Responsabilidad
Responsabilidad
Viví muchos años bajo una Dictadura que basaba su organización en la familia, el municipio y el sindicato. En aquellos años aprendí a solucionar mis problemas por mí mismo, puede que porque mis padres tuvieron la manía de inculcarme que cada uno somos responsables de nuestros actos y de nuestras desidias.
En la medida de mis posibilidades creo que contribuí a que llegara la Democracia. Lo que seguí teniendo claro es que los problemas personales y los avances profesionales no te los arregla ni el sindicato horizontal, ni el partido político. Mis avatares biográficos se produjeron de manera independiente al régimen político. Y constaté que si ganaban los que yo votaba o perdían para nada influía ese resultado en mi existencia. He tenido la suerte de contar con amigos, y poder estar cerca de personas de las que he aprendido, pero nunca me ayudó un gobierno o un partido.
Ahora, parece que hay grupos de personas que basan su felicidad futura, no en su esfuerzo, en su habilidad o en su inteligencia, sino en el hecho administrativo de que el lugar en el que residen se declare terreno independiente. Me parece deslumbrante. Que la realización personal dependa de la forma burocrática en que se organice la sociedad es tan patente como si admitiéramos que nuestra vida personal va a ser diferente según quién sea el alcalde o el gerente de urbanismo de la ciudad en la que habitamos. Y, sin embargo tan extravagante teoría tiene muchos adeptos. No quisiera sospechar que es debido a no admitir la responsabilidad individual y buscar el subterfugio de achacar nuestros fracasos a terceros.