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'Indalotes': el dulce 100% almeriense que conquista Roquetas de Mar desde 1974

Almendras, naranja, manteca de cerdo y mucho amor por Almería: así se hace un dulce único que se ha convertido en emblema de los roqueteros.

Las trabajadoras de la pastelería cafetería Cruz y García en Roquetas de Mar.

Las trabajadoras de la pastelería cafetería Cruz y García en Roquetas de Mar.Marina Ginés

Marina Ginés
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Si hay un símbolo que identifique a los almerienses, es sin duda el Indalo, ese pequeño hombrecito con forma de monigote que sostiene un arco apuntando al cielo —o, como muchos dicen, un arcoíris—. Los mojaqueros defienden que el Indalo es un símbolo propio de su pueblo, utilizado como signo de protección que se pintaba en las puertas de las casas para alejar peligros y atraer buena suerte. 

Por otro lado, existe otra teoría que lo relaciona con los arqueros representados en las pinturas rupestres de la Cueva de los Letreros, en Vélez-Blanco, lo que sugiere que este símbolo ya estaba presente en tiempos antiguos. 

Las leyendas e historias que giran en torno al Indalo son tan variadas como únicas: algunas hablan de magia, otras de protección, otras de símbolos de caza. Sin embargo, hay algo que une todas las historias: cualquier almeriense que se precie sabe que el Indalo simboliza, sin duda, su tierra, su Almería, y sigue siendo un emblema que conecta pasado, presente y tradición en un solo trazo.

Ese mismo Indalo ha inspirado un dulce único: los Indalotes. Una pasta dulce que no solo reproduce la forma del símbolo almeriense, sino que también lleva consigo los sabores de la tierra: almendras de las Alpujarras, naranjas del Andarax, manteca de cerdo, harina y azúcar, con algunas versiones que incorporan chocolate, pero siempre respetando la esencia de Almería. 

Indalotes tradicionales.

Indalotes tradicionales.Marina Ginés

Este dulce 100% almeriense es exclusivo de Roquetas de Mar, en la pastelería Cruz y García, la más antigua de la ciudad, donde cada Indalote se elabora con cuidado y cariño, siguiendo la tradición familiar.

A día de hoy, los Indalotes se siguen vendiendo igual o incluso más que cuando empezaron. Hoy mismo se habían llevado nueve cajas, y es que su exclusividad los convierte en un regalo muy especial, sobre todo para quienes no son oriundos de la zona o quieren llevar un pedacito auténtico de Almería a alguien de fuera. 

Roquetas de Mar es el lugar ideal para “exportar” este trocito de Almería: es el epicentro turístico de la provincia, con ciudadanos de diferentes nacionalidades y uno de los municipios que más crece, lo que hace que los Indalotes sean, además de un dulce, un símbolo de identidad y orgullo roquetero.

Ángel Cruz y la pasión por la tierra

Todo comenzó con Ángel Cruz, un joven amante de la repostería que en 1974 inició su carrera en Barcelona. Aunque estaba a más de 700 kilómetros de Almería, nunca perdió el vínculo con su tierra: era natural de Alcolea, y los sabores de Almería marcaron su trayectoria. En 1982, Ángel y su familia trasladaron su vida a Roquetas de Mar y abrieron su obrador, que sigue siendo el corazón de la producción. 

Lagrimitas de Santa Ana.

Lagrimitas de Santa Ana.Marina Ginés

Desde allí se elaboran todos los productos de la pastelería, desde bizcochos y pasteles variados hasta los emblemáticos Indalotes, las lagrimitas de Santa Ana, soplillos, arroz con anís y más. Cada dulce refleja la dedicación de la familia y su amor por la tradición, y esa constancia es lo que ha hecho que Cruz y García siga siendo la pastelería más antigua y querida de la ciudad.

Hoy, quien mantiene viva la tradición y el legado de Ángel es su hija Laya Cruz, al frente del negocio familiar. Bajo su dirección, la pastelería sigue elaborando cada producto con el mismo cuidado y respeto por los sabores de Almería, pero también incorporando ideas modernas para adaptarse a los nuevos gustos. Laya ha sabido equilibrar tradición e innovación, asegurando que cada cliente, roquetero o visitante, sienta que cada dulce cuenta una historia y refleja la identidad de la tierra.

Repostería de siempre y de temporada

Si los Indalotes son el símbolo, la repostería tradicional es el corazón de Cruz y García. Durante todo el año, se elaboran productos como bizcochos, brazos de gitano, tartas de yema quemada, tartas Sächer, hojaldres de crema o tartas de frutas, todos preparados artesanalmente con ingredientes locales. El arroz con anís, horneado y espolvoreado con azúcar glas, es otro clásico que refleja la tradición familiar y el sabor auténtico de Almería. Y las lagrimitas de Santa Ana, merengues delicados al horno con almendra, coco, chocolate o naranja, son un pequeño tesoro que demuestra que incluso los dulces más sencillos pueden ser únicos y memorables.

El expositor de la pastelería Curz y García habla por sí solo.

El expositor de la pastelería Curz y García habla por sí solo.Marina Ginés

Ahora que llega la Semana Santa, la pastelería se llena de dulces de temporada: torrijas, pestiños y roscos, que solo se elaboran en estas fechas. La demanda es impresionante: en un solo Viernes Santo pueden llegar a vender hasta 30 kilos de roscos. Cada producto está hecho con paciencia, siguiendo recetas tradicionales y utilizando ingredientes locales, conservando así los sabores de siempre que generaciones de almerienses reconocen y disfrutan.

Cafeterías con historia y modernidad

Cruz y García tiene dos cafeterías donde se pueden disfrutar todos estos productos. La histórica de Roquetas de Mar conserva un aire que recuerda a los años 80, con mostradores y expositores de madera, un ambiente con solera y un olor a dulce recién hecho que transporta a los clientes al Roquetas de siempre. La cafetería de Aguadulce es más moderna, pero mantiene la esencia artesanal: aquí conviven los clásicos con productos más actuales, como crumble cookies, smoothies y tartas americanas, siempre hechos con la misma dedicación y sabor auténtico.

Las famosas crumbles cookies también están en la pastelería roquetera.

Las famosas crumbles cookies también están en la pastelería roquetera.Marina Ginés

Lo importante es que, aunque se modernicen, los clásicos de la pastelería siguen siendo los protagonistas: Indalotes, torrijas, roscos, pestiños, arroz con anís y lagrimitas de Santa Ana. Todo hecho con productos locales y artesanales, manteniendo viva la tradición de casi 50 años de historia.

Un legado con alma

Cruz y García no es solo una pastelería: es familia, tradición y tierra. Cada dulce refleja la pasión de Ángel y Laya por Almería y su compromiso por mantener la calidad y el sabor auténtico. Los Indalotes, las torrijas y los roscos son mucho más que dulces: son símbolos de identidad, de orgullo almeriense y de recuerdos compartidos.

Las torrijas y los roscos de Semana Santa.

Las torrijas y los roscos de Semana Santa.Marina Ginés

Cada cliente que entra sabe que no solo se lleva un dulce, sino un pedazo de Roquetas y de Almería, hecho con cariño, respeto y amor por los sabores de la tierra. Y gracias a Laya, la pastelería sigue siendo un lugar donde la tradición se encuentra con la modernidad, donde lo de siempre convive con lo nuevo, y donde cada dulce cuenta la historia de una familia que nunca ha dejado de amar su tierra.

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