La ‘mini’ procesión hecha con materiales reciclados que triunfa en el Almanzora

Vecinos de La Arquilla han puesto una representación del Calvario en miniatura en su barrio

Bajo el amparo de la Sierra de los Filabres, en la entrada alta a la localidad de Serón, se encuentra La Arquilla, un barrio que se ha convertido en un atractivo turístico gracias a la labor de sus vecinos para embellecer sus contadas calles. En Navidad crearon un atractivo Belén, también han puesto rostro a los maceteros por primavera y desde el sábado los visitantes que han pasado por este rincón del Valle del Almanzora han podido disfrutar de una llamativa procesión de penitencia estática, en miniatura, que sus habitantes han hecho, con cosas recicladas, para esta Semana Santa.


"Tras el éxito que tuvo nuestro Nacimiento, decidimos después de las fiestas navideñas ponernos manos a la obra entre todos los vecinos para confeccionar esta representación, que va dedicada a la única procesión que pasa por aquí, el Viernes Santo por la mañana, la del Calvario", comenta Nieves, una de las vecinas de La Arquilla, que destaca que, los 25 residentes fijos que hay en el barrio, "formamos una familia, estamos muy unidos y aportamos y eso hace posible que puedan surgir iniciativas como esta".  


A dicha procesión a escala no le falta ni un detalle. Los vecinos han hecho los tronos, soldado el metal, labores de costura y pintura, entre otras muchas cosas, para que garrafas de agua de ocho litros llenas de arena y bolas de corcho haciendo de cabezas se conviertan en una auténtica obra de arte cofrade a la vista de cualquier persona. "Hay penitentes, con Hermano Mayor, varias hermandades e incluso hemos puesto una banda de música personalizada. Todo va en orden, en el mismo que pasa la procesión real por aquí. Cada vecino aporta lo que sabe", informa Nieves.





Hermandades



La primera, de rojo, es la Hermandad de la Cruz, a la que sigue, de morado, la del Dulce Nombre de Jesús. Posteriormente, la de las Virgen de los Dolores, que van de negro, y por último, de color blanco, la de San Juan. Estas hermandades pasarán por este barrio de Serón el Viernes Santo y lo harán justo al lado de la bonita representación de las mismas que han hecho los habitantes de La Arquilla, cuya motivación principal, además de dejar bonito el entorno de sus casas, no es otro que el de "juntarnos y pasar un buen rato, crear hermandad". 


Pese a que el terreno en el que han construido este Nacimiento por el que ahora 'procesionan' las pequeñas hermandades del Calvario es municipal, los vecinos tienen total libertad para gestionarlo a su manera, ganándose la confianza de un Ayuntamiento de Serón que no pone pegas. Y es que los habitantes de La Arquilla no dan motivos al consistorio para tener que ponerlas. Construyen, adecentan y mantienen cada rincón por motivación propia y, como bien dice Nieves, "un barrio lo hacemos los vecinos". 



En La Arquilla se ha creado una comunidad, una gran familia cuyo hogar no empieza en la puerta de la casa de cada uno, también en las calles de su entorno, en las entradas de las viviendas de sus vecinos, esos mismos con los que han creado una original procesión sostenible que fomenta la participación vecinal y el turismo en la zona. "Ojalá el tiempo acompañe el Viernes Santo y pueda pasar por aquí la procesión real junto a la nuestra", espera esta 'arquillera' que, por si la lluvia vuelve a caer sobre estas tierras, ha cubierto junto a sus vecinos toda la procesión con un plástico


Más turismo en la zona

Hace unos días, una familia de Ceuta vio por redes sociales algunas imágenes de esta procesión estática en miniatura y, al encontrarse por la zona del Calar Alto, decidió bajar y pasarse a verla. Lo mismo están haciendo numerosos seroneses, y de otros pueblos de la comarca, que ya saben que cada vez que llegan unas fechas señaladas como Navidad o Semana Santa, algo bonito y espectacular tienen preparado en La Arquilla.


"Ha venido muchísima gente solo para verlo, incluso a veces nos ha agobiado tanta visita", asegura la residente de este barrio que históricamente fue la puerta por la que pasaban los mineros para ir a trabajar a Las Menas o para entrar en el pueblo de Serón desde la sierra. Su nombre, según confirman los lugareños, procede de "una caseta que había hace muchos años allí y en la que un anciano vendía, entre otros productos, turrón". 


 

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