El desierto que habita entre el mar de plástico: miles de casas vacías en el Poniente almeriense
Algunos municipios de la comarca tienen más del 20% de sus viviendas sin inquilinos

Vista aérea de Roquetas de Mar
El Poniente almeriense vive una paradoja urbana: mientras sigue siendo una de las zonas más dinámicas de la provincia, acumula también un importante número de viviendas cerradas. En una comarca marcada por el crecimiento agrícola, la inmigración y la expansión turística, la radiografía del parque residencial muestra un desequilibrio que va desde municipios con apenas casas vacías hasta otros donde una de cada cuatro permanece sin habitar.
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Los datos proceden de la Agenda Urbana del Poniente Almeriense, publicada por la Diputación de Almería en 2024, que analiza el uso y evolución de la vivienda en los principales municipios de la comarca. El informe sitúa la media comarcal de vivienda vacía en torno al 18%, ligeramente por encima del promedio provincial (17,02%) y con grandes diferencias entre localidades cercanas.
Adra, Dalías y Roquetas concentran las mayores cifras
En el Poniente, los mayores porcentajes de vivienda vacía se localizan en la parte occidental de la comarca. Adra encabeza el listado con un 25,8% de inmuebles deshabitados, seguida de Dalías (24,6%) y Berja (22,2%). Más hacia el centro, Roquetas de Mar también figura entre los municipios con más casas cerradas (24,5%), reflejo de un parque residencial amplio y parcialmente inactivo pese a su dinamismo económico y turístico.
En contraste, La Mojonera presenta una de las tasas más bajas de la provincia: solo el 0,8% de sus viviendas están vacías. Su mercado es de los más activos del Poniente, impulsado por la alta demanda de trabajadores agrícolas y el asentamiento de población joven. En posiciones intermedias se encuentran El Ejido (15,8%) y Vícar (19,6%), que mantienen cierta estabilidad gracias a su población dinámica y a una combinación equilibrada de vivienda permanente y en alquiler.
Vivienda estacional y modelos opuestos
El estudio de la Diputación confirma una tendencia clara: los municipios costeros acumulan más vivienda vacía y también más vivienda secundaria, vinculada al ocio o a las estancias vacacionales. La concentración de segundas residencias se nota especialmente en Roquetas de Mar y El Ejido, donde este tipo de uso alcanza el 20,5% y 17,6%, respectivamente, influido este último, en gran medida, por el 'tirón' de Balerma y Almerimar.
En el interior, el equilibrio es distinto. Municipios pequeños como Enix o Felix rondan el 15% de vivienda secundaria, pero en su caso no se debe al turismo, sino al regreso temporal de familias con raíces locales. Allí el principal reto no es el abandono de viviendas, sino la pérdida de población residente y la falta de relevo generacional.
Crecimiento ralentizado y contrastes locales
Durante la última década, el parque de viviendas del Poniente creció un 18,82%, superando tanto la media provincial (13,01%) como la nacional (12,73%), aunque de forma desigual. Enix duplicó prácticamente su número de viviendas (93,6% más) y Felix creció un 49%. En cambio, Roquetas de Mar y El Ejido apenas registraron aumentos del 8,5% y 3,2%, lo que refleja una etapa de consolidación tras la expansión constructiva de años anteriores.

Vista aérea de Almerimar, en El Ejido.
El caso opuesto es Berja, que redujo su parque residencial en un 12%. Factores como la pérdida de población y la falta de nueva demanda explican esta evolución negativa, distinta al dinamismo que aún sostiene a los núcleos costeros más poblados.
Densidad y uso del suelo
La relación entre viviendas y habitantes también muestra grandes diferencias dentro del Poniente. En pueblos de montaña como Enix y Felix, hay alrededor de 1,4 viviendas por persona, una proporción muy alta en comparación con su escaso número de vecinos. En los grandes municipios la situación se invierte: Roquetas de Mar cuenta con 0,63 viviendas por habitante, El Ejido con 0,49 y La Mojonera con 0,32. Estas cifras reflejan un mayor aprovechamiento del suelo urbano y una densidad residencial muy elevada en las zonas agrícolas y turísticas de la comarca.
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