Una app creada en Almería ayuda a ganar casos legales usando tu geolocalización
Este nuevo sistema permite verificar hechos pasados en juicios

Luis Pulgar, perito financiero e informático en Indalborán.
Vivimos rodeados de datos. Cada paso que damos con el móvil en el bolsillo, cada conversación digital, cada lugar que visitamos deja un rastro. Pero ¿qué pasa cuando ese rastro se convierte en la única prueba que tenemos para demostrar que decimos la verdad?
Nos lo cuenta Luis Pulgar, perito financiero e informático judicial de Indalborán Consulting, que ha desarrollado una herramienta única en España para convertir datos digitales —como la forma de andar, los sensores del teléfono o las redes WiFi cercanas— en evidencia legal válida..
Puedes escuchar este episodio completo de 'Economía con salidas' en formato podcast en la web de Cadena SER Almería. El capítulo de este tema lo encuentras aquí abajo.
Si deseas revisar tu situación financiera con profesionales especializados, puedes contactar con el equipo de Indalboran Consulting en la calle Ángel Ochotorena, 4, entreplanta (Almería), o llamar al 950 46 20 80. Para más información puedes visitar su web www.indalboran.com.
¿Qué tecnología es la que habéis desarrollado vosotros y qué os llevó a crearla?
Lo que hemos creado es una tecnología capaz de reconstruir hechos pasados a partir de los datos que registra un teléfono móvil. Todo empezó con casos de avales bancarios en los que los clientes juraban que nunca habían recibido la información precontractual en la sucursal, pero el banco presentaba documentos fechados quince días antes de la firma ante notario.
El problema era evidente: ¿cómo demuestras que el cliente no estuvo en esa oficina ese día? Ante un juez, un documento firmado tiene más peso que la palabra de una persona.
Nuestros clientes insistían en que nunca habían firmado esos papeles con antelación. Y como los móviles registran ubicación y movimientos de forma constante, nos planteamos si era posible utilizar esos datos para demostrar dónde estuvo realmente el cliente. La clave surgió al comprobar que herramientas como la cronología de Google Maps pueden modificarse, así que no sirven como prueba. Necesitábamos algo más profundo, imposible de manipular.
Así nació esta tecnología.
¿Qué hace que esta tecnología sea diferente de simplemente mostrar el historial de Google Maps? ¿Cómo lo habéis conseguido?
El punto diferencial es que no nos quedamos en la geolocalización superficial. Accedemos a los metadatos del dispositivo: acelerómetro, giroscopio, magnetómetro, redes WiFi cercanas… y descubrimos algo clave: la forma de andar de una persona es única, como una huella digital.
El movimiento involuntario de la pierna al estar sentado, la manera de sacar el móvil del bolsillo, la asincronía natural entre un pie y otro al caminar… Todo eso genera un patrón imposible de copiar. Es una firma biomecánica.
Analizando esos datos podemos certificar que era esa persona —y no otra— quien llevaba el teléfono, y que los datos de ubicación corresponden realmente a su actividad. Esto es lo que convierte la tecnología en una prueba científica válida ante los tribunales.
¿Y cómo funciona esta tecnología?
La utilizamos de dos formas. Con una aplicación propia, que instalamos en los teléfonos de los clientes que quieren “notarizar” sus movimientos desde ese momento. Esta app registra acelerómetro, giroscopio y otros datos con la máxima precisión.
Con análisis forense de móviles que no tienen la app, reconstruyendo lo ocurrido a partir de datos históricos. Aunque es más laborioso, en un 90% de los dispositivos obtenemos la información necesaria.
Cruzamos la cronología de Google —aunque sea editable— con los datos físicos del teléfono: velocidad real del trayecto, pasos registrados, variabilidad de la frecuencia cardiaca, patrones de movimiento… y confirmamos si lo que aparece en pantalla es real o no.
Con todo eso logramos: certificar quién llevaba el teléfono, dónde estaba y qué estaba haciendo (andando, corriendo, parado, nervioso, etc.).
Y esto permite desmontar declaraciones falsas. Mucha gente cree que “con la verdad por delante” siempre ganará un juicio, pero la realidad es que en un tribunal puedes encontrarte con testigos preparados o incluso testigos falsos. Esta tecnología permite que la verdad salga a la luz con pruebas irrefutables.
¿Qué estáis descubriendo cuando llegan clientes con un contrato de tarjetas o de préstamos?
En contratos bancarios estamos encontrando un porcentaje altísimo de irregularidades. Desde fechas precontractuales falsas hasta errores en cálculos de intereses, falta de información obligatoria o TAEs incorrectas que superan los límites legales.
Con nuestros análisis podemos demostrar, por ejemplo, que el cliente no estuvo en la oficina el día en que supuestamente se le explicó el préstamo. Y eso tiene consecuencias legales muy importantes.
La media de recuperación para el cliente está entre 5.000 y 6.000 euros por contrato. Por eso revisamos los contratos gratuitamente: si hay algo reclamable, lo decimos; si no, el cliente se queda tranquilo.
¿Y esta tecnología también se puede utilizar con las deudas públicas, con Hacienda y la Seguridad Social?
Sí, pero con otra aplicación: la certificación de residencia jurídica.
España solo permite cancelar 10.000 euros de deuda pública en la Ley de Segunda Oportunidad, una cifra muy baja. Pero más del 70% de los países de la UE permiten cancelar la deuda pública por completo en casos de insolvencia.
Para acogerse a esas legislaciones hace falta demostrar residencia real en ese país. Y nuestra tecnología certifica exactamente cuántos días ha pasado una persona en cada lugar.
Esto abre la puerta a restructuraciones económicas que en España serían imposibles. Siempre dentro de la legalidad: se trata de aplicar correctamente la normativa europea, no de eludir impuestos.
En muchos casos puede suponer la diferencia entre vivir toda la vida arrastrando una deuda o empezar de cero.