Fútbol, política y economía
Fútbol, política y economía
Poco sé de fútbol. Conceptos como -libre indirecto- o -fuera de juego posicional- o valores numéricos como el 4-4-2, o el -falso 9-, tan oídos en cualquier reunión de amigos en este caluroso mes de junio que tenemos la fortuna de disfrutar en Almería, me son casi tan ajenos como a muchos españoles que, a pesar de ello, son capaces de disfrutar y emocionarse viendo a once jóvenes futbolistas encauzar, con maravillosa parsimonia, una pelota que tras decenas de toques y combinaciones, ante la desesperación de los rivales, termina entrando en la portería que debe, para alegría del equipo y la afición.
A pesar de ello, estos días he ido siguiendo con interés los emparejamientos que las distintas fases del Campeonato de la Eurocopa que se está jugando en Polonia y Ucrania han ido deparando, y lo cierto es que he llegado a la conclusión de que el fútbol, además de ser un magnífico deporte y servir de catalizador de emociones y pasiones colectivas, puede convertirse, a veces, en un perfecto símil de muchas cosas, entre ellas la economía.
Tal vez sea porque la economía, micro o macro, está presente en cualquier parte, o quizá porque, al fin y al cabo, todo puede explicarse a través parametrizaciones y modelos econométricos.
Lo cierto es que los partidos jugados esta semana entre Alemania y Grecia o entre Italia y Alemania resumen a la perfección varias de las inquietudes y tribulaciones a las que muchos de nosotros, e incluso numerosos sesudos economistas de todo el mundo -sobre todo del viejo continente-, venimos dando vueltas en los últimos tiempos para tratar de atajar el panorama económico que nos envuelve, preocupa y ocupa.
No me refiero a las palabras del seleccionador español, Vicente del Bosque, cuando, tras eliminar nuestra Selección por un ajustado 1-0 a la croata, dijo que tal vez habíamos pasado demasiado pronto "de pobres a ricos" y no estábamos siendo capaces de valorar en su justa medida lo que significaba haber llegado a cuartos de final de un gran campeonato como es la Eurocopa.
El resultado de los partidos entre Alemania y Grecia e Italia y Alemania fue objeto de especulaciones no sólo deportivas, sino también -por azarosas o futbolísticas coincidencias- económicas y políticas.
En una encuesta a pie de calle que escuchaba en Radio Nacional de España (RNE) mientras imaginaba este artículo, diez o doce compatriotas ponían de manifiesto su deseo común de que el resultado del partido fuese contrario a los intereses de los alemanes.
Argumentaban algunos una clara ventaja para España en la final, pronosticando mayor dificultad de vencer ante el equipo de Alemania, aunque recordaba una voz, huyendo de triunfalismos, que dos -
-eurocopas-
-atrás se había proclamado vencedor el país heleno, y otra, desterrando pesimismos, que la pasada el nuestro.
Hubo quienes entendían del todo merecido el pinchazo de Alemania, opinando algunos que, tal vez, la victoria de los países que estaban pasando por peores situaciones económicas se animara.
Se atribuye a Gary Lineker, un ex futbolista inglés de la década de los años 80, la afirmación siguiente: -el fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, en el que juegan once contra once, y en el que siempre gana Alemania-.
Pues bien, la economía, como el fútbol, a menudo es previsible -en ello emplean sus esfuerzos buena parte de los economistas- más, como es sabido, en demasiadas ocasiones deviene imposible el ceteris paribus.