Goro apuesta por el tercer central
Máxima intensidad desde el minuto 1
Vaya por delante que tengo muy claro que el Almería sigue inmerso en una situación delicada, que el peligro de salir de la Liga de Fútbol Profesional sigue siendo una cruel realidad e incuestionable, pero al mismo tiempo tengo el convencimiento de que algo ha cambiado en el equipo y para bien. Estimo que el primer punto de esta metamorfosis experimentada por el Almería en este nuevo año es simple: intensidad absoluta desde el minuto 1. Pocos remedios son más efectivos que salir ‘enchufados’.
El efecto es doble y demoledor: generar dudas en el rival y reforzar la moral propia. El grado de atención en los primeros compases del encuentro pueden marcar el desarrollo del juego, como sucedió en Butarque. Ante el empuje, la garra y el convencimiento de los almerienses, los contrarios, como ocurrió con el Zaragoza, dan un paso atrás temerosos ante lo que se les viene encima. El recurso del ‘tercer central’ ni es nuevo ni lo ha inventado Goro, incluso ha dado muy buenos resultados aplicados al conjunto almeriense, como sucedió en la primera etapa del almeriense Francisco en la que el equipo se salvó en el tramo final jugando con defensa de cinco.
Dado que los equipos suelen salir con dos puntas o punta y medio en muchos lances del juego hay igualdad entre los centrales y los atacantes, situación alta comprometida; con el tercer central se vuelve a recuperar la superioridad.
Además los laterales tienen mayor libertad para atacar. El jugar con el sistema que utilizó el Almería frente al Zaragoza no es privativo de equipos modestos, el campeonísimo Barcelona recurre constantemente a él incrustando entre sus dos centrales de a Busquets.
Con los centrales abiertos, los laterales tienen vía libre para ganar metros y forzar el repliegue de los jugadores de banda del rival. Las líneas de pase se multiplican.
La misión del entrenador es mejorar el rendimiento individual y colectivo de su equipo. Se trata de sacar lo mejor de cada uno de los componentes de su plantilla, es decir que el equipo funcione colectivamente y que cada uno de ellos haga mejor a los demás. En este sentido considero que el trabajo de Néstor Goro está siendo sobresaliente y da la impresión de no haber tocado techo.