Curro Verdegay se despide del Teatro Cervantes y Kuver Producciones: "Es un día muy duro y triste"
El fundador y máximo responsable de la empresa de gestión cultural almeriense se pronuncia tras la noticia del cierre de Kuver y el adiós al Cervantes

Imagen del interior del Teatro Cervantes abarrotado con la que Curro Verdegay se ha despedido de su gestión tras más de una década.
Curro Verdegay ha sido el creador, impulsor y máximo responsable de Kuver Producciones, la empresa de gestión cultural y de espectáculos que ha llevado las riendas del Teatro Cervantes durante la última década.
En el día en el que se ha dado a conocer el concurso de acreedores de la compañía y la despedida del Teatro Cervantes, que pasará a otras manos próximamente, el propio Curro Verdegay se ha manifestado al respecto a través de sus redes sociales.
"Hoy es un día muy duro y triste para mí. Sinceramente, estoy mal. Quiero dar las gracias a todos los que me habéis mandado un mensaje de apoyo y me habéis mostrado vuestro cariño. Han sido 18 años en los que lo he dado todo; no he sabido hacerlo mejor. Me quedo con las miles y miles de personas a las que hemos divertido y hecho un poquito más felices a lo largo de este tiempo. El público de Almería siempre nos ha apoyado y valorado nuestras propuestas culturales; esto tampoco lo olvidaré nunca", agradece en un comunicado agridulce.
"Quería dar también las gracias y mi reconocimiento a todos mis empleados. Habéis sido los mejores trabajadores y compañeros que un jefe puede tener. Os pido perdón por mis errores. Para lo que necesitéis siempre me tendréis. Gracias por todo", expresa Verdegay en sus líneas.
"Gracias a mi familia por haber entendido mis ausencias en este sacrificado trabajo. Ahora me tendréis más cerca", plantea en un comunicado en el que también tiene palabras para uno de sus colaboradores más próximos a los mandos de Kuver Producciones, al que le agradece su "lealtad, por creer en todas mis locuras que luego hacíamos realidad, por tu sincera amistad y tu absoluta entrega desde que comenzamos esta aventura".
Como última despedida del Cervantes, Verdegay se queda con la fotografía que acompaña a estas líneas: "Llegamos al Cervantes estando cerrado y prácticamente destruido. Y sin ayuda de nadie conseguimos llenarlo de vida".
"Toca reinventarse", anuncia.