“En Albox un punki de romería para ver la Virgen del Saliente resultaba normal”

Entrevista al creador y profesor Juan José Rosado, que acaba de publicar ‘Catástrofes enanas’

Juan José Rosado presentará su libro próximamente en la Biblioteca Villaespesa (Foto: Sabina RR).
Juan José Rosado presentará su libro próximamente en la Biblioteca Villaespesa (Foto: Sabina RR).

El creador albojense Juan José Rosado acaba de publicar ‘Catástrofes enanas’ (Esdrújula Ediciones, 2020), una novela sobre la relación que todos mantenemos con la infancia y la imposibilidad de huir de ella. En esta entrevista, el también ilustrador, diseñador gráfico y profesor de Dibujo del IES Alborán reflexiona sobre el poder del humor como tabla de salvación de todos nuestros problemas.


¿Pueden las ‘Catástrofes enanas’ provocar desastres de dimensiones estratosféricas?
Gracias al efecto mariposa, sí. Por ejemplo, una catástrofe para la humanidad fue que un adolescente no aprobara las pruebas de acceso a la Escuela de Artes Aplicadas de Viena. Se llamaba Adolf Hitler. Si las hubiese pasado, probablemente la Historia habría sido diferente.

Su libro aborda la relación que todos mantenemos con la infancia. ¿Es imposible huir de ella?

Asumir la infancia forma parte de aceptarse a uno mismo. Y cuando no se hace, se entra en incongruencias que al final se notan.

¿Qué le resulta más útil a un creador: una infancia feliz o infeliz?
La periodista Maruja Torres dijo una vez que todos los escritores han tenido una infancia horrible. Yo no sé qué pensar.

¿Cómo fue la infancia de Juan José Rosado en Albox y qué relación guarda con ella?
Mi infancia estuvo muy marcada por la Transición en un pueblo al que los avances llegaron más tarde y donde todo se entremezclaba de un modo curioso. En Albox un punki de romería para ver a la Virgen del Saliente resultaba normal. Mi tierra ha demostrado siempre que los extremos pueden convivir en sorprendente armonía.

En ‘Catástrofes enanas’ parodia el mundo del arte contemporáneo y también hay referencias a la escena artística de Almería. ¿Cuál le ha proporcionado más momentos de inspiración para la parodia?

El mundo del arte en general es único, muchos de los lectores de ‘Catástrofes enanas’ han dejado de leer la novela para comprobar si lo que se contaba ahí era cierto y, efectivamente, lo era. Las performances que narro han existido todas.


Y el cuadro de Jesús de Perceval, la ‘Degollación de los inocentes’, es así de gore. Está en el Ayuntamiento de Roquetas. Lo observas y lo mismo ves a Picasso y a Lorca que a un niño en el cielo colocándose la cabeza. Porque al final es una sangría de niños muertos.

El protagonista de su libro es un restaurador que se dedica a recuperar pinturas sobre martirios sangrientos. ¿Qué tiene de usted este personaje más allá de su singular área de especialización?

Su área de trabajo refleja su vida: él vive, de martirio en martirio, esperando a que un milagro la cambie.


Tengo en común con él las opiniones, aunque yo hago menos disparates, soy más aburrido. (Risas).

Antonio Orejudo tuvo mucho que ver en el hecho de que empezase a escribir. Una de sus obras, ‘Almería, crónica personal’, no fue muy entendida en esta tierra. ¿Nos falta capacidad para reírnos de nosotros?
Necesitamos perder de una vez el complejo de esquina. La provincia ha cambiado tantísimo en los últimos treinta años que no la valoramos lo suficiente.



En cuanto a Orejudo, yo estaba escribiendo una novela y, entre medias, surgió la posibilidad de hacer el taller. Allí me encontré a una persona dispuesta a resolverme todas las dudas. Fue muy generoso.

Recorre toda la obra un tono de humor contenido. ¿Vale más una sonrisa irónica prolongada 258 páginas que un estallido de carcajadas?
El humor tiene que ser duradero para ayudarte a sobrellevar todos los problemas. Yo soy un pesimista tremendo y, gracias al humor, vivo mucho mejor.

Incluye referencias a personajes como Mary Poppins y Jack el Destripador, a grupos como los Planetas y a artistas como Bansky y Marina Abramović. ¿Cómo encaja todo eso en los márgenes de un libro?
El libro empieza dos veces precisamente para encajar todas las piezas. Si todo se hubiera contado a la vez, habría sido muy confuso.

Teniendo en cuenta su fecha de lanzamiento, por los pelos puede ambientarlo en plena pandemia...
Es muy actual a pesar del momento de publicación, porque la infantilización del comportamiento de los adultos está a la orden del día, la simpleza con la que se opina de todo. Es lo que le pasa a la gente que sale de la infancia sin haber desarrollado ni la cultura ni la imaginación.

 

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