La resistencia de los restaurantes chinos frente a la nueva cocina asiática en Almería: "Antes éramos la novedad"
Los locales que introdujeron la gastronomía asiática en la ciudad afrontan ahora el auge de japoneses y coreanos, el descenso de clientes y el cierre progresivo de negocios históricos

Imagen del comedor del restaurante Zhen De, en la Av. del Mediterráneo.
Durante años fueron la única ventana a Asia para miles de almerienses. Platos como el arroz tres delicias o el pollo al limón formaron parte de celebraciones familiares, cenas improvisadas o comidas de domingo. Pero ahora, los restaurantes chinos, que durante décadas dominaron la oferta asiática de la ciudad, afrontan una realidad muy distinta.
Mientras nuevas propuestas japonesas, de ramen o sushi, ganan terreno y la gastronomía coreana comienza a abrirse paso en Almería con la reciente llegada de su primer establecimiento especializado, los que fueron los pioneros en Almería ven cómo sus comedores se vacían con el paso del tiempo.
El relevo de la comida asiática en Almería
Un ejemplo muy visible de este relevo de la comida asiática en Almería fue el cierre -por jubilación- de Man Chuen, uno de los primeros chinos que desembarcó en Almería. A su lado, en la calle Marín del centro de la capital, llegó para quedarse Sibuya, una de las cadenas japonesas que está haciéndose un hueco en Almería.
Mientras tanto, los pocos restaurantes chinos que quedan en la capital resisten. Uno de los supervivientes es Zhen De (Av. del Mediterráneo, 324), abierto desde 1999. El negocio fue fundado por el padre de Qiang Rui, quien recuerda para este periódico las historias que ha escuchado en casa sobre aquellos primeros años. "Me cuentan que el éxito fue tal que la gente hacía una manzana entera de cola para poder entrar", explica.

Imagen del comedor del restaurante Zhen De, en la Av. del Mediterráneo.
La situación actual es muy diferente. La competencia se ha multiplicado y los almerienses disponen de muchas más alternativas que antes. "Antes éramos la novedad y ahora hay muchísimas más opciones donde elegir, como el sushi o el ramen, por lo que la gente se reparte más", señala.
De llenar los comedores a pedir a domicilio
La transformación del sector se aprecia también en la forma de consumir. Muchos establecimientos chinos que durante años llenaban sus salones con celebraciones o comidas familiares han optado por concentrar su actividad en el reparto a domicilio. En Zhen De, el reparto supera con claridad al servicio de mesa durante gran parte de la semana.
"Hoy en día el servicio a domicilio funciona muchísimo más. Sobre todo entre semana hay bastantes más pedidos que mesas", reconoce Rui. Aun así, el restaurante ha decidido mantener abierto el comedor. Tras la pandemia llegaron incluso a cerrarlo temporalmente para trabajar únicamente con reparto, pero fueron los propios clientes quienes pidieron la reapertura. "Venían a preguntarnos por qué no abríamos las mesas. Eso nos demostró el cariño de la gente".
La fidelidad de esa clientela se ha convertido en el principal salvavidas de muchos negocios históricos. En algunos casos, los clientes han envejecido junto a los restaurantes. "Hay gente que venía aquí de pequeños con sus padres en los dos mil y ahora los ves entrar con sus parejas o con sus propios hijos", cuenta.
El relevo generacional, otro obstáculo
Sin embargo, la supervivencia del sector se enfrenta a varios obstáculos simultáneos. El aumento de los costes y la disminución del margen de beneficio se suma a un trabajo cada vez más exigente y con menos relevo generacional. "Muchos dueños ya se están jubilando y este es un trabajo muy sacrificado. Los hijos prefieren dedicarse a otra cosa antes que coger el relevo", explica Rui.
La llegada de nuevas cocinas asiáticas también ha cambiado el mapa gastronómico local. El sushi primero, el ramen después y ahora la cocina coreana han captado la atención de un público que busca constantemente novedades. "Al final todo afecta. Las modas van cambiando. Un día se pone de moda el sushi, otro el ramen, otro las hamburguesas, y es normal que la gente quiera probar cosas nuevas", afirma.
La desaparición progresiva de estos negocios deja además una dimensión emocional entre quienes forman parte de la comunidad china de la provincia. "Da muchísima pena. En Almería nos conocemos todos y nos ayudamos mucho", reconoce Rui. Entre los cierres que recuerda con especial tristeza está el del restaurante que regentaba un familiar suyo en El Zapillo.
En un mapa gastronómico cada vez más diverso, los restaurantes chinos que durante décadas fueron la puerta de entrada a la cocina asiática en Almería ven cómo su papel se reduce o desaparece. Algunos resisten, otros se adaptan y muchos han cerrado, mientras nuevas propuestas japonesas y coreanas ocupan su lugar. Más allá del cambio de modas o de la competencia, su situación refleja el fin de una etapa: la de los pioneros que introdujeron estos sabores en la ciudad y acompañaron a varias generaciones de almerienses.