La Voz de Almeria

La Foodineta

La ruta gastronómica imprescindible por Almería, según el restaurante árabe que triunfa con su sabor

Una guía personal de los lugares donde desayunar, tapear, cenar y disfrutar de la provincia a través de los ojos de Marhaba

María, propietaria del Restaurante Marhaba

María, propietaria del Restaurante MarhabaSara Ruiz

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Almería se despierta entre aromas que viajan: el pan tostado de los bares de barrio, el mar que respira junto a las primeras terrazas del día y ese olor a especias que, de vez en cuando, se cuela desde alguna cocina y recuerda que esta ciudad siempre ha sabido mezclar culturas. Es una tierra donde el desayuno se comparte, el aperitivo se alarga y la noche invita a descubrir nuevos sabores. Una Almería cálida, cotidiana y viva, que se disfruta a golpe de pequeños rituales.

En esa provincia diversa y luminosa cocina María, alma de Marhaba (C. Antonio Cano, 28), el restaurante árabe donde el aroma del comino, la canela y la hierbabuena se mezcla con el producto de aquí. Entre ollas que cuentan historias de casa y platos que viajan a la mesa almeriense, María encuentra tiempo para recorrer su ciudad y disfrutar de los lugares que forman parte de su día a día. Hoy comparte su propia ruta gastronómica: sencilla, honesta y llena de sitios que, como ella, cocinan con cariño.

¿Dónde desayunar?

Para empezar la mañana, nada como hacerlo cerca de casa. La parada habitual es La Tonta Mona (Av. del Mediterráneo, 285), un lugar amable, luminoso y perfecto para un café con calma antes de abrir el restaurante. Cuando toca salir un poco más, el destino favorito está en Benahadux: el Bar Vintage (C. Sevilla, 30), donde David prepara desayunos generosos y bien hechos, con ese trato cercano que invita a volver.

¿Dónde tomar el aperitivo?

A la hora del vermú, lo mejor es quedarse por el barrio. La recomendación es el Bar Las Tiendas (C. Argelia, 2), donde las tapas de pescado de José son todo un clásico. Un bar de siempre, de esos que conservan el sabor de la cocina casera y el ambiente de vecindario.

¿Dónde comer?

La ciudad ofrece un abanico amplio y bien trabajado. Para comer, las paradas favoritas son Katsu Izakaya (C. Javier Sanz, 4), La Esquinita (Plaza Marqués de Heredia), Blanca Risa Cabo de Gata (Carr. Cabo de Gata, 49) y Errante (C. Arqueros, 17). Tres propuestas distintas entre sí, pero unidas por la calidad del producto y una cocina hecha con intención.

¿Dónde tomar un café y un dulce?

Para una pausa dulce o un café de media tarde, nada como La Dulce Alianza, un clásico almeriense donde las vitrinas llenas de pasteles y el ambiente tradicional hacen que cualquier merienda tenga sabor a recuerdo.

¿Dónde cenar?

Por la noche, Almería se abre en mil direcciones. Entre las opciones preferidas están Alquímico By Olivencia (Puerta de Purchena, 1), Ginés Peregrín (C. Méndez, 6), El Terrao (C. Marín, 2, 3ª planta) y La Casualidad (C. Costa Balear, 20). Este último destaca especialmente por su ambiente y su forma de trabajar el producto, siempre con un punto diferente.

Un producto que comprar en el mercado

En el mercado siempre triunfa lo mismo: verdura fresca. Tomates, pimientos, calabaza, calabacín, berenjena. La huerta almeriense es imprescindible y forma parte esencial de su forma de cocinar cada día.

Un 'souvenir' gastronómico

Antes de despedir a quienes la visitan, ya sean amigos o familiares, María tiene un gesto sencillo y con sabor a tierra: una cajita de tomate RAF. Un recuerdo que representa Almería como pocos productos lo hacen.

Al final, esta ruta resume la manera en que Marhaba entiende Almería: una ciudad que se descubre a través de sus desayunos sencillos, sus bares de barrio, sus mesas que huelen a producto y sus cocinas que cuentan historias. Cada parada habla de cercanía, de raíces y de esa mezcla de tradición y apertura que define a la ciudad. Una guía sincera, hecha desde el cariño y desde la mirada de quien cocina cada día con memoria y con el sabor del Mediterráneo muy presente.

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