Las migas que tras conquistar Almería causan furor en Cataluña y buena parte de España
La empresa elabora desde un pueblo almeriense este plato tradicional con la receta y procedimiento "de toda la vida"

Miriam Sáez es una de las responsables de Migas el Castillico, elaboradas en Lubrín de forma tradicional.
No falla. Basta con que el cielo esté parcialmente nublado o caiga una gota en tierra almeriense y el cuerpo -más bien el estómago- pide a gritos un plato de migas. Es una liturgia que va más allá de lo gastronómico para instalarse en el corazón de lo que somos.
Recuerdos de momentos pasados, de personas con las que hemos compartido una sartén de migas décadas atrás... Pero en los tiempos que corren, entre prisas y falta de maña con la rasera, parecía que ese sabor auténtico estaba condenado a los domingos en el pueblo. Hasta que desde Lubrín, una empresa almeriense, decidió que la nostalgia también se podía repartir por toda España y adaptarse a los nuevos tiempos.
Cada vez más populares dentro y fuera de Almería
De este modo, Migas El Castillico no es solo una empresa. Es una especie de puente que une la cocina de las abuelas almerienses con mesas que repartidas por toda la provincia sino que también a cientos de kilómetros. Tanto, que casi no dan a basto. Miriam Sáez, una de sus responsables, ha dejado claro que seguirá siendo así pese a la creciente demanda puesto que es la única manera de mantener el sabor de siempre. "No queremos fabricar a gran escala y desvirtuar el producto", ha contado durante una entrevista en la Cadena SER Levante.
Ahí reside precisamente su éxito. En un mundo de ultraprocesados, ellos apuestan por lo artesano, por el "hecho a mano" que permite que, tras descongelar y pasar por la sartén, el sabor sea el de siempre. Además, en una época donde el tiempo que se dedica a la cocina es mucho menor que antaño, también permiten preparar este clásico gastronómico en cuestión de minutos. Virtudes a las que se suma que quien no sepa elaborarlas pueda volver a recodar el sabor de antaño.
Tanto es así que este fenómeno de 'Migas el Castillico' ha traspasado las fronteras provinciales una vez que en Almería se puede encontrar en numerosos sitios y tiendas de todo tipo como carnicerías o pescaderías (además aceptan pedidos por medio de sus redes sociales). Tras su reciente éxito en un evento gastronómico de Málaga, el próximo destino es Barcelona.
Y no es casualidad. La comunidad catalana es el segundo lugar del mundo donde más migas provenientes de Almería se consumen. Es más, próximamente la empresa estrenará una nueva página web que hará todavía más fácil el pedido.
Buena parte de los motivos tienen su origen décadas atrás, cuando diles de almerienses emigraron buscando un futuro y una vida mejor. Así, entre hijos y nietos de la emigración almeriense, el producto de El Castillico se recibe casi como una reliquia. "Hay gente que no sabe cocinarlas y, gracias a esto, pueden recuperar ese sabor y el recuerdo de sus abuelos", explicó Miriam en la misma entrevista.
De este modo, esta empresa almeriense ha abierto la puerta a que cualquiera, se encuentre donde se encuentre, pueda cocina y degustaer migas "como las de toda la vida". Lo que las acompañe corre por cuenta del comensal, aunque Miriam, como experta, lo tiene claro aportando un toque que va más allá de lo tradicional con "tomate picado junto a aceite y sal". Seguro que, como todo acompañamiento, junto a un plato de migas es 'bocato di cardinale'.