La cerrazón
La cerrazón
Creo que fue Hegel quien dijo que si la realidad no era como él la pensaba, mucho peor para la realidad. Es la salida natural de un filósofo idealista que llevaba en su cabeza no solo el origen del universo sino también el porvenir de la historia.
A veces nuestro presidente del Gobierno, sálvense las distancias, da la impresión de que, pase lo que pase, y digan lo que digan, no dejará de hacer lo que tiene que hacer. Paradójicamente, a fuerza de no dejarse influir por lo que puedan decir el ciudadano, el sindicato, la prensa nacional e internacional y hasta el sumsum corda, se muestra tranquilo, con determinación y paciencia erráticas, hasta salir de la crisis, ya sea dando tumbos mentales.
Ahora bien, ¿cuándo, en qué condiciones, con qué medios, bajo qué servidumbres? Eso no lo sabemos ni creo que informar al pueblo soberano le interese demasiado, lo cual conduce a no conocer la verdadera hoja de ruta del Gobierno.
Ahora se maneja la urgencia o no del debate de la nación. Por supuesto el PP no tiene ninguna prisa como no la tuvo con la investigación de Divar. A la búsqueda de una coartada dice que siete meses de mandato es poco aunque el país esté boca abajo y medio mundo hable de nosotros. Si las cosas no son como yo las pienso, peor para el pienso. Hay días en que los políticos se dedican a tirar ventosidades contra la realidad pero la realidad no contesta aunque todos los días haya manifestaciones en la calle. En resumen, Rajoy se hace fuerte con la obstinación del hegeliano que sabe que el mundo no traicionará su pensamiento.