En el día de los enamorados
En el día de los enamorados
Estaba alli. Con sus leñosos brazos abiertos e inmóviles, aguantando los embates no se de qué vientos, si de levante, del poniente, o de donde viniesen. Como si en la Naturaleza todos los elementos estuviesen de acuerdo, respetando sus límites y sus mutuas influencias. No se sabía de dónde ni cuándo, habían llegado pero estaban allí, con sus ramas entrelazadas, quietas y nevadas de flores blancas de madrugador almendro florecido, en espera de no se qué brisa arrebatadora. Parecían plantados en un lienzo. Sin más explicaciones. No eran un olvidado mensaje de despedida de la nieve. Ni un suspiro enredado en las ramas leñosas de un almendro viajero; eran simplemente una caricia de la naturaleza dándole nombres a unos delicados árboles : almendros en flor.
Era un mensaje de pasión, recién llegado, como una brisa, como algo hermoso, sin nombre, sin explicaciones, ni retóricas. Y estaban presentes, allí, como un mensaje anticipado de algo por llegar…. como un anuncio de la primavera.
Y es que el Amor se aprovecha de la primavera y cae entre parejas proyectando su mensaje de entrega total, con sensaciones únicas y se distribuye a todos los niveles, desde lo incipiente a lo maduro, desde lo balbuciente a lo que es melodía, desde la timidez a la apasionante entrega.
Por ello, agradecidos, le regalamos este sencillo y breve homenaje al que unimos un poema mío escrito en 1973 que titulé “Tu y yo”
“Nacimos para la entrega,
y el amor nos ha unido
en cada cuadrícula de vida:
junto al mar,
en la añoranza del mar,
en la luz y en la sombra.
En el azul, el gris y el negro.
Desde que nace el sol
hasta que huye perseguido
por los sueños.
Por eso, la ausencia
es una cadena,
pesada de arrastrar,
que llega a matar mi ritmo.”