La Voz de Almeria

Feria de Almería

La Feria se despide con más gestos para la galería que sustancia torera

La Feria se despide con más gestos para la galería que sustancia torera

Jacinto Castillo
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Hermoso de Mendoza encontró de salida el toro idóneo para mostrar las cualidades de su caballo Disparate. El toro era noble y se empleaba con codicia, persiguiendo a la montura del navarro. Así, pudo exhibir unas largas carreras cambiando la grupa del caballo de uno a otro pitón, para luego revolverse en la cara del toro, lo que sirvió para caldear  los tendidos, hasta ese momento algo circunspectos. Con las suertes de este segundo tercio no llegó a brillar a la altura de otras tardes, amén de abusar de los adentros. Así las cosas, las demostraciones de valor del caballo le dieron a su actuación el fuste necesario.


El toro se tragaba todo sin rechistar y era el jinete quien asumía generar la emoción.
Con las banderillas cortas y el toro ya en declive, presumió de su superioridad, esperando ya el triunfo, pero el público, afortunadamente, exige cada vez más.


El cuarto de la tarde salió algo más parado y Hermoso de Mendoza no lo forzó demasiado antes de poner el primer rejón de castigo. El animal no apretaba en exceso y el rejoneador tampoco. Quería dejarlo más entero para que aguantara sus consabidas cabalgadas  de 360 grados, mostrando los ijares al toro, porque no estaba dispuesto a irse de vacío. El toro era poco toro y el rejoneador pudo banderillearlo a placer.


Con la faena ya apuntando hacia arriba, sacó a Dalí, montura versada en caprichosos ejercicios y piruetas. Luego, con Palomo insistió en los ejercicios ecuestres, para que no tuviera que descansar todo en su toreo.


Leonardo Hernández


A Leonardo Hernández le salió un primer toro con pocas ganas de pelea, de modo que el caballista tuvo que intentar meterlo en el canasto, si bien no siempre con acierto. Despegado en la resolución de las suertes y con pases en falso a lomos de Campino, Leonardo cambió de caballería e intentó mejorar su actuación ensayando una finta que no le salió. Enmendó el error, pero insistiendo en lo despegado de las banderillas, dentro de un tercio de claroscuros. El joven jinete sabía que tenía que mejorar y se empleó a fondo en los siguientes pasajes de su actuación. La ligereza de Venenoso le permitió animar la faena, con el toro metido ya en la querencia. Banderillas cortas y la rosa puesta por sorpresa.


Leonardo también quiso probar las miles del triunfo y se apretó más sobre la silla en el segundo, aprovechando el brío y el valor de Amatista. La montura le permitió enviar mensajes de emoción a los tendidos, por la ajustada proximidad del toro. Toreó de costado y cambió los terrenos en la parte fundamental de su actuación, siempre por encima de su enemigo, que parecía haber sido entrenado para galopar tras el caballo sin un mal gesto.
Con las banderillas cortas abusó del toro ya agotado y lo dejó que le rozara el costado a la cabalgadura. Ante el toro agonizante hizo palmas como si fuese arrancarse por bulerías, ajeno al respeto que merece el animal.


Manzanares


El hermano de José María Manzanares evidenció más carencias que virtudes. Trató de mostrarse animoso y resuelto, recurriendo a esas malas costumbres de los rejoneadores que consistente en demandar del público los aplausos con independencia de la mediocridad de su actuación.


Queriendo a salir a hombros con sus compañeros de cartel se empleó a fondo con el que cerraba la Feria, aprovechando la nobleza del toro y se llevó un susto, del que le salvo su caballo. Poco más dio de sí su prolongada actuación.


tracking