Daniel Martínez Marín
El último de nuestros ancestros
C.P.

Con el deseo de escribirte y decirte todo lo que has significado para mí en la vida, me atrevo a dirigirme a ti y dedicarte estas palabras: Pajarillo que has extendido tus alas y partido hacia lo más alto, vuela y vuela sin descanso. El cielo se enriquece con tu llegada, mas la tierra llora desesperada. Sabio de sabios, maestro de maestros y profeta para los que te hemos conocido, gracias por tu presencia y por haber compartido con nosotros todas tus vivencias. Disfrutar un segundo de mi vida contigo ha sido enriquecer mi corazón, sensibilizando mis sentidos, sentía por ti respeto y alegría, sonreías al verme, y esto hacía llenar mi alma de júbilo y gozo. El ultimo de nuestros ancestros, el ultimo también en volar, sigue subiendo hasta lo más alto de lo infinito, reúnete con todos los nuestros y muéstrale toda tu sabiduría y bondad. Pajarillo vuela y vuela hacia la eternidad, mas tu Fin nunca ha llegado, porque la huella que nos has dejado es Inmortal. Hasta para marcharte has sido elegido, en silencio, sin vacilar, sin susurros, lamentos ni tormento, ni llanto alguno para a nosotros atormentar. Cuidado, mimado, ungido y, sobre todo, idolatrado por los tuyos como un valor jamás creado. Sigue soñando allá donde estés, llega al camino de lo infinito y disfruta de todo lo que te mereces para recoger el fruto sembrado. Soy alguien que siempre te ha querido, respetado y, ante todo, admirado. Mi corazón se ha dañado cuando nos has dejado, pero mi alma goza porque nunca existe el Fin, sólo te digo que en la vida has triunfado. Gracias por existir.