¿De qué se ríen?
¿De qué se ríen?
Hay una imagen que se me ha quedado prendida de la retina: la de los diputados del PP aplaudiendo a rabiar a Rajoy cuando este anunciaba los drásticos recortes que va a poner en práctica su Gobierno y que tanto dolor están causando ya a millones de pensionistas, dependientes, funcionarios, pequeños y medianos empresarios, desempleados, al comprobar cómo ha bajado su nivel de vida desde que gobierna Mariano Rajoy.
Y me pregunto: ¿de qué se ríen? ¿De que el presidente haya tomado el toro por los cuernos y nos haya metido un rejón de muerte? ¿De que se haya pasado por el arco del triunfo su programa electoral? ¿De que sea Europa quien le marque el camino a seguir sin que se atreva a alzar la voz ? ¿Del empobrecimiento de sus propios electores? ¿De qué?, ¿De qué se ríen cuando el país entero -sus votantes también-, ven disminuir sus ahorros, el valor de sus viviendas, viven con el miedo pegado al cuerpo por no saber qué será de nuestra vida y la de nuestra familia en los próximos años? Viven en una burbuja que les impide ver y sentir una realidad que nos ahoga, que va a impedir que los más jóvenes puedan acceder a lo público, porque lo público habrá desaparecido en unos años.
Lo están advirtiendo los rectores, los médicos que se niegan a dejar morir a los emigrantes sin tarjeta sanitaria, la gente mayor que vive sola, los jubilados, los pensionistas, pero sobre todo esos cinco millones de parados que no trabajan porque no encuentran donde, y de los que se han olvidado tan pronto como llegaron al Gobierno. Prueba de ello es que desde noviembre no solo no se ha creado un solo puesto de trabajo sino que todas las medidas adoptadas por Rajoy van encaminadas a abaratar el despido, y a dejar los servicios públicos en el esqueleto, con gran satisfacción de los dirigentes de la CEOE a quienes todavía les parece poco lo que se está haciendo y piden más facilidades para despedir sin que se les pida cuentas.