Agualytics: de medir cada gota a convertir el agua en un activo económico
El uso de inteligencia artificial facilita detectar anomalías y prevenir averías en las infraestructuras

El equipo detrás de Agualytics.
Agualytics nació en El Ejido con un objetivo claro: eliminar la incertidumbre en la gestión del agua en la agricultura. “Empezamos gestionando más de 2.500 hectáreas de regadío porque detectamos un problema crítico: la incertidumbre. El regante tomaba decisiones basadas en la intuición”, explica Saturnino González, desde la compañía.
“Queríamos eliminar el ‘creo que’ por el ‘sé que’, digitalizando el campo para que cada gota se contabilizara y optimizara mediante datos reales”. La empresa se posiciona así en uno de los principales retos del modelo agrícola intensivo: la toma de decisiones basada en información precisa y en tiempo real.
“El principal reto es la vulnerabilidad energética y el cambio climático. El coste de bombear agua ha crecido exponencialmente y tenemos infraestructuras envejecidas con fugas invisibles”, señala Saturnino La clave, apunta, está en lograr el equilibrio entre agua, energía, alimentos y ecosistemas: “Producir más con menos agua y, sobre todo, con mucha menos energía, sin degradar el suelo”. Este enfoque conecta con el llamado nexo WEFE, que integra todos estos factores en la gestión de recursos.
La propuesta tecnológica de Agualytics se traduce en una digitalización completa del ciclo del agua. “En la práctica, significa tener un gemelo digital de la explotación en el bolsillo”, afirma. “Desde el móvil puedes controlar desde la captación en un pozo o una planta de aguas regeneradas hasta el hidrante que llega a la parcela”.
La plataforma integra sensores, telecontrol y software para automatizar procesos como el reparto de agua o la facturación, aportando transparencia y eficiencia. “Recogemos datos de ‘pulso vital’: caudales, presiones, humedad del suelo o conductividad. Así el agricultor riega solo cuando la planta lo necesita”, añade.
Uno de los elementos diferenciales del sistema es el uso de inteligencia artificial para anticipar problemas. “Usamos IA y redes neuronales para analizar patrones de consumo. Si detectamos un comportamiento anómalo, lanzamos una alerta antes de que se produzca una avería”, explica.
Según la empresa, esta capacidad permite reducir fugas y fallos hasta en un 70%. Pese a la automatización, el papel del agricultor sigue siendo central: “La tecnología no lo sustituye, lo profesionaliza. La IA propone y el agricultor dispone”, resume.
Pero el salto más innovador de Agualytics va más allá de la eficiencia: propone un mercado de créditos de agua. “Es como el mercado de carbono, pero aplicado al agua”, explica su CEO. “Si una comunidad ahorra un 30% de agua, ese ahorro se certifica y se convierte en un crédito con valor económico”.
En este sistema, se transacciona “sostenibilidad certificada”: ahorro de agua, reutilización o mejora de calidad. “Los agricultores generan ese ahorro, las empresas lo compran para compensar su impacto y las administraciones validan el proceso”, detalla. En un territorio como Almería, el impacto podría ser estructural: “Sería un hito mundial. Pasaríamos de ser la huerta de Europa a un laboratorio de gobernanza del agua”.