Marca España II, la solución continúa en nuestras manos
Marca España II, la solución continúa en nuestras manos
La sorpresa era la sensación que hace un año llegó sin esperarla. Una fusión de pesca y agricultura, de Galicia y Andalucía, de Pulpo y hortalizas originó en mí la necesidad de escribir la primera entrega de Marca España. Un artículo dónde reclamaba, el pasado verano, la composición de un enjambre en la defensa de lo nuestro. Una alianza que debía comenzar con la unión de territorios y un interés mutuo por conseguir una España mejor a través de los dos sectores económicos más tradicionales e importantes de nuestro país, con el permiso del sector turístico. Era la hora de tomar medidas encaminadas a la defensa de los ciudadanos, mientras el Gobierno socialista tenía en la ausencia de decisiones su denominador común.
Es ahora, en el análisis de una situación que ha cambiado ostensiblemente, cuando mi conciencia y mi responsabilidad me obliga a realizar una segunda entrega de aquel artículo que estos días se forja de actualidad ante los acontecimientos de un Gobierno que no mira impasible el acontecer y se escuda en esa unión de territorios como solución a una crisis heredada ante tanta impasividad del Gobierno anterior. Es la hora de buscar la unión de todos para llegar al bien común, con la competitividad como compañera de viaje, en la fusión de intereses, estrategias y objetivos de un país que debe olvidarse de rencillas y buscar puntos de unión para el beneficio común.
La agricultura y la pesca continúan siendo los dos sectores llamados a voltear una situación económica que afecta a un país que ahora sí atiende a las necesidades de su economía con medidas necesarias, es verdad, que duras y difíciles, pero vitales para mantener con vida a una nación que ha asistido estos últimos años a la decadencia de su prestigio y a la ausencia de importancia en los órganos de decisión internacionales. Mariano Rajoy ha conseguido en apenas unos meses situar nuestro país en los principales foros de decisión europeos, y con ello, que España vuelva a ser escuchada y respetada en el mundo. De igual forma, en aquel primer artículo me aventuraba a adelantar una de las promesas del actual Presidente del Gobierno. Su intención era instaurar de nuevo el Ministerio de Agricultura y Pesca que había suprimido el Gobierno socialista. Eso hoy, es una realidad, teniendo como principales objetivos la consecución de una Marca España que sea sinónimo de calidad en el producto, fuerza en lo comercial, y competitividad en el mercado. Una marca que sepa enfrentar los retos del futuro, hacer frente a las guerras comerciales desleales, y que en sí misma conllevara la solidaridad de todas las comunidades de España, sin fisuras; exactamente lo que reclamaba el pasado verano.
Nuestros ciudadanos… Agricultores, pescadores, empresarios, pequeños y medianos comerciantes, asalariados, y fundamentalmente por la actualidad creada, funcionarios que estos días miran con recelo y preocupación su situación laboral, deben ser conscientes de la gravísima situación que el nuevo Gobierno ha encontrado nuestro país. Con datos encerrados en la falsedad de cifras y en la desvertebración de territorios y objetivos, es verdad, que las medidas no son del agrado de nadie, pero hay que ser conscientes que un enfermo por grave que esté nunca hay que dejarlo llegar a la situación de terminal. Y para ello, como saben los excelentes médicos que posee nuestro sistema sanitario, hay que tomar medidas drásticas que en ocasiones son capaces de afectar a otros órganos que después de salvar la situación vital del enfermo son susceptibles d