Días y noches
Me gusta el flamenco de los gitanos

'Atardeceres flamencos' en el Mesón Gitano.
Hotel La Perla. Tapas en el Bahía de Palma con vino blanco Sulayr. Librería Picasso. Búsqueda de “La energía de la sabiduría”. Noche flamenca en la terraza de La Guajira con el bailaor Paco Fernández, acompañado por Fita Heredia al cante y Manuel Fernández a la guitarra, tres jóvenes artistas del Sacromonte. Me gusta el flamenco de los gitanos y el taconeo de Paco me da placer.
Por la mañana compro el periódico. Desayuno en La Dulce Alianza. Voy al IES Alborán a recoger el título de bachillerato de uno de mis hijos que se ha cambiado el orden de los apellidos. Llevo una autorización suya y fotocopias de los DNI de ambos. No obstante, tengo que firmar varios papeles y poner mi DNI, luego me lo entregan enrollado en una goma.
Como pescaíto frito en la barra de la Cervecería La Estrella. No llevo móvil y hablo con la persona que hay a mi lado izquierdo. No reconozco su acento, no es de América Latina ni andaluz, entonces ya solo te queda un lugar, me dice él, canario, digo yo, y nos chocamos las manos. Se llama Jorge. Quedamos para el “Impro ¿qué?” de La Guajira, un teatro improvisado muy cómico. Seguidamente nos vamos al Port of Spain porque al ser jueves hay una jam y un ambiente estupendo.
El viernes visito el CAF y la Escuela de Arte. Me interesan sus exposiciones. Por casualidad nos encontramos y comemos juntos en el bar El Tropezón. Excelentes tapas y cañas de cerveza Brutus. Por la noche acudimos a la última jam de la temporada en La Guajira. Jorge canta un rock y yo bailo dando saltos con un joven desconocido.
El sábado me baño con los pececillos en la Playa de la Fabriquilla y por la tarde acudo a los “Atardeceres Flamencos” en el Mesón Gitano. Escucho un verso: “Quien diga que no miente, que diga que no respira”.
En el Cafetín, Cristina es una inspiración.