiesta beatle de 2016.

Jon Keats con la banda almeriense Los Cavernícolas (bautizada así para el concierto) en el Cervantes durante la fiesta beatle de 2016.JA Barrios

Creado:

Actualizado:

Puede que nunca haya estado tan nervioso como aquel ocho de noviembre de 1988, el día que debuté como jazzista en las mismas tablas en las que, menos de una hora después, iba a deleitarnos nada menos que Art Blakey junto a sus Jazz Messengers. Aunque yo siempre mantengo que el teatro de mi barrio es el Apolo —he vivido frente a él y parte de mi familia ha actuado allí alguna vez— el de mi ciudad, sin duda, es el Teatro Cervantes.

Como tantos almerienses de a pie, retengo fantásticos recuerdos de todas las actuaciones que he podido presenciar en ese sacrosanto recinto de la cultura, con especial cariño a la primera vez que pude ver a Les Luthiers, en la década de los ochenta, hasta los conciertos más recientes de Carlos Núñez, Luar na Lubre, Jorge Pardo, Lole Montoya o excelentes bandas tributo como los Pink Tones. Sin olvidar que fui de los que echó muchas tardes en sus butacas cuando funcionaba también como sala de cine.

Mucha historia

Pero el Cervantes tiene mucha historia, y de parte de ella pude enterarme durante mis investigaciones sobre el jazz almeriense. Por allí pasaron en los años cincuenta bandas como los Canadien Boys Orquesta (a saber que tocarían aquellos mozos) o nuestros pioneros Los Trovadores (con músicos como Ángel Barceló, Paco Bernabeu o Cristo Sánchez de la Higuera).

En los setenta, Miguel Ríos repartió rock y amor en ese recinto con otro almeriense de pro como miembro de su banda, Juan Carlos Padilla. En los ochenta, en plena ebullición de la modernidad democrática, buenos emprendedores como Santi Lardón y Chipo Martínez, entre otros, resucitaron al teatro, en un estado de conservación algo lamentable, para ubicar allí el joven festival internacional de jazz. Además de la noche que relataba al inicio, en la penumbra de su patio de butacas pude ver de cerca los hinchados carrillos a Dizzy Gillespie, disfrutar con la atrevida guitarra de John Scofield y volar con la trompeta de Woody Shaw

Me emocioné con mis ídolos del jazz rock —impagables conciertos de Chick Corea con su Elektric Band o los deliciosamente perfectos Spyro Gyra—, mi cabeza se giró con un desconocido y virtuoso Michel Camilo y entré en trance con unos Modern Jazz Quartet en riguroso acústico.

Y también me sorprendí viendo como el demoníaco bluesman Albert Collins y sus secuaces se escapaban del recinto hasta llegar al Paseo sin dejar de tocar.

Pero lo más especial para un servidor, partiendo de aquella noche como debutante, han sido mis humildes actuaciones subido a ese escenario, como los conciertos con mi añorado amigo Nacho Para y su ‘bantastica fanda’, o el bonito homenaje a Serrat junto a César Maldonado.

Y, como no, algunas memorables noches en los festivales ‘beatle’, como aquella en 2016 en la que aquel viejo edificio casi se viene abajo mientras tocábamos música de los de Liverpool con Jon Keats y Los Cavernícolas.

Precisamente todo esto ha coincidido con la etapa de Kuver Producciones, que terminó tristemente hace unos días. No voy a entrar, porque lo desconozco, en los mayores o menores aciertos de su gestión, pero a mí siempre me han tratado bien a todos los niveles, desde mi querido Miguel González cuando me recibía con una sonrisa en la puerta, hasta ese magnífico regidor y buen amigo llamado Guillermo Chavarria

Por todo esto, y ya que ha sido tema de conversación reciente y recurrente en nuestra ciudad, quería dejar constar mi cariño por el Cervantes y, sobre todo, por los que, de una forma u otra, han conseguido que un lugar tan especial siga funcionando y ofreciendo cultura. ¿Mi deseo? Que los que lleguen lo sigan intentando con el mismo entusiasmo.

tracking