La Voz de Almeria

Día Mundial del Agua

La inteligencia artificial entra en el riego: la próxima revolución del campo almeriense.

La tecnología de IKOS permite ajustar cada gota de agua en función del estado real de la planta

IKOS aplica su algoritmo RAINDROP para optimizar el riego en tiempo real en cultivos bajo invernadero.

IKOS aplica su algoritmo RAINDROP para optimizar el riego en tiempo real en cultivos bajo invernadero.La Voz

César Lorente Venteo
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“Almería ya ha demostrado que sabe producir más con menos agua. El siguiente salto no está en regar menos, sino en regar mejor”, explican desde IKOS Advanced, empresa con sede en Adra que trabaja en llevar el riego agrícola a un nivel de precisión que hasta ahora solo era posible con años de experiencia.

Ese cambio pasa por abandonar decisiones basadas únicamente en la observación visual para apoyarse en datos en tiempo real. “La inteligencia artificial permite ajustar cada decisión a lo que la planta necesita exactamente en ese momento”.

El sistema, aseguran, parte de una base técnica sencilla. “Instalamos sensores en el suelo y en el ambiente del invernadero que miden parámetros como humedad, temperatura o tensión del suelo”.A partir de ahí, los datos se procesa con su algoritmo propio llamado Raindrop. “Medimos lo que pasa en la raíz y lo convertimos en una decisión concreta”.

La clave de este sistema está en la anticipación. “La planta empieza a sufrir estrés hídrico mucho antes de que el agricultor lo perciba visualmente”, señalan. Gracias al análisis de patrones y previsiones meteorológicas, el sistema puede adelantarse a ese momento. “Permite regar en el momento óptimo, no cuando el problema ya es evidente”.

Esa precisión tiene un impacto directo en el consumo. “Hablamos de ahorros que pueden alcanzar hasta un 30–40% en determinados escenarios”, apuntan. Sin embargo, matizan que la clave no es solo reducir agua: “Ahorrar sin perder producción es el verdadero indicador de eficiencia”.

Lejos de sustituir al agricultor, la tecnología se apoya en él. “La experiencia es insustituible. La inteligencia artificial no compite con eso; lo complementa”, defienden. La combinación entre conocimiento tradicional y capacidad de análisis es, a su juicio, el verdadero salto.

Mirando al futuro, el modelo parece claro. “El invernadero será más automatizado, más predictivo y más eficiente”, explican. Un entorno donde cada decisión esté basada en datos y donde el objetivo no sea añadir tecnología por sí misma, sino optimizar recursos.

Porque, como resumen desde IKOS, el cambio ya está en marcha: regar dejará de ser una reacción para convertirse en una decisión anticipada. Y en una tierra donde cada gota cuenta, esa diferencia puede marcarlo todo.

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