Un naranjo en flor en pleno septiembre: vuelve la rampa

La primera procesión tras el inicio de la pandemia ya deja muestras visibles

La rampa de madera de Santa Teresa, ya instalada.
La rampa de madera de Santa Teresa, ya instalada.

Nunca unos tablones de madera significaron tanto. Y mira que estos son todo un símbolo, pero esta vez ese emblema está multiplicado por numerosos deseos, añoranzas y sentimientos que aún no sabemos muy bien de qué manera se nos desbordarán el próximo 25 de septiembre.


En ciudades más afortunadas en lo que a árboles se refiere, los naranjos en flor anuncian la primavera y, con ella, la llegada inminente de la Semana Santa. Aquí tenemos pocos y escondidos. Pero la ausencia de azahar no significa que el cofrade almeriense no tenga sus iconos; anuncios que, de cualquier manera, avisan de que está por llegar esa semana en la que se vive más y mejor que nunca.


Y no, no estamos en Semana Santa. De hecho, por mucho nos hayamos querido lamer las heridas, llevamos dos años sin Semana Santa. Pero el 'azahar' almeriense ha vuelto.



Cada primavera los hermanos de Pasión instalan una rampa de madera que acerca a Dios a Almería. Es la rampa por la que baja cada Lunes Santo el Señor de Salud y Pasión (y, tras Él, María Santísima de los Desamparados) y que, con el tiempo, se ha convertido en el 'azahar' de Almería. Ver esa rampa significa que esto ya está aquí.


Y hoy, un 18 de septiembre cualquiera, ha florecido el primer naranjo de estos dos últimos años. Pasión ha vuelto a instalar su rampa de madera para que vuelva a pasar lo que nunca tuvo que dejar de suceder: Dios vuelve a acercarse a los almerienses por el amor de los cofrades de la hermandad fundada hace 26 años. 



Lo hará el próximo 25 de septiembre, a las 19.30. A partir de ahí, da igual el porqué e incluso el cómo. Sí, es para celebrar un aniversario y lo hará sobre andas, seguido de la banda del Carmen. Se organizarán filas de forma brillante, se volverá a cruzar la Rambla con elegancia, se sentará un precedente bordado en oro por un almeriense, pasará de todo y todo bueno. Pero qué más da. Hoy y aquí lo importante es que, contra todo pronóstico y cuando menos lo esperábamos, el amor ha hecho que florezca un naranjo en Santa Teresa.



La rampa ya instalada en Santa Teresa.
La rampa ya instalada en Santa Teresa.

 

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