Zara abandona el Centro Mediterráneo para irse a Torrecárdenas

Le siguen las demás firmas de Inditex: Massimo Dutti, Pull&Bear, Berskha, Stradivarius y oysho

Zara  en el Centro Mediterráneo es el mascarón de proa del Grupo Inditex en la provincia, que ha optado por cambiar de centro comercial.
Zara en el Centro Mediterráneo es el mascarón de proa del Grupo Inditex en la provincia, que ha optado por cambiar de centro comercial.
Manuel León
00:37 • 13 sept. 2018

La tienda de la cadena Zara en el Centro Comercial Mediterráneo emigra en poco más de mes y medio al flamante Centro Comercial Torrecárdenas, tan solo unos mil metros al norte.



Además,  el buque insignia del Grupo Inditex no se va solo, lo harán también, como en una estampida, el resto de marcas del holding textil de Amancio Ortega, uno de los tres hombres más ricos del mundo. Mantendrá, también, Zara en el Paseo de la capital, pero no Stradivarius.



 Abandonan así el centro capitalino de Tomás Olivo las tiendas de Massimo Dutti, Pull&Bear, Berskha, Stradivarius, Oysho y, queda pendiente de confirmar Zara Home. Peregrinan, así, de un centro a otro siete marcas de envergadura, lo que puede suponer un varapalo para General de Galerías, uno de los líderes españoles de la promoción y gestión de centros comerciales con seis grandes superficies y más de cien millones de visitantes al año. Hay otras marcas del sector textil como Punto Roma, Intimissimi o Jack Jones que, por el momento, duplicarán presencia en las dos áreas comerciales. 



No obstante, a pesar de la desbandada de enseñas del gallego Amancio Ortega, el centro de Tomás Olivo no parece que vaya a naufragar por ello, aunque, de momento, coja una pulmonía. Conservará más de cien locales  y la ventaja de estar situado más al centro de la ciudad. Hace apenas dos meses abrió  Pandora, la tercera empresa de joyerías del mundo. Conservará como locomotora la cadena Alcampo, del grupo galo Auchan, aunque tendrá que competir duro en el negocio de los cines con los Monumental frente a los Yelmo, de Rodrigo Charlo, además del sector de los locales de restauración que serán en torno a un 30% del negocio en el nuevo Centro.



En cualquier caso, el negocio homólogo de Charlo y Olivo o de cualquier otro promotor de centros comerciales, no es la recaudación de los establecimientos a los que alquila espacio, sino los ingresos recurrentes de esos contratos de arrendamiento.



El Centro Comercial Mediterráneo, con 140.000 metros construidos, fue inaugurado en 1998, hace ahora veinte años, con una inversión de 14.000 millones de rubias pesetas, que crearon de 800 empleos. Cuatro años más tarde, General de Galerías abrió el Gran Plaza, en Roquetas, el mayor de Andalucía en ese momento. 



El Centro Torrecárdenas, promovido por la sevillana Bogaris Retail, contará con unos 150 locales, 161.000 metros construidos y 3.000 plazas de aparcamientos,con una inversión global de 12o millones de euros. El centro estará situado dentro de una gran plaza abierta donde convivirán operadores tractores como Leroy Merlin, Media Mark o Mercadona.



Otras marcas que abrirán en Torrecárdenas son Sfera, JD, Taco Bell, Decimas, La tagliatella, TGB, Kiwoko, Primor, Primark, Udon, Blanes, Adidas, H&M, Ebanni, Sprinter, Deichman, Paladio, Urba Planet. 


La cadena más popular de hamburguesas, Mc Donald’s, cerrará también sus puertas en el local del Centro Mediterráneo a finales de octubre para trasladarse al de Torrecárdenas. Así lo han confirmado desde la propia cadena norteamericana que apuesta por el nuevo parque. McDonald’s pretende con ello aprovechar una mayor superficie en el nuevo centro, junto a otros locales como el que posee junto al Estadio de los Juegos Mediterráneos y el del Polígono de La Cepa. Donde, por ahora, no tiene previsto volver, es al centro de la ciudad tras cerrar su establecimiento del Paseo de Almería. Burguer King también podría seguirle los pasos, aunque está por confirmar. 


El próximo jueves 25 de octubre está previsto que Bogaris Retail, tras una travesía de casi una década, inaugure su Centro y Parque Comercial a los pies del monte de Torrecárdenas. El centro contará con numerosos guiños al pasado y presente cinematográfico de Almería, con un homenaje a Indiana Jones. Contará también con la mayor pantalla interactiva de Europa para los clientes de sus cerca de 150 locales comerciales previstos.


Las nuevas claves comerciales de Almería
En una tienda del Paseo,  un cliente le dijo la otra mañana a la dependienta:”Si se compra ya una rana por Internet, cómo no se van a comprar unos calcetines”. Cambian los tiempos y cambian los hábitos de compra, como es natural: Amazon ha extendido sus tentáculos digitales hasta el último rincón, pero ir de compras reales no virtuales, sigue siendo imbatible. Porque salir de compras, sobre todo a una gran superficie, tiene una pizca de necesidad -llenar el ropero o el frigo- pero también mucho de ocio. 


Salir de compras significa ver gente, tomar una caña, abandonar el sofá y eso siempre  va a cotizar al alza. Solo así se entiende el furor capitalino que va a suponer la  inauguración dentro de poco más de un mes de un nuevo centro comercial, espacios que vienen a ser como las catedrales del siglo XXI. Un furor que se repetirá  en 2020 con la apertura de la sueca Ikea en la Rambla.


El efecto llamada que implica la novedad, la última tecnología, está propiciando una migración de firmas al nuevo centro Torrecárdenas. Eso no debe significar que el Centro de Tomás Olivo naufrague, más tratándose de un lobo estepario, líder andaluz del sector por metros comerciales. “Se irán unos y vendrán otros, siempre ha sido así”, afirma un conocido operador de General de Galerías. En este escenario, en esta partida de naipes en la que nadie descubre sus cartas, la clave está en cómo se reparte el consumo de los almerienses, la tarta de los más de mil euros- 1.045- que, de  media, gasta cada uno al mes, según el último informe de La Caixa. Almería, además, tiene la densidad comercial más baja de Andalucía: 275 metros por cada mil habitantes.


El Centro, y el Paseo como su rompeolas, tendrá que  adaptarse a los tiempos si quiere seguir llevándose una porción de ese merengue. Sus tenderos, sus establecimientos, obsoletos algunos, tendrán que  reciclarse y los propietarios de los locales tendrán que bajarse un poco del pedestal de los precios de alquiler. Porque el Paseo será el Paseo, pero mejor alquilar una cama de hotel que tenerla vacía, mejor un local abierto a un alquiler razonable, que tenerlo cerrado. La fuga de varias firmas en los últimos meses debería servir de enseñanza.





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