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Ni torrijas ni pestiños: el rey de la Semana Santa en Roquetas son los 'papajotes'

El recetario tradicional de estas fechas es amplio, pero en Roquetas de Mar hay un sabor propio que se impone cada año en las cocinas familiares

Dulces tradicionales de Semana Santa en Pastelería Cruz y García de Roquetas de Mar.

Dulces tradicionales de Semana Santa en Pastelería Cruz y García de Roquetas de Mar.La Voz

Marina Ginés
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Con la llegada inminente de la Semana Santa, que arranca esta semana con el Viernes de Dolores y continuará con el Domingo de Ramos, las cocinas de Roquetas de Mar vuelven a encender fogones para dar paso a uno de los momentos más dulces del año. Entre torrijas, pestiños o roscos fritos, hay un protagonista indiscutible en la localidad: los 'papajotes', el dulce más tradicional y representativo de la Semana Santa roquetera.

Muchos dulces, pero un sabor que define a Roquetas

La repostería de Cuaresma está repleta de elaboraciones que forman parte del imaginario colectivo. Las torrijas, posiblemente el dulce más popular a nivel nacional, comparten protagonismo con los pestiños, cuya historia se remonta a influencias romanas, musulmanas y sefardíes. También tienen su hueco las galletas de coco, los buñuelos o la leche frita, todos ellos imprescindibles en muchas mesas durante estos días.  

Expositor de la pastelería Cruz y García en víspera de Cuaresma.

Expositor de la pastelería Cruz y García en víspera de Cuaresma.Marina Ginés

Sin embargo, en Roquetas de Mar la tradición tiene un matiz propio. Aquí, más allá de los grandes clásicos, los papajotes se convierten en el verdadero símbolo gastronómico de la Semana Santa, un dulce que no puede faltar en ningún hogar.

Y si hay un lugar donde la tradición dulce cobra vida cada Semana Santa, ese es la histórica pastelería Cruz y García, considerada la más antigua de Roquetas de Mar. En estas fechas, el obrador se transforma por completo. Torrijas, pestiños, roscos y otros dulces típicos inundan vitrinas y mesas, en una campaña que cada año supera expectativas. De hecho, en un solo Viernes Santo pueden llegar a vender hasta 30 kilos de roscos, reflejo de una demanda que no deja de crecer.

Papajotes y tradición: una identidad compartida

En este contexto, los papajotes no solo forman parte del recetario doméstico, sino también del imaginario colectivo que pastelerías como Cruz y García han contribuido a conservar. Aunque no siempre ocupen los escaparates principales frente a dulces más conocidos, siguen siendo uno de los sabores más auténticos de la Semana Santa roquetera.

Expositor de la pastelería Cruz y García en víspera de Cuaresma.

Expositor de la pastelería Cruz y García en víspera de Cuaresma.Marina Ginés

Porque más allá de modas o tendencias, hay recetas que resisten al paso del tiempo. Y en Roquetas de Mar, tanto en casa como en obradores históricos, los papajotes siguen siendo ese bocado que conecta pasado y presente en cada cucharada.

Papajotes: la esencia de la tradición roquetera

Los papajotes —también conocidos en otras zonas como papaviejos— son un dulce de sartén, sencillo pero lleno de matices, que resume la esencia de la cocina tradicional andaluza. Su origen se vincula a la repostería de aprovechamiento propia de la Cuaresma, cuando se elaboraban recetas energéticas con ingredientes básicos.

Su preparación es rápida, pero requiere mimo. La receta tradicional comienza elaborando una masa con leche, huevo, sal y levadura, a la que se añade poco a poco la harina hasta lograr una textura espesa y homogénea. Una vez lista, se fríen pequeñas porciones en aceite muy caliente, utilizando cucharas para darles forma.

El resultado son pequeñas piezas doradas e hinchadas que, tras escurrirse, se rebozan en una mezcla de azúcar y canela. Crujientes por fuera y esponjosos por dentro, los papajotes destacan por su sabor intenso y su aroma inconfundible, capaz de transportar directamente a la infancia y a las cocinas de abuelas y madres.

Trucos, variantes y tradición gastronómica

Aunque la receta clásica sigue siendo la más extendida en Roquetas de Mar, existen variantes que incorporan patata o calabaza, aportando mayor jugosidad a la masa. En estos casos, se añaden ralladuras de limón o naranja para potenciar el sabor.

Entre los secretos mejor guardados está la temperatura del aceite —muy caliente para lograr ese inflado característico— y el uso de una espumadera para escurrir bien el exceso de grasa. Pequeños detalles que marcan la diferencia entre un buen papajote y uno excepcional.

El maridaje perfecto para la sobremesa

Este dulce alcanza su máximo esplendor acompañado de vinos dulces como el Moscatel o el Pedro Ximénez, muy habituales en las sobremesas de Semana Santa. Una combinación que convierte cualquier merienda en un auténtico ritual.

En una época en la que las tradiciones resurgen con fuerza, los papajotes no solo endulzan las mesas, sino que refuerzan el sentimiento de ser roquetero. Mientras las torrijas dominan escaparates y los pestiños mantienen su fama histórica, en Roquetas de Mar hay un dulce que sigue reinando con fuerza. Porque aquí, la Semana Santa no solo se vive en la calle o en las procesiones: también se saborea en cada papajote.

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